Tras el espectáculo de la unidad de Teherán: La carta secreta al rey en las sombras
Por Mehdi Parpanchi (editor ejecutivo)
La historia real tras la repentina campaña de "unidad" de Teherán no empezó con las acusaciones de confusión dentro del liderazgo de Irán por parte de Donald Trump. Empezó con una carta secreta a Mojtaba Khamenei.
En los últimos días, ha circulado el rumor en los acerca de una carta altamente confidencial supuestamente escrita por un grupo de altos funcionarios a Mojtaba Khamenei.
Según los interiorizados con el tema, la carta advertía que la situación económica de Irán es grave, que el país no puede seguir en su camino actual, y que el liderazgo no tiene ninguna opción práctica aparte de negociar seriamente con Estados Unidos por el tema nuclear.
El eco histórico es difícil de perder. En los días finales de la guerra entre Irán e Irak en 1988, funcionarios y comandantes de alto rango iraníes advirtieron a Ruhollah Khomeini que la guerra ya no podía ser prolongada por más tiempo.
Apenas días antes, Khomeini había estado insistiendo todavía en seguir la guerra. Pero bajo el peso de esas advertencias, él aceptó la Resolución 598 del Consejo de Seguridad de la ONU y terminó el conflicto, una decisión que él vinculó como es sabido a tomar de una copa envenenada.
Ese es el motivo por el cual importa la carta actual: sugiere que algunas figuras prominentes ahora ven el enfrentamiento como otro momento en que la insistencia ideológica está colisionando con los límites del estado.
Los firmantes informados incluían a figuras de alto rango tales como Mohammad Bagher Ghalibaf, Masoud Pezeshkian, Abbas Araghchi, Mostafa Pourmohammadi, y otros. Algunos funcionarios aparentemente se negaron a firmarla. Un nombre que circula ahora es Ali Bagheri Kani, ex negociador nuclear principal de Irán bajo el mandato de Ebrahim Raisi.
Se suponía que la carta permaneciera altamente secreta. Estaba dirigida a Mojtaba Khamenei, no al público, al Parlamento, o a la clase política normal. Pero de acuerdo con los relatos que circulan ahora, Bagheri Kani mostró la carta a otros intransigentes fuera del círculo de alto nivel y enfatizó que él no la había firmado. A partir de allí, el tema se filtró en los círculos políticos en Teherán.
Dos reacciones públicas sugieren cuan sensible se ha vuelto la filtración. La primera provino de Jalil Mohebbi, una figura cercana a Ghalibaf y ex secretario del cuartel general para Ordenar el Bien y Prohibir el Mal.
En una advertencia legal puntiaguda, él escribió que si una carta confidencial es dada a un miembro de una reunión y esa persona la muestra a personas de afuera mientras dice, "No firmé esta carta," entonces el Artículo 3 de la ley sobre publicar y divulgar documentos confidenciales y secretos del gobierno, esa persona puede enfrentar hasta diez años en prisión.
Mohebbi agregó: “Este delito es imperdonable.”
اگر یک نامه سری به یکی از از اعضای جلسه ای رونوشت داده شود و آن شخص نامه را به دیگران (غیر از اعضای جلسه) نشان دهد و بگوید من این نامه را امضا نکرده ام مطابق ماده ۲ قانون مجازات انتشار و افشای اسناد محرمانه و سری دولتی به تا ده سال حبس محکوم میشود. این جرم غیرقابل گذشت است...
La segunda provino de un canal de Telegram que se refirió a una “importante carta confidencial” escrita por algunos altos funcionarios y dejada sin firmar por otros.
La publicación preguntaba por qué, en un momento tan sensible tras la guerra, algunos funcionarios habían empezado a escribir cartas a "altas figuras del sistema", y por qué otras estaban tan enojadas por su divulgación. En el idioma político iraní, esa frase es usada a menudo para referirse al líder supremo sin nombrarlo directamente.
La afirmación de Trump se topa con la negación de Teherán
Esta fue la atmósfera en la cual aterrizó la afirmación de Trump. El dijo que los funcionarios iraníes estaban "peleando como perros y gatos" porque no podían concordar sobre las negociaciones con Estados Unidos. Teherán inmediatamente afirmó lo contrario. El jueves, funcionarios de alto rango pasaron a insistir casi al unísono en que no había división.
Ghalibaf, el presidente del parlamento, escribió: "En Irán no hay intransigentes o moderados. Somos todos iraníes y revolucionarios." El agregó que con la "unión férrea de la nación y el estado" y la obediencia plena al líder supremo, Irán haría que el "agresor criminal" lamente sus acciones.
El Presidente Pezeshkian publicó casi el mismo mensaje: “En Irán no hay 'intransigentes’ o ‘moderados.’ Somos todos iraníes y revolucionarios.” El también invocó la unidad entre nación y estado, obediencia al líder, y victoria para Irán.
Mohseni Ejei, el director del poder judicial, fue más allá. Dijo que el "tonto presidente de EE.UU." debería saber que "línea dura" y "moderado" son términos absurdos e infundados de la literatura política occidental. En el Irán islámico, dijo, todos los grupos y facciones finalmente permanecen unidos bajo las órdenes del líder supremo.
La línea roja de Mojtaba
Antes de la primera ronda de negociaciones, Mojtaba Khamenei había trazado según se informa una línea roja: los funcionarios iraníes no iban a discutir el tema nuclear con Estados Unidos. Pero la delegación iraní tuvo que hablar del tema nuclear, porque cualquier negociación seria con Washington necesariamente gira en torno a él. Entonces lo hicieron.
