martes, 13 de octubre de 2026

DEL WSJ

 

Las videocámaras son hackeadas para la guerra

Los combatientes secuestran dispositivos vulnerables para rastrear, vigilar y atacar al enemigo


Por Daniel Michaels, Anat Peled y Milan Czerny
Octubre 12, 2026

Cuando las fuerzas estadounidenses e israelíes bombardearon Irán a principios de este año, un avicultor del norte de Israel decidió revisar sus pollos. Al abrir en su teléfono la aplicación de la cámara web situada en el exterior del gallinero, se alarmó al ver que el idioma había cambiado al árabe. Se puso en contacto con la Dirección Nacional de Ciberseguridad de Israel, que descubrió que unos piratas informáticos habían tomado el control de la cámara, de fabricación china.

A ellos no les interesaban los pollos. La orientación de la cámara hacia el gallinero ofrecía una línea de visión directa de los movimientos de las fuerzas de seguridad israelíes a lo largo de la cercana frontera con el Líbano. La dirección de ciberseguridad informó que ayudó al avicultor a reforzar la seguridad de la cámara y a ajustar su ángulo de visión para evitar que captara operaciones militares.

La cámara web del avicultor era una de los aproximadamente 1.200 millones de cámaras conectadas a Internet que existen en todo el mundo, según la consultora de ciberseguridad S-RM. Estos dispositivos se han convertido en un elemento habitual de la vida cotidiana en forma de sistemas de seguridad, timbres, controles de tráfico e incluso monitores para bebés; y, según expertos en ciberseguridad y piratas informáticos, cualquiera de ellos es potencialmente vulnerable al espionaje. «Estamos presenciando la transformación de la vigilancia civil en recopilación de inteligencia bélica», afirmó Alexander Leslie, experto en seguridad nacional de la consultora de inteligencia de amenazas Recorded Future, quien percibe un «punto débil» global en la omnipresencia de los ojos digitales.

The Wall Street Journal consultó a agencias de inteligencia, expertos en ciberseguridad, autoridades militares y hackers para evaluar el alcance y el impacto de esta vigilancia invasiva. Asimismo, el diario examinó decenas de horas de grabaciones y cientos de imágenes —gran parte de ellas difundidas por hackers— y verificó de forma independiente su autenticidad mediante la geolocalización de los lugares y la búsqueda de indicios de manipulación digital.

Joyas ocultas
Las agencias de inteligencia rastrean Internet en busca de cámaras vulnerables y acceden a ellas de forma automatizada probando millones de contraseñas. Ahora, la IA ha facilitado aún más la intrusión y el análisis de datos a gran escala, transformando cámaras diseñadas para aumentar la seguridad en herramientas que permiten a los combatientes rastrear, vigilar y atacar al enemigo, superando a menudo las capacidades de los analistas de inteligencia humanos. Los algoritmos procesan cantidades ingentes de grabaciones para localizar «joyas ocultas» y patrones que los agentes pueden supervisar.

«La IA lo cambió todo», afirmó Kristopher Kortright, líder de Team OneFist, un grupo internacional de hackers que apoya a Ucrania en su guerra contra Rusia.

Rusia e Ucrania han intensificado la piratería de cámaras durante el conflicto con el objetivo de espiarse mutuamente, identificar nuevos objetivos y evaluar los daños de sus ataques. Israel, veterano experto en espionaje digital, hackeó cámaras de tráfico iraníes para ayudar a sus fuerzas a recopilar información de inteligencia utilizada en el asesinato del líder supremo iraní, Alí ​​Jamenei, a principios de este año. Irán y sus aliados han respondido hackeando cientos de cámaras web y de seguridad israelíes que las autoridades consideran críticas para la seguridad nacional, como la situada en un gallinero.

Asociación de condominio
«No pueden mirar a través de binoculares» para ver Israel desde Irán, señaló Eliav Noori, experto en ciberseguridad de la Dirección Cibernética de Israel. «Así que aprovechan las cámaras expuestas a Internet y las convierten en puestos de observación».

