Trump y Netanyahu le están haciendo un favor al mundo libre
Marzo 1, 2026

El Presidente Trump está siendo criticado desde muchos lugares por su decisión de unirse a Israel en una guerra para derribar al régimen iraní, la cual el sábado devengó la eliminación del líder supremo, Ayatola Ali Khamenei. Las razones varían.
Es “una traición al pueblo estadounidense,” dice Elizabeth Warren, quien advierte que la intervención corre el riesgo de arrastrar "a otra generación dentro de una guerra eterna." Es una traición a los principios MAGA, dice Marjorie Taylor Greene, quien denunció a Trump por poner a "Estados Unidos último." Es inconstitucional, de acuerdo con la Unión de Libertades Civiles Estadounidense, porque está siendo conducida sin autorización del Congreso. Es innecesaria, de acuerdo con el autor Andrew Sullivan, quien (citándome, aunque erróneamente) piensa que Irán no es mucha amenaza y que la guerra está siendo librada por el bien de Israel.
Y etcétera. Pero un país donde Estados Unidos e Israel están reuniendo amplio apoyo es el mismo país que está siendo bombardeado.
“Todos están alegres; es uno de los mejores días de probablemente el 95% de las vidas de los iraníes", dijo un residente iraní de la ciudad de Karah a The Wall Street Journal acerca de la muerte de Khamenei. "Nosotros salimos y gritamos desde lo alto de nuestros pulmones y reímos y bailamos con nuestros vecinos," dijo una mujer en Teherán llamada Sara al Times. Un doctor que perdió a su hijo cuando el Cuerpo de la Guardia Islámica Revolucionaria derribó por error un avión de pasajeros ucraniano en el 2020 escribió en redes sociales, “Soportaremos el invierno, la primavera está cerca.” En a ciudad de Shiraz, los videos mostraban a la gente "unida en una animación que está típicamente reservada para las bodas, simbolizando la alegría pura.”
Es también cierto que decenas de civiles han resultado muertos, y que hubo duelo público por Khamenei. Pero esos dolientes no tuvieron que emerger bajo la amenaza de las armas del régimen.
Hubo una época en que los corazones estadounidenses podían ser conmovidos por comentos como estos — cuando las naciones libres, habiendo resistido años de provocaciones y ataques de los tiranos, se reunían para administrar justicia y suministrar esperanza. Somos un país diferente ahora, menos ingenuo, pero considerablemente más pesimista y cínico, y por lo tanto más probable preguntar: ¿Qué hay para nosotros?
Permítanme intentar responder esa pregunta.
En primer lugar, es un error decir que Trump llevó a Estados Unidos a la guerra el sábado. Lo que él hizo fue responder a una guerra que Irán ha estado librando contra Estados Unidos desde 1979.
Libró la guerra cuando capturó nuestra embajada en 1979, asesinó (por vía indirecta) a cientos de nuestros soldados en Beirut en 1983 y suministró dispositivos explosivos improvisados, o bombas en las banquinas, que mataron o mutilaron a más de 1,000 de nuestras tropas durante la guerra en Irak. Libró la guerra cuando buscó asesinar a ex altos funcionarios estadounidenses, incluidos John Bolton, Mike Pompeo y, de acuerdo con un informe del 2024 en Politico, al mismo Trump. Una razón por la cual Irán se comportó como lo hizo es porque sacó la lección que no pagaría ningún gran precio. Ya no más.
En segundo lugar, Teherán tuvo una oportunidad de cambiar el rumbo en junio, tras su bombardeo de 12 días por parte de Israel y un ataque nocturno por parte de Estados Unidos. En su lugar, se propuso empezar a reconstruir sus capacidades nucleares mientras reconstruía rápidamente la fuerza de misiles que ahora está aterrorizando civiles en Tel Aviv, Israel; Dubai, Emiratos Arabes Unidos; Manama, Bahréin; y Riad, Arabia Saudita; y atacando activos militares estadounidenses en la región.
¿Habrían estado más seguros Estados Unidos, el mundo árabe o Israel de haber esperado un año o dos a que Irán construya varios miles más de misiles? ¿O después que Rusia hubiera suministrado al régimen miles de misiles avanzados de defensa aérea que se disparan desde el hombro, como informó The Financial Times la semana pasada que había aceptado hacer?
En tercer lugar, Irán no existe en un vacío geopolítico: Con Rusia y China, es un miembro central del eje de las autocracias que amenaza ampliamente al mundo democrático.
Los mismos liberales que culpan a Trump por no oponerse vigorosamente a Vladimir Putin deberían al menos considerar que es Teherán el que ha dado a Rusia los drones y tecnología de drones que han destruido tanta de Ucrania. Y los mismos conservadores que culpan a Trump por desviar recursos militares del Pacífico hacia la guerra en Irán deberían también notar que Irán abastece de forma encubierta a China con tanto de su petróleo como parte de una sociedad estratégica prometida de 25 años de us$400,000 millones. Si Teherán cae fuera del eje, nuestros adversarios restantes pueden sólo ser más débiles.
En cuarto lugar, es imposible imaginar cuaquier cosa como la paz meso-oriental sin el fin de este régimen.
No es simplemente que Irán ha sido el principal apoyo del así llamado eje de la resistencia que incluye a todo grupo terrorista que buscaba borrar del mapa a Israel. Es también que ningún gobierno israelí aceptará jamás un estado palestino que podría caer en la órbita de Irán. Paradójicamente, el gobierno del Primer Ministro Benjamin Netanyahu enfrentará una época mucho más dura repeliendo la presión internacional por el estado palestino si cae el régimen de Teherán y Arabia Saudita ofrece la paz con Israel.
En quinto lugar, incluso si Estados Unidos e Israel no fuerzan el cambio de régimen en Irán, ellos pueden lograr objetivos estratégicamente significativos.
Estados Unidos es más fuerte cuando los dictadores anti-estadounidenses tienen razones sólidas para tener nuestra ira: Restaura la disuasión y, al hacerlo, hace más efectiva la diplomacia. Israel y el mundo árabe están más a salvo cuando Irán es más débil. Finalmente, incluso si el régimen no cae, estará bajo fuerte presión interna para modificar su comportamiento como una concesión pragmática a la realidad, muy como lo ha hecho Venezuela bajo el mandato de Delcy Rodríguez, su (esperemos) presidente interina.
Ese puede no ser el resutado óptimo. Pero es considerablemente mejor que lo que vino antes.
Por último, Estados Unidos e Israel han asumido considerables riesgos militares y políticos para hacer lo correcto. Y eso no es poca cosa.
Ellos han librado al mundo de un tirano odioso y de varias capas de sus igualmente odiosos segundos. Es extraño que las mismas personas que culpan a Trump por divorciar la política exterior estadounidense de sus valores democráticos ahora lo culpen por ir a la guerra en el nombre de promover los valores democráticos. Pero, millones de personas comunes en todo el mundo — no sólo en Tel Aviv o Teherán or Tehrángeles sino también, tal vez, en Taipei y Tallinn — advertirán que Estados Unidos, aun con sus muchos defectos, todavía defiende la libertad.
Mi columna nunca ha tenido reparos acerca de denunciar ya sea a Trump o a Netanyahu. No tendrá reparos en criticarlos en el futuro. Pero el sábado este dúo muy vilipendiado hizo un favor valeroso e histórico al mundo libre. Será recordado mucho después que se disipe la crítica petulante.
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