De Israel Hayom:
Erdogan libra la guerra contra el Occidente e Israel
La OTAN no debe ignorar su comportamiento escandaloso e injurioso.
El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan tiene programado recibir a los líderes de la OTAN en Ankara la semana próxima. Increíblemente, los líderes estadounidenses y europeos están acelerando sus motores para mimar, acunar y abrazar a este dictador radical, antisemita y ferozmente anti-occidental y antiisraelí.
Washington acaba de anunciar que enviará a Ankara ochenta motores por un valor de más de us$700 millones para el avión de combate de cosecha propia de Turquía, y está considerando positivamente dejar que Turquía regrese al programa del avión F-35 (del cual fue expulsada en el 2019 por sus compras de sistemas de defensa aérea rusos S-400).
La U.E. está suplicando a Turquía una serie de importantes contratos económicos y de energía, incluidos roles turcos centrales en redes de energía terrestres que eludieran al Golfo Arabe, a Rusia e Israel.
Esto es asombrosamente imprudente e indignante porque Turquía bajo el mandato de Erdogan busca abiertamente socavar los valores e intereses a largo plazo del Occidente, y eliminar a Israel.
Erdogan parece no tener problema en etiquetar normalmente a Estados Unidos una hegemonía decadente y un "patrocinante imperialista de terrorismo," posicionándose con Rusia contra el Occidente en defensa de Irán y en apoyo de la economía iraní y la campaña bélica iraní, y albergando el cuartel general militar de Hamas– mientras presiona a su amigo el presidente estadounidense Donald Trump y a los crédulos europeos en busca de favores.
Una serie de informes bien documentados este mes del Middle East Forum de Philadelphia muestran cómo Erdogan está buscando la autonomía estratégica y la primacía regional en un Medio Oriente post-estadounidense. Su lenguaje feroz y acciones agresivas (incluida la expansión dentro de Siria e Irak y a lo largo del Mediterráneo oriental) llevan hacia un orden regional liderado por Turquía con aspiraciones otomanas e islamistas-yihadistas claramente expresadas.
"Turquía es un adversario que coopera ocasionalmente, y Estados Unidos ahora se está preparando para subsidiar la maquinaria construida para reemplazarlo," escribe Gregg Roman, director del MEF. Esto no tiene sentido. Washington está financiando su propia contención y llamando una alianza al pago inicial, advierte él.
"El equipo estadounidense es la escalera rentada que Turquía necesita para salir de su actual vulnerabilidad. La nueva Turquía está usando las herramientas de la hegemonía para construir la maquinaria que un día hará irrelevante a la hegemonía."
Turquía también está construyendo una alianza suní con Arabia Saudita, Egipto, Pakistán, y Catar que tiene un tufo antiestadounidense maloliente. Mi colega del Misgav Institute, Noa Lazimi, ha estado rastreando esto, y ella advierte que Ankara incluso ha redactado una constitución modelo para una confederación islámica destinada a reemplazar a la OTAN.
La OTAN no puede permitirse en este momento una ruptura completa con un país que controla los estrechos turcos y alberga armas nucleares estadounidenses. Pero muy al menos, debería aplicarse una "norma de reciprocidad" a Turquía. Los contratos con ese país deben estar atados a su conducta.
Es hora de confrontar a Erdogan acerca de su alineamiento demasiado cercano con Rusia, China, e Irán; su ocupación militar del norte de Chipre y norte de Siria; y la guerra real que libra contra Israel.
EN LO QUE RESPECTA a los judíos, Erdogan es un antisemita convencido de la vieja escuela, quien considera los mitos antisemitas clásicos como los Protocolos de los Sabios de Sión (donde los judíos controlan la banca mundial y los conglomerados de medios) como verdad. El odia honestamente a los judíos e israelíes, y su preferencia es liderar una coalición panislámica para aplastar a Israel.
Por un momento, allá por el año 2022 cuando recibió al presidente israelí Isaac Herzog en Turquía, Erdogan pareció dar la bienvenida a una mejora de los lazos con Israel. El se las arregló para mencionar brevemente algo sobre las oportunidades para la cooperación regional y bilateral.
De hecho, una distensión entre Ankara y Jerusalén realzaría la estabilidad regional. Pero desde octubre del 2023, Erdogan ha retomado su postura aniquilacionista respecto a Israel.
