El crepúsculo de los estados canallas
Estados Unidos ha derrocado regímenes problemáticos desde Serbia a Siria, quedan Cuba, Irán y Corea del Norte.
Por Matthew Kroenig
La guerra contra Irán amenaza con poner fin al régimen clerical en Teherán tanto como a una categoría entera de amenazas de seguridad internacionales. Tras la Guerra Fría, la estrategia estadounidense hizo una prioridad las amenazas que llegan de "estados canallas." Desde entonces, los presidentes han tenido éxito en gran medida en perseguir y eliminar a estos parias. Donald Trump tiene la oportunidad de liquidarlos.
En 1993, James Woolsey, el nominado de Bill Clinton para dirigir la Agencia Central de Inteligencia (CIA), dijo en su audiencia de confirmación: "Hemos eliminado a un gran dragón, pero vivimos ahora en una jungla llena de una variedad desconcertante de víboras venenosas.” Estados Unidos enfrentaba nuevos enemigos: potencias autocráticas regionales buscando armas de destrucción masiva, patrocinando terrorismo, abusando de los derechos humanos, y desafiando el derecho internacional.
Toda administración presidencial desde la de Bill Clinton a la de Donald Trump ha prometido abordar las amenazas de estados de “reacción violenta,” “renegados,” “forajidos” y “parias.” La administración Clinton los denominó con eufemismos brevemente como "estados de interés," mientras que George W. Bush nombró a tres de ellos como un “eje del mal.”
Las décadas de 1990 y del 2000 trajeron una larga lista de renegados: Slobodan Milosevic en Serbia, Saddam Hussein en Irak, Moammar Gadhafi en Libia, el régimen de Kim en Corea del Norte, el régimen de Assad en Siria, Omar al-Bashir en Sudán, los comunistas en Cuba, los chavistas en Venezuela y la República Islámica de Irán.
Desde entonces, Estados Unidos ha mantenido una campaña de facto constante--aunque irregular--para derrocar a los dictadores antiestadounidenses.
Una campaña de bombardeo de la OTAN y posteriores protestas expulsaron a Milosevic en el año 2000. El murió en La Haya antes que terminara su juicio.
En el 2003 Estados Unidos dirigió una coalición internacional para invadir Irak y derrocar a Saddam Hussein, quien fue luego juzgado en un tribunal iraquí y colgado.
Gadhafi cayó con la ayuda de una campaña de bombardeo de la OTAN. Su propio pueblo lo mató en las calles en el 2011.
Al-Bashir, quien supervisó el genocidio de Darfur, fue expulsado en un golpe de estado y encarcelado en el 2019.
Bashar al-Assad libró una guerra civil de casi 14 años que terminó cuando los rebeldes derrocaron su régimen en el 2024 con la ayuda y ataques militares de Estados Unidos.
Contrariamente a la noción popular que la gran estrategia de EE.UU. posterior a la Guerra Fría fue un fracaso, Washington ha mostrado una habilidad para derrocar dictadores.
Algunos consideran estas operaciones fracasos debido a que dejaron caos en su estela, pero eso pierde el punto. Durante años, estos canallas dominaron la información diaria del presidente. Ahora que están neutralizados, las aflicciones restantes de estos países no amenazan a los estadounidenses u ocupan la atención de los altos funcionarios de seguridad nacional de Estados Unidos.
Corea del Norte es la excepción a la regla. Bill Clinton perdió una oportunidad de atacarlo en 1994, y ahora el régimen es una gran potencia nuclear.
Para la sorpresa de muchos, el Sr. Trump ahora está surgiendo como el más prolífico derrocador de déspotas. En enero él autorizó una osada redada militar para capturar al dictador venezolano Nicolás Maduro y está transformando los restos del régimen chavista en un aliado de Estados Unidos.
El parece estar siguiendo el mismo plan contra Cuba, usar la presión económica para coaccionar a los comunistas para que liberen a los prisioneros políticos y reformen su economía. El Sr. Trump dijo que él cree que Cuba va a "caer muy pronto" y que Washington tendrá éxito en una "toma amistosa" del país.
El premio mayor es Irán. Durante décadas, presentó una de las mayores amenazas para la seguridad nacional de Estados Unidos. A través de una audaz campaña militar, Estados Unidos e Israel han eliminado a mucho del alto liderazgo del país, incluido el líder supremo Ali Khamenei, y degradó sus capacidades militares. El régimen puede caer en las próximas semanas, e incluso si no lo hace, será demasiado débil como para presentar una amenaza seria en los años venideros.
El Sr. Trump está a punto de eliminar a los estados canallas del mundo justo cuando surgen nuevas amenazas, desde el retorno de la rivalidad de las grandes potencias a una revolución tecnológica disruptiva. Pero este cambio también da a Estados Unidos una oportunidad de dejar atrás los problemas para la seguridad nacional de décadas pasadas.
El Sr. Kroenig es vicepresidente y director principal del Scowcroft Center for Strategy and Security del Atlantic Council y profesor en Georgetown. El fue un comisionado en la Comisión del Congreso sobre la Posición Estratégica de Estados Unidos desde el 2022 al 2023.
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