Ni aislada, ni sedienta de sangre
La afirmación de JD Vance que Israel no tiene amigos en el mundo pierde la extensión de sus lazos con países tales como India. Aún más preocupante es la afirmación que Israel está tratando de resolver su crisis de seguridad por medio de la violencia. Frente a los estereotipos que se han arraigado en la opinión pública estadounidense, Israel debe dejar en claro: Que busca la paz cuando es posible y lucha cuando no tiene opción.
Publicado el 8 de julio del 2026
Cuando se me preguntó en una entrevista reciente en televisión si yo pensaba que el Vicepresidente JD Vance tuvo razón en decir que, aparte de Estados Unidos, Israel no tiene amigos en el mundo. Yo respondí enfáticamente "no," y enumeré los muchos amigos que tiene Israel en Sudamérica, Africa, los estados árabes del golfo, y, el más importante, India. "Es un país con una población cuatro veces el número de la de Estados Unidos," expliqué, "cuyo líder, Modi, visitó Israel un día antes de la guerra con Irán para declarar su amor por Israel en el pleno de la Knesset."
Varios días después de la entrevista, se hizo la misma pregunta al Primer Ministro Netanyahu acerca de la declaración de Vance y dió precisamente la misma respuesta, explicando similarmente nuestros lazos excelentes con India. Pero en ambos casos, los presentadores plantearon la pregunta errada. Lo que deberían haber preguntado, "¿tiene razón JD Vance cuando dijo que Israel "no puede simplemente resolver cada problema de seguridad nacional que tiene de forma violenta'"? La respuesta es aun más firmemente: "¡No!"
La acusación que Israel usa la fuerza bruta para resolver todos sus problemas de seguridad es en primer lugar e históricamente falsa. Este es el país que en 1949, firmó acuerdos de armisticio con cuatro países árabes que apenas un año antes habían intentado destruirnos. En 1967, ese mismo país ofreció devolver casi todos los territorios considerables que capturamos en la Guerra de los Seis Días a cambio de paz con los líderes árabes que una vez más buscaron aniquilarnos.
La paz que pidió Israel
Su respuesta fueron los tres "no"—no al reconocimiento, no a la negociación, no a la paz. Este es el país, Israel, que devolvió la Península del Sinaí, una zona de más de tres veces su tamaño, a cambio de paz con Egipto. Somos la nación que firmó un acuerdo de paz con el architerrorista Arafat, quien durante décadas se especializó en asesinar israelíes. El pronto regresó a asesinar israelíes y todavía buscamos la paz con él.
Israel es el país que, con el apoyo entusiasta de los presidentes Obama, Biden, y, sí, Trump, intentaron evitar la guerra con Hamas pagándole con dinero catarí.
Israel es el país que, posiblemente más que ningún otro en el mundo, ha hecho más por evitar resolver nuestros problemas de seguridad por medio de la violencia. Pero, hay algunos problemas que Israel no tiene más opción que abordar con fuerza. Como el Vicepresidente Vance sabe muy bien, no hay solución diplomática a los problemas de Israel con Hamas, Hezbola, e Irán. Con enemigos conjurados en borrarnos del mapa, no hay opción diplomática, sólo defensa.
Libelo de sangre en la corriente principal de ambos partidos
Pero la acusación que Israel resuelve sus problemas de forma violenta, más allá de ser inadecuada e injusta, es una favorita entre los antisemitas. Refleja el mismo odio al judío que hay detrás de la afirmación que Israel asesinó a 70,000 palestinos sin notar que la mitad de ese número eran terroristas y muchas muertes de civiles fueron causadas por cohetes terroristas o causas naturales. Esos mismos racistas ven a los israelíes como un pueblo singularmente malvado que no quiere nada más que asesinar mujeres, niños y periodistas.
De forma alarmante, el libelo de sangre que los judíos resuelven de forma violenta los problemas de seguridad ha pasado desde los sectores más radicales de los partidos republicano y demócrata a las corrientes principales de ambos partidos. Esto no es decir que Vance tenga un problema con el estado judío, pero el estado judío tiene un problema con la propagación, aunque inadvertida, de tropos antisemitas clásicos. Abordar ese problema es la responsabilidad de todos los israelíes, especialmente de nuestros líderes.
Aunque nunca debemos dejar de luchar para preservar nuestra alianza crucial con Estados Unidos, debemos corregir respetuosamente, pero enérgicamente, a los líderes estadounidenses cuando difunden falsedades sobre Israel, difaman nuestro carácter nacional, y distorsionan nuestra historia. Israel tiene muchos amigos en el mundo, debemos proclamar. Israel se defiende cuando debe, pero hace la paz cada vez que puede.
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