jueves, 10 de septiembre de 2026

 Bien por el gobierno de

🇮🇱 en contestar de sacar los consulados de Ramala y Jerusalem oriental!!!
*LA OPOSICIÓN BRITÁNICA CUESTIONA LAS SANCIONES CONTRA ISRAEL*
Por Natalio Steiner
Comunidades Plus
La decisión del gobierno laborista británico de endurecer su política hacia Israel, prohibiendo el comercio con los asentamientos israelíes en Judea y Samaria —Cisjordania— y aplicando nuevas sanciones contra personas y entidades vinculadas a ellos, provocó una fuerte reacción en sectores de la oposición política del Reino Unido.
La crítica más contundente surgió del Partido Conservador. Su líder, Kemi Badenoch, calificó las medidas impulsadas por el gobierno de Andy Burnham y el canciller Ed Miliband como una forma de “política performativa”, destinada, según sostuvo, a satisfacer a sectores internos del Partido Laborista sin considerar suficientemente las consecuencias para los intereses británicos. Badenoch destacó particularmente la importancia de Israel como socio del Reino Unido en materia de seguridad e inteligencia.
En la misma dirección se pronunció el secretario de Relaciones Exteriores del gabinete en la sombra, Tom Tugendhat, quien advirtió que convertir a Israel en un Estado internacionalmente marginado podría aumentar las divisiones internas en Gran Bretaña y contribuir a un incremento de los episodios de antisemitismo.
La posición conservadora fue recibida favorablemente por Jerusalén. El canciller israelí Gideon Sa’ar mantuvo contactos con Badenoch y Tugendhat y les agradeció públicamente su oposición a las decisiones del gobierno laborista, en medio de una crisis diplomática que llevó a Israel a cerrar el consulado británico en Jerusalén y adoptar otras medidas contra representantes del Reino Unido.
Sin embargo, no toda la oposición británica rechaza las sanciones. Sectores vinculados a los Liberal Democrats, especialmente Liberal Democrat Friends of Palestine, respaldaron expresamente la prohibición del comercio con los asentamientos e incluso señalaron que medidas semejantes habían sido reclamadas desde hacía tiempo.
De esta manera, el debate británico sobre Israel muestra una marcada división política. Los conservadores consideran que el gobierno está poniendo en riesgo una relación estratégica y de inteligencia de larga data, mientras sectores de la oposición liberal y grupos pro-palestinos sostienen que Londres debería ejercer todavía mayor presión sobre Jerusalén.
La controversia demuestra que las sanciones contra Israel ya no constituyen solamente un problema de política exterior para Gran Bretaña. Se han convertido también en un tema de fuerte disputa interna, relacionado con la seguridad nacional, el antisemitismo, la política hacia Medio Oriente y el futuro de las relaciones entre Londres y Jerusalén.

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