En 2024, piratas informáticos rusos tomaron el control de cámaras web residenciales en Kiev, incluida una instalada por una asociación de copropietarios para vigilar el condominio.


Binoculares virtuales
La perspectiva de la cámara ofrecía a los hackers una amplia vista de la zona circundante y del mar Negro. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) afirmó que Rusia pretendía utilizar las imágenes de vídeo pirateadas para localizar objetivos y «ajustar los ataques con misiles contra Ucrania», afinando así la puntería para futuras ofensivas. El SBU declaró haber identificado y asegurado, reorientado o bloqueado cerca de 40.000 cámaras de vídeo que suponían riesgos potenciales para la seguridad desde la invasión rusa de 2022.

Las actividades de Rusia van más allá de la zona de guerra. En julio, los servicios de inteligencia de los Países Bajos advirtieron que «actores estatales rusos llevan a cabo sistemáticamente operaciones de ciberespionaje» mediante el hackeo de cámaras en toda Europa. Según dichas agencias, estas operaciones tienen como objetivo recopilar datos sobre rutas de transporte militar, envíos de armas a Ucrania y la ubicación de personal militar ucraniano.

La consultora de ciberseguridad CloudSEK descubrió recientemente un servidor expuesto —que se sospecha pertenece a un hacker de habla rusa— que contenía cientos de imágenes de cámaras web de instalaciones ucranianas relacionadas con la defensa, el gobierno, la energía y las comunicaciones, además de diversas imágenes de la vida cotidiana. CloudSEK señaló que muchas de las imágenes procedían de lugares cercanos a la frontera de Ucrania con Rumanía, país aliado de la OTAN.

Guerra con Irán
Las cámaras web también están desempeñando un papel cada vez más importante en la guerra con Irán. Un grupo vinculado a Irán, denominado Moses Staff, hackeó una cámara de seguridad en Jerusalén para monitorear los atentados con bomba perpetrados en 2022 en paradas de autobús por un militante palestino —acciones que causaron la muerte de dos personas y heridas a más de veinte—, según informó la dirección de ciberseguridad de Israel.

Los hackers rastrearon un helicóptero militar ruso hasta una ubicación cercana a un aeropuerto local, donde descubrieron una base aérea rusa hasta entonces desconocida.

Este año, grupos vinculados a Irán han hackeado más de 250 cámaras de seguridad israelíes de carácter sensible —una cifra superior a la de años anteriores— en incidentes que representan un peligro inmediato para la seguridad nacional, según la dirección de ciberseguridad de Israel. Entre las cámaras vulneradas se incluyen lectores de matrículas y cámaras de seguridad situadas cerca de emplazamientos estratégicos y zonas de concentración de soldados, incluidos puestos militares próximos a la frontera con el Líbano.

El número total de cámaras vulneradas en Israel desde el inicio de la guerra con Irán es mucho mayor, señaló la dirección de ciberseguridad, añadiendo que, de los cientos de miles de cámaras conectadas a Internet en el país, decenas de miles presentan vulnerabilidades —como contraseñas predeterminadas— que los hackers iraníes podrían aprovechar.

El equipo One-Fist compartió la información con las fuerzas ucranianas, las cuales lanzaron ataques contra la base poco después, dañando aviones y sistemas de defensa aérea rusos. Esto abarcó funciones relacionadas con la selección de objetivos, la evaluación de daños y otras labores de recopilación de inteligencia de combate que anteriormente dependían del reconocimiento aéreo o de espías sobre el terreno. Acceder a una cámara bien ubicada permite a los analistas acercarse más a los objetivos y conlleva menos riesgos que infiltrar al agente secreto más astuto.

Areas restringidas
Las cámaras de video funcionan de manera silenciosa, a menudo en zonas restringidas. El hecho de que Ucrania haya logrado acceder a las señales de cámaras rusas situadas en lugares inaccesibles ha ayudado a Kiev a atacar a las tropas y la infraestructura de Moscú.

