El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, confrontó a Francesca Albanese y le presentó una carta de renuncia redactada en su nombre. Solo faltaba que la firmara.
Danon la acusó de difundir falsedades contra Israel e ignorar los crímenes de Hamás, después de que la relatora presentara su último informe sobre Gaza.
“La única carta oficial que debería emitir es su renuncia. Es hora de que se vaya a casa”, le espetó.
Vamos, que no se limitó a señalarle la puerta: también le llevó el papeleo preparado. Porque una credencial de la ONU no puede ser un cheque en blanco para hacer activismo político bajo el disfraz de los derechos humanos.

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