Del blog de Amit Segal:
También, una falsa crisis constitucional, y ex rehenes se contraen matrimonio.
Israeli soldiers during a military operation in the Gaza Strip, December 2023. (Yonatan Sindel/Flash90)
Hay algo muy extraño respecto a las guerras modernas. Un día bombardeas al enemigo, y al segundo día él te llama en WhatsApp después de lograr que Internet funcione nuevamente. Tendemos a mirar al absurdo de los funcionarios de alto rango de la administración estadounidense conduciendo conversaciones amistosas con los jefes del régimen terrorista. Pero es seguro asumir que para los iraníes es más difícil. Ellos tienen que hablar con las personas que eliminaron a su admirado líder y causaron a su economía cientos de miles de millones de dólares en daños.
En las primeras dos semanas tras la firma del acuerdo, hubo un consenso casi absoluto que Irán había ganado. Este sentimiento de catástrofe fue causado por una poco común coalición de los portavoces del régimen en Teherán, los medios tradicionales en Estados Unidos y los sentimientos duros en Israel y dentro del Partido Republicano.
Si las cosas son tan buenas para Irán, ¿por qué dispararon al inicio de la semana en el Estrecho de Ormuz? El enfoque aceptado es que el régimen está simplemente burlandose de Trump por arrogancia y un convicción absoluta que él no osará contraatacar. Pero un alto funcionario estadounidense ofrece una posibilidad adicional: “Los iraníes están disparando porque resulta que están perdiendo: ellos pensaron que abrirían el estrecho de su lado inmediatamente, y en paralelo lentificarían el acceso a los buques occidentales. En la práctica, ocurrió lo opuesto. Tenemos paso seguro bajo el 'Proyecto Libertad', sin ellos controlándolo en lo absoluto. Mientras tanto, a pesar de la suspensión temporaria de las sanciones, se volvió claro para ellos que ningún banco en el Occidente está dispuesto a hacer negocios con ellos por dos meses. Ellos están ofreciendo fuertes descuentos, pero no han vendido siquiera un barril de petróleo. Además, ningún activo fue descongelado. Los estados del golfo no tienen ningún deseo de levantar un dedo por ellos."
Y sin embargo, no todo es medido en petróleo, sino también en óptica. Los estadounidenses creen que lo que hicieron en el acuerdo va a dar al ala moderada allí un incentivo contra la parte extremista, y para ver lo que saldrá dek enfrentamiento entre ellos. Ellos ven las luchas de poder en lo más alto como uno de los logros de la guerra y creen que todavía puede salir algo bueno de las escaramuzas.
Dénnos crédito, piden una y otra vez los estadounidenses. Así como ustedes no creyeron que Hamas entregaría a los rehenes, ustedes tampoco creen que Irán renunciará a su programa nuclear. La fuerza resuelve muchas cosas, pero contrariamente a lo que piensan el gobierno israelí y su líder, no resuelve todo. La guerra ha llegado a una etapa en la cual la utilidad marginal de usarla está decreciendo de forma sostenida. No somos tan ingenuos como ustedes piensan, ni somos "Inocentes en el Extranjero," como el título del libro de Mark Twain sobre su viaje a Palestina en el siglo XIX. En hebreo, dicho sea de paso, el libro es llamado por el nombre en cierta forma cínico “Un viaje de placer a la Tierra Santa.”
Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu speaks with Minister of Communications Shlomo Karhi during a 40 signatures debate, at the plenum hall of the Knesset, January 2026. (Yonatan Sindel/Flash90)
Es lunes 6 de julio, y de acuerdo con ABC, “la crisis constitucional de Israel se avecina,” mientras que Kan discrepa, sosteniendo que "la crisis constitucional ha llegado." Bueno, lamento decepcionar, pero no estamos ahí todavía.
En el discurso político, el término "crisis constitucional” es muy utilizado, pero tiene un significado técnico: una situación en la cual un funcionario público o electo enfrenta dos obligaciones legales contradictorias que no pueden ser cumplidas de forma simultánea—típicamente cuando acatar un fallo judicial requeriría desobedecer a otra autoridad legal vinculante, tal como la legislatura o la constitución misma, dejando al funcionario sin ninguna forma legal de actuar.
Una crisis constitucional se vería así: El discutido contralor estatal Michael Rabello llega al puesto un domingo a la mañana demandando el ingreso como el contralor correcto, mientras la corte ha ordenado que la puerta permanezca cerrada. El guardia de seguridad parado allí enfrenta la crisis real, forzado en ese momento exacto a elegir entre dos autoridades rivales: la Knesset que eligió a Rabello y la Corte Suprema que ha fallado que su elección es inválida.
Examinemos la "crisis" actual.
Empezó cuando la Corte Suprema de Israel intervino para impedir que el gobierno instale a sus propios elegidos en el Segundo Consejo de Autoridad, el organismo que regula la televisión y radio comerciales. Los jueces impidieron que el Ministro de Comunicaciones Shlomo Karhi nombre a sus candidatos elegidos para dirigir el organismo de supervisión, fallando que su proceso de selección pareció apresurado y motivado políticamente. Seis miembros del consejo de 15 personas renunciaron inmediatamente tras ese fallo, dejando al organismo sin los dos tercios de quórum que necesitaba para funcionar. El tribunal luego concluyó que la renuncia masiva equivalió a un intento deliberado por parte de Karhi por paralizar al órgano de vigilancia desde dentro, así que los jueces fallaron que los seis miembros que se fueron no deberían contar hacia el total requerido para el quórum. Ese razonamiento permitió que los nueve miembros restantes voten legalmente, aun cuando la ley, en su cara, requiere los votos de 10 de los 15 originales. El gobierno argumenta que el tribunal reescribió efectivamente el estatuto para llegar al resultado que quería y ha respondido rechazando formalmente, a través de todo medio legal a disposición, reconocer cualquier decisión tomada por este consejo reducido a nueve miembros.