Al comienzo de la guerra en Ucrania, el grupo Team OneFist monitoreaba las imágenes de las cámaras del puente ruso sobre el estrecho de Kerch, que conecta con Crimea; esto proporcionó información clave para perfeccionar los planes de ataque, como el dato de que Rusia había instalado detectores de movimiento bajo el puente para frustrar ataques desde el agua.

La información obtenida mediante la intrusión en cámaras «puede acortar los ciclos de toma de decisiones de la manera exacta que interesa a los ejércitos modernos», señaló Leslie, de la empresa Recorded Future.

Si bien los particulares y los administradores de redes empresariales son cada vez más conscientes de la importancia de la ciberseguridad, los dispositivos conectados a la web —como las cámaras— suelen contar con menos protecciones integradas y no siempre reciben un monitoreo, parches de seguridad o actualizaciones constantes, explicó Xu Zou, vicepresidente sénior de servicios de seguridad en la nube de la empresa de ciberseguridad Palo Alto Networks. A menudo, los especialistas en seguridad de la información de empresas y gobiernos desconocen la existencia de estas cámaras conectadas, ya que frecuentemente son instaladas y operadas por responsables de instalaciones u otros equipos ajenos al área de TI.

«Esos equipos tienen muy poca conciencia y conocimientos sobre ciberseguridad. Su trabajo consiste en instalar la cámara, encenderla y marcharse», afirmó Zou.

Guerra de la información
El año pasado, Palo Alto descubrió que la gran mayoría de los dispositivos conectados a Internet con escasa seguridad son cámaras web y grabadoras de vídeo digital. La empresa también halló que los equipos de transmisión de vídeo y videoconferencia —presentes en edificios de oficinas de todo el mundo— son especialmente vulnerables. Esto los ha convertido en herramientas útiles para la guerra de información, y no solo para operaciones militares, señaló Ari Ben Am, investigador asociado del Centro de Innovación Cibernética y Tecnológica de la Foundation for Defense of Democracies, un centro de estudios con sede en Washington.

Según Ben Am, los grupos antiisraelíes utilizan imágenes obtenidas de cámaras hackeadas en vídeos y contenidos de propaganda. «Para ellos, se trata de hacer alarde de su superioridad en inteligencia», afirmó.

El grupo Handala, vinculado a Irán, se burla de los israelíes jactándose de poder verlos y escucharlos cerca de sus hogares. «¿Tienes algún mensaje? Busca la cámara de tráfico más cercana y habla», escribió Handala el año pasado en uno de sus sitios web, que posteriormente fue clausurado.

En Rusia, funcionarios del Ministerio de Industria y Comercio se quejaban durante una videoconferencia, a principios de este año, de su dependencia de componentes chinos para drones, cuando una voz inesperada se unió a la llamada.

«Colegas, ¿me oyen?», preguntó la voz.

«Sí», respondió el responsable de la reunión.

A continuación, el intruso formuló una pregunta aparentemente técnica que rápidamente derivó en obscenidades. «Apágalo», dijo el líder de la reunión a sus colegas, en un video publicado posteriormente en internet por hackers ucranianos.

‘Inter­net de las cosas’
Los dispositivos vulnerables conectados a una red se encuentran entre los principales objetivos de los hackers, lo que amplía lo que los técnicos denominan la «superficie de ataque». A menudo, las cámaras no son el objetivo en sí, sino que actúan como el eslabón débil en un intento de hackeo de mayor envergadura. El grupo de ransomware Akira utilizó una cámara web desprotegida para eludir los sistemas de seguridad de red de una organización y extorsionarla, según informó S-RM el año pasado. Una vez que los hackers acceden a una red local, suelen poder examinar archivos almacenados, cuentas de correo electrónico y otros dispositivos, incluidas las cámaras.

«El Internet de las cosas es un ámbito tan vasto que todo —seamos conscientes de ello o no— constituye una extensión de nuestra superficie de ataque», afirmó Paul Caron, responsable de ciberseguridad para las Américas de S-RM.

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