Este mural urbano en Irán utiliza la sátira para retratar las tensiones internas del régimen. La imagen de un líder religioso corriendo con tenis occidentales frente a un símbolo nacional refleja la contradicción entre el discurso anti-Occidente y la realidad política y económica del país. El arte callejero se convierte aquí en una forma silenciosa de crítica y resistencia.

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