Más de la protección que Israel
Israel
no tiene porque tomar decisiones dentro de su país por causas de la diáspora, o hace ALIÁ o se la aguanta, elijan que se puede!!!
JUDÍOS BRITÁNICOS: EL TEMOR A QUE EL BOICOT CONTRA ISRAEL TERMINE GOLPEANDO A LA COMUNIDAD
Por Natalio Steiner
Comunidades Plus
Las nuevas medidas adoptadas por el gobierno británico contra los asentamientos israelíes en Judea y Samaria han encendido una profunda alarma entre los judíos del Reino Unido. El temor no se limita al deterioro de las relaciones entre Londres y Jerusalén: dirigentes comunitarios advierten que las sanciones pueden legitimar un clima de boicot más amplio contra Israel y terminar repercutiendo directamente sobre los propios judíos británicos.
El gobierno anunció el 8 de septiembre restricciones al comercio de productos procedentes de asentamientos israelíes, dentro de una iniciativa coordinada con otros países occidentales. Londres sostiene que la medida busca preservar la posibilidad de una solución de dos Estados y aclara que reconoce las necesidades de seguridad de Israel y condena el antisemitismo.
Sin embargo, las principales organizaciones judías británicas sostienen que las consecuencias pueden trascender ampliamente el terreno diplomático. El Board of Deputies of British Jews expresó su “profundo pesar” y advirtió que el creciente deterioro de las relaciones entre Gran Bretaña e Israel puede incrementar las tensiones dentro de la propia sociedad británica.
El Gran Rabino británico, Sir Ephraim Mirvis, fue todavía más contundente y calificó el anuncio como un “día oscuro para los judíos británicos”. Su principal preocupación es que las restricciones, inicialmente dirigidas contra los asentamientos, puedan transformarse en la práctica en un boicot mucho más amplio contra Israel.
Para la comunidad judía, el problema posee además una dimensión personal. Miles de familias británicas mantienen vínculos religiosos, familiares, educativos, comerciales y benéficos con Israel. El Jewish Leadership Council y otros dirigentes comunitarios temen que una campaña económica contra el Estado judío termine sometiendo también a los judíos británicos a mayores presiones para justificar públicamente su relación con Israel o incluso distanciarse de él.
La preocupación se produce en un contexto especialmente delicado. El Community Security Trust registró 1.926 incidentes antisemitas en Gran Bretaña durante los primeros seis meses de 2026, un 21% más que en igual período del año anterior y la segunda cifra semestral más elevada desde que existen registros. El promedio mensual de incidentes fue prácticamente el doble del registrado antes del 7 de octubre de 2023.
No se trata solamente de insultos o manifestaciones hostiles. Durante este año se produjeron ataques contra objetivos vinculados con la comunidad judía, entre ellos incendios y tentativas de incendio. El propio gobierno británico sancionó en julio a un grupo vinculado con Irán que reivindicó siete ataques contra sitios relacionados con comunidades judías e israelíes en el Reino Unido, incluido el incendio de cuatro ambulancias de la organización judía Hatzola en Golders Green.
Por eso, el mayor temor comunitario es que desaparezca progresivamente la frontera entre la crítica legítima a determinadas políticas del gobierno israelí y la estigmatización colectiva de Israel y de quienes mantienen vínculos con él. Los dirigentes judíos advierten que campañas originalmente dirigidas contra los asentamientos pueden ser utilizadas por sectores radicales para impulsar un boicot generalizado y aumentar la hostilidad hacia instituciones, empresas, estudiantes y ciudadanos judíos.
Antes de Rosh Hashaná y las Altas Fiestas, cuando las sinagogas reciben una afluencia particularmente importante, organizaciones comunitarias ya habían transmitido al primer ministro Andy Burnham su preocupación por los niveles récord de antisemitismo y por la necesidad de reforzar la seguridad.
Gran Bretaña insiste en que su disputa es con determinadas políticas del gobierno israelí y no con Israel como sociedad ni con los judíos británicos. Pero para buena parte de la comunidad judía esa distinción, aunque clara en los comunicados oficiales, puede resultar mucho más difícil de mantener en las calles, las universidades y las redes sociales.
Ese es precisamente el centro del temor: que una disputa diplomática con Jerusalén termine proporcionando legitimidad política a quienes no distinguen entre Israel, sionismo y judaísmo, convirtiendo nuevamente a los judíos británicos en destinatarios de una confrontación de la que no son responsables.

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