Pero vale la pena ser precisos acerca de lo que significa realmente ese rechazo. La orden en cuestión no está dirigida al gobierno para nada—no instruye al gobierno a hacer algo que ahora se está negando a hacer. El tema real de esa orden son los miembros del consejo, no el estado. En cambio, como ha aclarado el propio gobierno, está diciendo simplemente: "Discrepamos con el fallo del tribunal y estamos pidiendo a los miembros del Segundo Consejo de Autoridad que no se reúna." No fue siquiera una resolución vinculante—más cerca de un tweet que de una línea en la arena. Poniendo a un lado cualquier desacuerdo genuino con el fallo, con las primarias aproximándose, gran cantidad de personas se pueden beneficiar de la declaración y los titulares alarmistas que siguieron. Bastantes votantes de las primarias del Likud adorarían ver al tribulan reprendido. Pero a pesar de la reacción, tal como están las cosas, seguimos a varios pasos serios de distancia de una crisis real.
Supreme Court President Yitzchak Amit and Supreme Court justices arrive for a hearing at the Supreme Court in Jerusalem on petitions seeking to overturn the election of attorney Michael Rabello as State Comptroller, June 28, 2026. (Chaim Goldberg/Flash90)
Habiendo dicho eso, pienso que ha llegado el momento de preguntar algo del tribunal. Claramente, la Knesset y el gobierno deber estar sometidos a la ley. Mi única pregunta es: ¿Cuáles son los límites del poder de interpretación de la Corte Suprema?
La semana pasada, el Juez Noam Sohlberg usó una analogía maravillosa, citando un refrán talmúdico sobre “un niño que no es ni tonto ni excepcionalmente astuto”—un niño promedio. Tal niño sirve como el estándar para comprender el lenguaje llano de un estatuto: ni interpretarlo muy astutamente ni perderselo que es obvio. Entonces si la ley declara que el Consejo de la Segunda Autoridad no puede reunirse excepto con dos tercios de sus miembros presentes, no creo que he conocido un solo niño promedio que lo interpretaría como refiriéndose sólo a dos tercios de los que todavía estarán votando.
En el mundo en que crecí, los tribunales fallaban de acuerdo con lo que estaba escrito en la ley. Si el estatuto describe un recuento, entonces dejen que la Corte Suprema nos enseñe, de una vez por todas, de dónde proviene su interpretación divergente. El Juez Yitzhak Amit, por ejemplo, nos ha enseñado que hay una norma para un gobierno y otra norma para un gobierno diferente, porque, aparentemente, existe un principio que divide a los gobiernos buenos de los malos. Otros nos han enseñado que una Ley Básica puede ser declarada inconstitucional por algún principio general supra-constitucional.
Me gustaría mucho que el Tribunal Supremo explique, claramente y de una vez por todas, exactamente de dónde se derivan estos poderes de interpretación. De lo contrario, nos quedamos con una doble norma incómoda: indignación siempre que el gobierno o la Knesset infringen la ley, y silencio—o peor, aplausos—siempre que la Corte hace lo mismo.
President Isaac Herzog and his wife, First Lady Michal, giving Sasha and Sapir Troufanov a blessing at their wedding.
Hace unos 17 meses, Sasha Troufanov caminó libre tras más de 400 días en el cautiverio de Hamas. Anoche, él se casó con Sapir Cohen, la mujer en la que nunca dejó de tener esperanzas, aun cuando él creía que nunca volvería a casa.
La pareja acababa de mudarse junta, lista para empezar una vida juntos, cuando, el 7 de octubre del 2023, ellos fueron a visitar a la familia de Sasha en el Kibutz Nir Oz. Durante su visita, los terroristas irrumpieron en la casa y apuñalaron a Sasha en el hombro. Sapir se envolvió en una manta y se ocultó debajo de una cama—pero ellos la encontraron de todos modos. El padre de Sasha, Vitaly, fue asesinado durante el ataque. Sasha, Sapir, la madre de Sasha, Yelena, y la abuela, Irena Tati, fueron todos tomados rehenes.
Lo que siguió fue una separación definida por la incertidumbre. Sapir fue liberada dos meses después, durante el cese del fuego de noviembre del 2023, no sabiendo si Sasha estaba todavía vivo. Para Sasha, la pesadilla se extendió durante más de 400 días. Sus captores le dispararon en las piernas, y para el momento en que fue finalmente liberado en febrero del 2025, las heridas habían pasado sin ser tratadas durante tanto tiempo que necesitó cuidados médicos extensos sólo para empezar a sanar.
Y todavía, en las profundidades del cautiverio, no sabiendo si alguna vez vería nuevamente el cielo, los pensamientos de Sasha no eran para sí mismo. Eran para Sapir.
En una conferencia de prensa poco después de su liberación, Sapir compartió, con la voz quebrada, lo que él le había dicho esa primera noche en casa: que había rezado para que ella encontrara a alguien más a quien amar. El no quiso que ella esperara a un hombre que era seguro que nunca caminaría libre nuevamente. El no creía, en las horas más oscuras, que la supervivencia era siquiera posible para él. Ella esperó de todos modos.
Algunos meses después de llegar a casa, Sasha le propuso matrimonio.
Anoche, de pie ante la gente que los había apoyado durante todo ello, Sasha miró a los invitados—muchos de ellos compañeros sobrevivientes del cautiverio—y dijo simplemente:
“Quiero agradecerles por venir hoy para compartir esta alegría con nosotros, esta noche, este momento emotivo. Ustedes han estado con nosotros en cada paso del camino. Muchísimas gracias. Los quiero."




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