En una concentración en Michigan el sábado pasado para el candidato al Senado, Abdul El-Sayed, el ex Presidente Barack Obama llamó "una guerra innecesaria" al conflicto con la República Islámica de Irán.
El aparentemente fecha las hostilidades como empezando este año el 28 de febrero, o, a más tardar, en junio del año pasado. El está equivocado por cerca de 47 años.
Esta guerra inició el 4 de noviembre de 1979, cuando militantes islámicos irrumpieron en la Embajada de EE.UU. en Teherán y mantuvieron rehenes a 52 estadounidenses durante 444 días.
Los líderes de la República Islámica de Irán dejaron en claro sus objetivos bélicos. Su constitución de 1979 da al ejército y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica la "misión ideológica de la yihad en el camino de Dios," a la cual define como "extender la soberanía de la ley de Dios a lo largo del mundo."
Hace tres años la próxima semana, el entonces líder supremo Ali Khamenei enfatizó a sus seguidores en un discurso televisado: "Cuando ustedes corean '¡Muerte a Estados Unidos! no es sólo un eslógan – es una política."
Para junio del 2025, el régimen estaba peligrosamente cerca de adquirir armas nucleares – al cabo de seis meses con casi certeza de acuerdo con el Institute for Science and International Security. Eso es cuando Israel y Estados Unidos atacaron los sitios nucleares y de misiles del régimen y su complejo industrial-bélico en lo que se llegó a conocer como la Guerra de los 12 Días.
A pesar de la paliza, el ardor revolucionario del Sr. Khamenei permaneció firme. El 28 de febrero, el inicio de lo que se volvió conocido como la Guerra de los 40 Días, ataques conjuntos masivos estadounidenses e israelíes lo eliminaron en su complejo en Teherán. El Institute informa que entre los sitios relacionados con armas atacados estuvo el complejo Lavisan 2/Mojdeh que el régimen había comenzado a reconstruir tras la Guerra de los 12 Días.
El día después de la muerte del Sr. Khamenei, el Sr. El-Sayed, el candidato por el que hizo campaña el Sr. Obama en Michigan, dijo al personal de campaña, de acuerdo con un audio filtrado: "Hay mucha gente en Dearborn que está triste hoy."
A casi ocho meses, el Sr. Obama pregunta: "¿Cómo está yendo esa guerra?" El Institute cree que las dos rondas de ataques dejaron a Teherán enfrentando un camino mucho más difícil para obtener una bomba nuclear: nueve meses, un año o incluso dos, con éxito mucho menos seguro.
No obstante, los que ahora gobiernan Irán no han demostrado ninguna inclinación a hacer la paz – o siquiera concesiones significativas. Y las imágenes satelitales de septiembre y octubre, informa el Institute, muestran al régimen reconstruyendo rápidamente un sitio en Parchin – vinculado al desarrollo de armas nucleares y destruido en marzo – y renovando la actividad en otro sitio fuera de Teherán.
Los gobernantes actuales de Irán han atacado bases militares estadounidenses en la región, lanzaron ataques con drones y misiles a sus vecinos árabes, e intensificaron los ataques contra la navegación comercial alrededor del Estrecho de Ormuz a un récord de 28 este mes, de acuerdo con una cuenta del Washington Institute.
Ellos están ayudando a los rebeldes hutíes en Yemen, quienes están determinados a controlar el estrecho Bab al Mandab y este mes atacaron el aeropuerto de Riad con un misil, matando a una docenas de personas, incluido al menos un estadounidense.
Actualmente, la guerra está siendo combatida principalmente en el mar y en los mercados de la energía. Un bloqueo naval estadounidense ha sofocado las exportaciones petroleras del régimen, y el Secretario del Tesoro Scott Bessent dice que ahora tiene flujo de caja negativo. Los estadounidenses están pagando un precio también: la nafta promedia los us$4.29 el galón, arriba de menos de us$3 que costaba antes de la guerra, aunque debajo del pico de este año y bastante debajo del récord del año 2022.
No sabemos cuando terminará la guerra. Tampoco podemos predecir con seguridad quién la ganará. En ambas cuestiones, como se dice, el enemigo tiene un voto.
Y recuerden: Teherán está recibiendo apoyo militar, económico y diplomático de Moscú, Beijing y Pyongyang.
Lo que me trae a mi punto principal: Con todo lo difícil que es este combate ahora, se habría vuelto mucho más dura si el Presidente Trump hubiese decidido permitir que la amenaza crezca – para dejar que un futuro ocupante de la Casa Blanca lidie con ella.
Eso es lo que los predecesores del Sr. Trump hicieron durante casi medio siglo, respondiendo a las provocaciones con ataques limitados, sanciones, o acuerdos, aun después que terroristas respaldados por Teherán asesinaron, de acuerdo con el Pentágono, a al menos 603 tropas estadounidenses en Irak.
El Sr. Obama dice: "No tuve que disparar un misil. Me involucré en la diplomacia." Pero su diplomacia culminó en el Plan Integral de Acción Conjunto del 2015 (JCPOA), el cual dio al Sr. Khamenei miles de millones de dólares a cambio de una promesa de retrasar su programa de armas nucleares – una promesa que los inspectores, que fueron excluidos de los sitios militares, no pudieron verificar plenamente.
Las limitaciones claves iban a expirar en etapas hasta el año 2030, poniendo a Teherán a un corto paso de ingresar plenamente en el club de armas nucleares – todo dentro de las normas.
En virtud del JCPOA, Teherán también podría haber construido un arsenal de misiles y drones a escala industrial – más del que podría ser eliminado con el caché relativamente pequeño de interceptores multimillonarios en dólares del que dependen Estados Unidos y sus aliados. No se impidió o siquiera se desalentó seriamente al régimen de distribuir fondos y armas a sus satélites terroristas en Líbano, Irak, Siria, Yemen, y otros países.
El Sr. Obama dice que Irán "ahora tiene poder de veto sobre el Estrecho de Ormuz." Puede ciertamente interrumpir la navegación allí, como muestran los ataques recientes. Pero eso es un anticipo, no el peor caso. Una República Islámica con armas nucleares con un escudo estratégico de misiles y drones podría transformar la vía fluvial en un lago privado de una vez por todas.
En ese punto, ¿no se verían obligados los estados árabes suníes del Golfo ricos en petróleo a cortar los vínculos con Estados Unidos y a someterse a Teherán?
El Sr. Obama llama innecesaria a esta guerra. Otros la llaman una "guerra de elección." Pero la alternativa habría sido una "guerra de necesidad" después – una guerra con nuestras espaldas contra la pared.
La amenaza de Teherán siempre ha sido un cáncer. Elegir la inacción habría permitido que la amenaza haga metástasis, haciendo mucho más difícil, dolorosa y costosa la cura definitiva cancer para una futura administración – y tal vez imposible directamente.
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