Las autoridades alemanas investigan a un hombre de 105 años, acusado de haber sido guardia en el campo de prisioneros de guerra nazi Stalag 326 VI K, ubicado en la región de Senne, en el oeste de Alemania.
Los fiscales lo investigan por su presunta complicidad en múltiples asesinatos cometidos en el campo durante el régimen nazi. La investigación busca determinar su responsabilidad en los crímenes ocurridos allí.
Más de ocho décadas después, el caso vuelve a recordar una verdad fundamental: los crímenes del nazismo no deben ser olvidados y sus víctimas merecen memoria y justicia. 

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