lunes, 12 de octubre de 2026

 

🤷🏼‍♀️🇵🇸 Lo más delicioso de todo esto es ver cómo se les van cayendo, uno por uno, los castillos de humo que durante tanto tiempo levantaron la izquierda y los hipócritas del “Free Palestine”.
Se creyeron dueños absolutos de la verdad y de la superioridad moral. Montaron toda una industria de propaganda, manipulación emocional, medias verdades y acusaciones que pretendían convertir en hechos simplemente repitiéndolas hasta el cansancio.
Y ahora resulta que las consignas no sustituyen las pruebas, los gritos no convierten las mentiras en verdades y ponerse una kufiya tampoco convierte automáticamente a nadie en defensor de los derechos humanos.
Porque para muchos de estos farsantes, la justicia nunca fue el objetivo. Fue la excusa perfecta para vender su agenda ideológica, justificar lo injustificable y disfrazar su fanatismo de solidaridad.
Lo verdaderamente repugnante es que utilizaron el sufrimiento de los palestinos como combustible para su maquinaria política, mientras se presentaban ante el mundo como los grandes guardianes de la humanidad.
Y cuando alguien les cuestiona el relato, en lugar de responder con argumentos, sacan su repertorio favorito: etiquetas, insultos y victimismo.
Se les está cayendo el teatro, y lo peor para ellos es que ya no basta con gritar “¡Free Palestine!” para tapar todas las contradicciones.
¡Tanta superioridad moral de pacotilla y tanta hipocresía envuelta en una bandera!

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