Trump recuerda el 11-S y vincula la lucha contra el terrorism0 con la guerra actual contra Irán
Al cumplirse ayer 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente Donald Trump aseguró que Estados Unidos nunca olvidará a las víctimas y vinculó directamente aquella jornada con la lucha que su país mantiene actualmente contra sus enemigos.
Durante la ceremonia en el Pentágono, Trump recordó a las 2.977 personas asesinadas en los atentados y a quienes murieron posteriormente como consecuencia de las heridas y enfermedades relacionadas con los ataques.
“Nunca, jamás olvidaremos”, afirmó antes de agregar que esa memoria explica por qué Estados Unidos continúa combatiendo actualmente.
El presidente utilizó la conmemoración no solamente para recordar el pasado, sino también para justificar su doctrina de seguridad.
Presentó la guerra contra Irán como parte de una lucha más amplia contra las amenazas de quienes considera responsables de atacar a Estados Unidos y a sus aliados.
Los atentados del 11 de septiembre transformaron profundamente la política exterior y de defensa estadounidense. Cuatro aviones comerciales fueron secuestrados por terroristas de Al Qaeda.
Dos impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, uno contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
Las consecuencias modificaron durante décadas las prioridades de Washington. Estados Unidos inició operaciones militares en Afganistán, desarrolló una enorme estructura de contraterrorismo y adoptó nuevas medidas de seguridad aeroportuaria, inteligencia y vigilancia.
Para Trump, la lección principal continúa siendo que las amenazas deben ser enfrentadas antes de que puedan alcanzar nuevamente territorio estadounidense.
Su discurso insistió en la victoria como objetivo y presentó la utilización del poder militar como una consecuencia de lo aprendido desde 2001.
La relación entre Trump y el 11-S adquiere en 2026 una dimensión adicional debido a la guerra con Irán.
El mandatario sostiene que impedir que Teherán pueda amenazar directamente a Estados Unidos y a sus aliados forma parte de la misma obligación de seguridad surgida después de los atentados.
Sus críticos, sin embargo, cuestionan cualquier comparación automática entre Al Qaeda y conflictos estatales contemporáneos.
También recuerdan que las respuestas posteriores al 11-S llevaron a Estados Unidos a guerras prolongadas y extremadamente costosas.
La conmemoración expone así dos dimensiones diferentes de un mismo acontecimiento: el recuerdo de las víctimas y la discusión permanente sobre qué políticas deben adoptarse en su nombre.
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