Irán al borde del colapsoPor Jonathan Schanzer y Zev Mendelson Operación Paria Económico, del Presidente Trump está desatando una oleada dolorosa de sanciones financieras sobre el régimen iraní y sus facilitándores económicos. El plan tiene una posibilidad razonable de éxito. Las figuras del régimen ya están expresando preocupación por la economía iraní, la cual estaba colapsando mucho antes que estallara la guerra actual. Todavía la administración Trump puede aumentar más la presión debilitando la red de aliados terroristas del régimen. Desde la década de 1980, el régimen iraní ha preferido combatir a sus enemigos por medio de fuerzas satélites, manteniendo el conflicto lejos de sus fronteras. Al hacerlo, el régimen ha podido involucrarse en actos hostiles contra Estados Unidos, Israel y otros actores regionales con poco riesgo. No obstante, la guerra de los 12 días de junio del 2025 — por no mencionar la guerra que estalló el 28 de febrero — ha cambiado eso. La lucha se centra directamente en Irán. La estrategia de fuerzas aliadas del régimen está sumida en el caos. Israel también ha hecho daño significativo a la organización Hamas que es apoyada por Irán, la cual arrojó al Medio Oriente a la guerra el 7 de octubre del 2023, cuando masacró a más 1,200 israelíes y tomó más de 250 rehenes. Los israelíes han golpeado de forma sostenida al grupo terrorista y lo empujaron dentro de un territorio que constituye menos de un tercio de la Franja de Gaza. Israel ha dañado de forma similar a Hezbola, el cual ha perdido según se informa un 80% de sus capacidades de cohetes y misiles desde que se unió a la guerra. Las Fuerzas de Defensa de Israel al líder principal y muchos comandantes del grupo. Hezbola es ahora el tema de intensas negociaciones diplomáticas respecto a la soberanía de Líbano, con creciente presión internacional para que el grupo se desarme. El régimen de Assad en Siria, otrora un eje para la actividad indirecta iraní, colapsó en el 2024. El nuevo régimen ahora rechaza al régimen iraní y a las milicias chiíes que una vez anduvieron allí. De forma relacionada, las milicias chiíes en Irak han estado en gran medida calladas en los últimos meses, con la presión aumentando en Bagdad para neutralizarlas. El grupo aliado de Irán más potente en este momento es la milicia. Los hutíes mantienen la capacidad de disparar misiles balísticos a los enemigos del régimen iraní. También pueden atacar buques marítimos y navales en el Mar Rojo. Para que Estados Unidos, Israel y los aliados regionales erosionen más está red indirecta, es necesaria una estrategia integrada. En primer lugar, deben continuar los procesos políticos presionando a la red aliada de Irán en Líbano, Gaza e Irak. La campaña para purgar a Hezbola, Hamas y las milicias chiíes debe ser reforzada con constantes mensajes, iniciativas diplomáticas y apoyo en el terreno. No debería pasar ni un día sin mensajes o acciones formales que refuercen la necesidad de sacar de sus refugios a estos grupos terroristas. En segundo lugar, la presión financiera sobre el régimen iraní debe ser ejercida al máximo. Las sanciones y otros medios de guerra económica son claves para asegurar que el régimen iraní permanezca débil e incapaz de financiar a sus aliados. La guerra actual ha costado a Irán un 40% de su PBI previo a la guerra, y el "Día D Económico" ha dejado al régimen con poco espacio para la recuperación. Tercero, es necesaria una campaña de coalición internacional para abrir los corredores de navegación del Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb. Sin la capacidad de amenazar a los barcos por su cuenta o por medio de sus aliados, el régimen iraní perderá lo último de influencia que tiene. Cuarto, y tal vez lo más controversial, los actores regionales y naciones occidentales deben dar la bienvenida a las campañas israelíes para destruir a los grupos aliados en Líbano y Gaza. Estos gobiernos afirman rechazar la violencia indirecta iraní, pero su ambivalencia acerca de los esfuerzos de Israel debilita esa afirmación. Más generalmente, la ambivalencia acerca de los esfuerzos estadounidenses e israelíes por derrotar al régimen es un problema. La falta de cohesión internacional da al régimen una oportunidad de aprovechar las fisuras y diluir los esfuerzos mundiales para poner fin a esta guerra en los términos correctos. Irán invirtió cerca de cinco décadas y miles de millones de dólares en su red aliada. Ese proyecto entero está al borde del colapso. Esto no significa que se recuperará, sino que por ahora, el régimen parece dispuesto a reducir el apoyo a estos grupos para enfocarse en defender su propio territorio. El esfuerzo requerido para llegar a este punto fue enorme. Este esfuerzo ahora debe ser llevado a su conclusión lógica: una derrota total del régimen y su red terrorista regional. Jonathan Schanzer es director ejecutivo de la Foundation for Defense of Democracies, donde Zeev Mendelson es un pasante de verano. |
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