En el 2025, él rezó públicamente para que "Ala destruya y devaste a la Israel sionista." Justo esta semana él repitió la afirmación loca que el intento de golpe del 2016 en Turquía fue organizado por "la ideología genocida, ocupante y expansionista llamada Sionismo."
Erdogan: "Cuando combatimos al Sionismo, no estamos conduciendo una lucha personal para nosotros mismos. Estamos conduciendo esta lucha por nuestra propia supervivencia y por la supervivencia colectiva de nuestra nación. El Sionismo no sólo me amenaza a mí, no sólo a nuestro partido, y no sólo a nuestra alianza, sino a todos."
Luego él atacó nuevamente a Israel por reconocer formalmente el genocidio armenio escalando sus falsas acusaciones repetidas a menudo de genocidio israelí: Israel siendo "un país que tiene la sangre de 73,000 gazatíes inocentes, la mayoría de ellos niños y mujeres, en sus manos."
En esta semana, él no se refirió explícitamente a los líderes israelíes como "hitlerianos" o a Primer Ministro Netanyahu como el "Führer de nuestros días" (como hizo en el 2023 y 2024), ni etiquetó a Israel con la tortura de niños palestinos "como los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, con métodos que avergonzarían a los nazis" (como hizo en una cumbre en Estambul de la Organización para la Cooperación Islámica).
Pero hablando en su simulacro de parlamento, el tirano turco dijo que las acciones militares de Israel en Siria y Líbano han escalado a un nivel que podría poner en peligro a Turquía, advirtiendo que la "agresión" israelí presenta una amenaza para el mundo entero y debe ser detenida.
Y aparentemente, de acuerdo con el Presidente Trump, el ejército de Erdogan estaba preparado para unirse a la guerra de Irán contra Israel este año hasta que Trump pidió "a Erdogan no hacerlo." Pero eso no ha impedido que Erdogan amenace a Israel repetidamente con guerra por los campos de gas en el Mediterráneo.
La semana pasada las FDI revelaron otra red terrorista más de Hamas dirigida desde suelo turco que reclutaba agentes para llevar a cabo ataques terroristas y que transfería armas y fondos a Judea y Samaria. Turquía ha albergado un cuartel general de Hamas desde el 2012, y ha dado respaldo total al grupo terrorista palestino desde su ataque del 2023 en Israel y masacres y secuestros subsiguientes.
Además, Erdogan ha liderado una invasión turca de Jerusalén. El está invirtiendo decenas de millones de dólares al año en actividades misioneras islámicas (dawa), renovación de instituciones musulmanas, distribución de alimentos en las festividades, y actividad en redes sociales en Jerusalén oriental – glorificando a los terroristas y llamando explícitamente a la resistencia violenta a Israel. Los clérigos apoyados por los turcos y otros actores islamistas radicales han liderado los problemas en el Monte del Templo y otras actividades subversivas.
El consulado turco en Jerusalén y dos agencias turcas cuasi-gubernamentales están implicados directamente en esta actividad; de acuerdo a su propia admisión, al son de más de us$40 millones anuales. Como resultado, las banderas turcas hoy flamean en todas partes en Jerusalén oriental y prominentemente en el Monte del Templo también.
El propósito turco no es para nada inocuo. Es debilitar el control de Israel en la ciudad santa, y reforzar la afirmación de liderazgo de Erdogan sobre el mundo musulmán en un camino al sultanato islámico mundial.
Y en casa, Erdogan ha encarcelado a más periodistas, jueces, generales y académicos que cualquier otro país en el mundo, incluido China. El está levantando 40,000 nuevas celdas de prisión para manejar la sobrecarga. Está creando un sistema autoritario que se ajuste a sus propósitos imperiales.
Así, es necesario limitar a Erdogan, y poner en caja sus políticas exterior y de defensa ferozmente ambiciosas. ¿Cómo puede ser que los líderes estadounidenses y europeos no vean esto?
¿Cómo pueden ellos ignorar a sabiendas el desdén por parte de Erdogan del occidente y el debilitamiento concreto de los intereses occidentales, tanto como su charla demonizadora y medidas peligrosas contra Israel? ¿Cómo pueden ellos ir a Ankara la semana próxima para abrazar, besar y recompensar a Erdogan sin demandar que dé marcha atrás en su beligerancia?

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