Esa decisión provocó la reacción de línea dura.
Mahmoud Nabavian, vicedirector de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento, estuvo presente en las negociaciones en Pakistán. Desde entonces él ha dicho que el resultado de esas conversaciones no fue satisfactorio y que el equipo negociador cometió un "error estratégico." Su acusación fue específica: el equipo actuó “contrariamente a la línea roja explícita del líder de la revolución" discutiendo el tema nuclear con Estados Unidos.
Nabavian también dijo que la delegación debería haber discutido los diez puntos establecidos por el líder supremo, no el tema nuclear. El criticó la idea que el "Frente de la Resistencia" podría ser reducido sólo a Líbano, diciendo que Gaza, Yemen e Irak también son parte de él.
Lo más importante, él dijo que basado en nueva información que había recibido, de ahora en más, "incluso si el bloqueo naval es levantado, cualquier negociación con Estados Unidos está prohibida."
Amir Hossein Sabeti, un parlamentario de línea dura, hizo la misma acusación más directamente. “Estoy diciendo esto por primera vez, y sostengo lo que digo,” dijo él. “Si lo que digo es falso, las autoridades deberían tomar acciones en mi contra." El agregó que una de las líneas rojas del líder era que “en las negociaciones, la cuestión nuclear no debe ser absolutamente discutida."
Luego él desafió a Ghalibaf y Araghchi por nombre: si ellos no negociaban por la cuestión nuclear, deberían negarlo explícitamente. Si queda claro que lo hicieron, advirtió, "nosotros francamente hablaremos al pueblo de Irán en una forma diferente."
Esto ayuda a explicar por qué la delegación iraní no viajó a Pakistán para la segunda ronda. La disputa ya no se trataba meramente de tácticas diplomáticas. Se había vuelto una lucha acerca de si los funcionarios de alto rango habían cruzado una línea roja establecida por Mojtaba Khamenei.
La reacción entonces pasó a los medios de comunicación. Nour News, afiliada al Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, publicó un video advirtiendo que una "corriente peligrosa" estaba tratando de describir a Ghalibaf y Araghchi como figuras que, en lugar de seguir la línea de la resistencia, estaban buscando "la rendición y el compromiso." Nour News dijo que esta corriente estaba tratando de ponerlos contra el líder y otros pilares principales del sistema.
Esa formulación es reveladora. Ghalibaf y Araghchi no sólo estuvieron respondiendo a Trump. Quedaron bajo presión desde adentro del régimen, donde los intransigentes los acusaron de abandonar la resistencia, presionar por el compromiso, y tratar de presionar al líder.
La carta secreta parece estar en el centro de esta crisis. Un bando cree que la situación económica de Irán se ha vuelto tan severa que el país debe negociar por el tema nuclear y tratar de llegar a un acuerdo. Otro bando cree que incluso discutir el tema nuclear con EE.UU. viola la orden de Mojtaba Khamenei y equivale a la rendición.
From left to right: Masoud Pezeshkian, Mohammad-Bagher Ghalibaf, Gholamhossein Mohseni Ejei, Ali Bagheri Kani
Los tuits de la unión como control de daños
Ese es el motivo por el cual los tuits del jueves sonaron tan coordinados. No fueron sólo consignas patrióticas. Fueron declaraciones de lealtad. Ghalibaf, Pezeshkian, Mohseni Ejei, y otros estuvieron señalando que estaban con el líder, no contra él, y que la carta filtrada no debería ser interpretada como un acto de rebelión.
Entonces, cuando Teherán dice que no hay división, la evidencia apunta en sentido contrario.
Hubo una carta secreta al líder. Algunos funcionarios la firmaron; otros se negaron. La carta se filtró. Una figura cercana a Ghalibaf amenazó con consecuencias legales por la divulgación. Parlamentarios de línea dura acusaron al equipo negociador de violar la línea roja del líder. Nour News advirtió que Ghalibaf y Araghchi estaban siendo descriptos como hombres de "rendición y compromiso." Entonces, repentinamente, los funcionarios de alto rango publicaron tuits sincronizados declarando la unidad y obediencia.
Trump dijo que los funcionarios iraníes estaba "peleando como perros y gatos" por las negociaciones con EE.UU. Teherán rechazó la afirmación, pero la secuencia de los acontecimientos apunta a una lucha interna real. La disputa no es superficial. Va al núcleo de la estrategia del régimen: si Irán puede sobrevivir a su crisis económica sin un acuerdo nuclear, y si buscar tal acuerdo ahora significa desafiar a Mojtaba Khamenei.
Los tuits de unidad no fueron prueba que Teherán está unido. Fueron la tapadera pública para una división que ya se había vuelto visible.
Renuncia Ghalibaf, jefe del equipo negociador de Irán
Mohammad Bagher Ghalibaf, jefe del equipo negociador de Irán con Estados Unidos, se ha bajado en medio de discrepancias internas, dijeron a Iran International fuentes al tanto del tema.
Ghalibaf fue reprendido por tratar de incluir la cuestión nuclear en las conversaciones con Washington y fue obligado a renunciar, de acuerdo con las fuentes.
Se ha barajado una posible reorganización, con el político de línea dura Saeed Jalili reemplazando potencialmente a Ghalibaf como jefe del equipo negociador.
El Ministro del Exterior Abbas Araghchi está también buscando asumir las negociaciones, dijeron las fuentes.
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