El Trigo Realmente Vuelve a Crecer.
Karina Engelbert del Kibbutz Nir Oz regresó a casa con sus hijas luego que estuvieran secuestradas en Gaza.
- Ahora ella está sentada en su oficina en la asociación “Mishkei HaNéguev” y ayuda a devolver la vida a la agricultura en las comunidades cercanas a Gaza.
- “Esta es la imagen de victoria”, dice sobre su regreso al trabajo. En la computadora frente a ella hay una calcomanía que dice: “Aquí no nos quejamos”.
Esta es la escena inicial de la película “El trigo vuelve a crecer – Las granjas del Néguev”.
Aparentemente, se trata solamente de una película promocional de “Mishkei HaNéguev, no es algo destinado al público en general.
En la práctica, comenzó a circular en muchos grupos de WhatsApp esta semana, porque es un registro conmovedor e importante de determinación y optimismo.
- Dos días después de Simjat Torá se celebró una reunión de emergencia, alrededor de la cama de Avida Bachar, director de agricultura de Beeri, quien estaba internado en el Hospital Soroka.
- Avida había perdido a su esposa y a su hijo en Simjat Torá, y también su pierna.
- Cuando ya no había lugar en la habitación, Avida sugirió que se sentaran en el lugar de su pierna que había sido amputada.
La discusión era urgente:
- ¿Se compran ahora semillas de papas de Holanda por millones de shékels?
- ¿Habrá alguien que siembre y coseche?
- La decisión fue: sí.
Y así se sembró un tercio de las papas que se consumirán en Israel este año.
- El propio Avida, con las muletas, ha sido filmado en la película cuando viene a recogerlas.
Muchos agricultores fueron asesinados o secuestrados.
- Y ahora muchos de sus amigos están frente a la cámara y cuentan cómo continuaron con el trabajo de vida de aquellos que ya no están. Son agricultores fuertes, que sólo aquí y allá intentan ocultar las lágrimas.
- Describen con voz temblorosa como se incendiaron los graneros y se destruyó el grano, pero también como miles de voluntarios acudieron para ayudar.
- Cuentan cuan simbólico es lo que está sucediendo ahora en la naturaleza, y también sucederá en el alma: las semillas que son sembradas se pudren y luego crecen, el verde que cubre lo negro.
- “Podríamos pedir una indemnización en lugar de trabajar, pero éste no es nuestro espíritu”, afirman.
“Hay una persona que entendió de manera fantástica la importancia de la agricultura. Su nombre es Yanya Sinwar”, dice Oren Barnea de Mishkei Negev.
Pero ahora también nosotros lo hemos entendido: hasta el último surco. Una hectárea más, una cabra más, y se repite la vieja consigna.
- “Sembramos y lloramos”, dice uno de ellos, correspondiendo con el versículo del libro de los Salmos: “Aquellos que siembran con lágrimas, cosecharán con canticos de alegría”.
Y un agricultor de Alumim describe otra pequeña imagen de la victoria:
“La agricultura es el motor que atrae a toda la comunidad de regreso aquí. Es nuestra sanación. Cuando le enviamos un mensaje desde el kibutz de que habíamos vuelto a ordeñar las vacas a los miembros de nuestra comunidad que fueron evacuados y se encuentran en un hotel en Netanya, comenzaron a bailar en el lobby”.
Sivan Rahav Meir
Pagina judia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.