Netanyahu, el divisivo Houdini político de Israel, está todavía en el Centro del Espectáculo
El primer ministro pierde su mayoría en el parlamento, pero todavía lidera las encuestas a pesar de una campaña total para derribarlo
Por David s. cloud y anat peled
octubre 28, 2026
TEL AVIV-En una carrera de cuatro décadas de proezas de supervivencia política, la actuación del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la elección del martes podría haber sido la suya más improbable a la fecha.
Netanyahu demostró—bajo fuerte oposición y a pesar de un revés para su coalición gobernante—que es todavía el político dominante de Israel.
Con tres cuartos de los votos contados, su Partido Likud parecía dirigido a ganar el mayor número de escaños en el parlamento de Israel, la Knesset, superando a un bloque opositor que había hecho de la elección un referendo sobre el propio Netanyahu.
Estuvo lejos de ser una victoria completa. La coalición de Netanyahu perdió la mayoría que mantiene en el parlamento actual y carece de un camino claro hacia una nueva que lo mantendría en el poder. Su bloque tenía proyectado ver su parte de escaños de la Knesset bajar a 54 de los actuales 68. Una mayoría de los israelíes, incluidos los árabes israelíes, votaron contra su partido.
Pero bajo el complejo sistema electoral de Israel eso no es suficiente para derrotarlo. El hecho que Netanyahu haya obtenido el mejor resultado y la probabilidad que su coalición superará a sus oponentes significa que él podría obtener el asentimiento del presidente de Israel para intentar, en primer lugar, formar un nuevo gobierno.
Incluso ese resultado mixto fue un importante logro para Netanyahu. Su futuro político parecía condenado hace tres años tras la masacre de 1,200 personas y la toma masiva de rehenes por parte de terroristas liderados por Hamas el 7 de octubre, la peor derrota en la historia de Israel. El y sus ministros fueron increpados a los gritos en los funerales en los días que siguieron al ataque. Algunos legisladores en su propio partido dijeron a The Wall Street Journal en la época que su carrera había terminado.
Netanyahu se ha recuperado de escándalos, derrotas electorales y acusaciones de corrupción antes, pero nunca de tal golpe que impactó tan directamente su reputación como el líder israelí más capaz de asegurar el país.
El ahora está en su elemento, manteniendo una posición sólida mientras inician las complejas negociaciones en el espectro político derechista de Israel.
“La política es con lo que despierta en la mañana y con lo que se va a dormir en la noche," dijo Yaakov Katz, un miembro principal en el Jewish People Policy Institute, una think tank en Jerusalén. “El es muy inteligente para entender al pueblo israelí y conectar con su tipo visceral de miedos y sueños emocionales."
Los partidarios de Netanyahu en la sede electoral del Likud en Jerusalén estaban apagados cuando cerró la votación y fueron publicadas las encuestas en boca de urna prediciendo un débil segundo lugar para el partido. Pero el espacio se volvió cada vez más celebratorio a medida que pasaban las horas y comenzaban a apilarse los resultados reales de la votación más favorables.
Para las primeras horas del miércoles a la mañana, los activistas partidarios, legisladores y ministros principales del Likud empezaron a llegar al centro de convenciones antes del discurso de Netanyahu. Fueron saludados con excitación por los partidarios que les colocaron chales del Likud.
Los activistas bailaron y corearon “Bibi es el rey de Israel.” Papeletas blancas del Likud fueron arrojadas al aire como papel picado. Una persona tocó un saxofón. Carteles en grandes pantallas proclamaban, “Bibi nunca se rinde.”
Nitzan Yehudah, de 67 años de edad, de Nahariya, una ciudad en el norte de Israel que ha sido duramente atacada durante los últimos tres años de guerra, dijo que él había sido pesimista. El sintió menos entusiasmo durante el curso de la campaña electoral del Likud que en los años previos.
“El estaba a la defensiva. Esta fue la campaña electoral más importante para él. Será la última suya.," dijo del líder de 77 años de edad. "La gente seria cambió su opinión acerca de Bibi. Yo estaba empezando ya a dudar."
Netanyahu evitó una rendición de cuentas política por las fallas de seguridad el 7 de octubre pasando a la ofensiva, librando una guerra en múltiples frentes contra Hamas en Gaza, contra los militantes de Hezbola en Líbano, contra los rebeldes hutíes en Yemen y, contra Irán, junto al Presidente Trump. El abandonó la inclinación de Israel por las guerras defensivas cortas por una estrategia más agresiva que dio prioridad a los ataques preventivos, zonas de contención militar más permanentes fuera de las fronteras de Israel y cambio de régimen en Irán.
El dijo que sus jefes de seguridad le ocultaron información vital antes del 7 de octubre y no lo despertaron lo suficientemente temprano el día del ataque, acusaciones que ellos niegan. Esas acusaciones calaron hondo en muchos de sus partidarios de todas formas, dijeron los encuestadores.
Israel se anotó victorias tácticas significativas en todas sus guerras, diezmando al liderazgo de Hamas, Hezbola e Irán con ataques que demostraron su capacidad de inteligencia y el poder altamente preciso de su ejército. Pero sus enemigos no se han rendido.
Netanyahu apeló por otro mandato para "terminar el trabajo." El advirtió que su oponente principal, Gadi Eisenkot, el ex jefe del estado mayor del ejército de Israel, aliviaría las políticas de seguridad de línea dura que muchos israelíes a lo largo del espectro político apoyan.
Eisenkot atacó a Netanyahu por no asumir la responsabilidad por la falla de seguridad del 7 de octubre y lo acusó de prolongar el conflicto para su propia supervivencia política. Netanyahu ha negado eso, diciendo que estaba luchando para eliminar una amenaza existencial para el estado.
La responsabilidad por los ataques todavía no ha sido establecida, en parte debido a que Netanyahu se ha opuesto a una investigación oficial de lo que salió mal. Pero aunque su popularidad nunca se recuperó totalmente después del 7 de octubre, muchos de sus partidarios del núcleo duro están más enfocados en las campañas militares en Gaza, Líbano e Irán y todavía lo ven como el guardián más fiable de su seguridad.
“Algunas personas en la derecha creen que el ejército estuvo mal preparado, que es su culpa, y te dirán que Netanyahu cambió el Medio Oriente,” dijo Mairav Zonszein una analista senior en temas de Israel de la organización sin fines de lucro International Crisis Group.
Muchos votantes estaban enojados aun antes de los ataques de octubre por la propuesta de Netanyahu de frenar la independencia del poder judicial. Cientos de miles de israelíes salieron a las calles en el 2023 para protestar contra su reforma judicial.
“Muchos israelíes vieron que en lugar de priorizar al estado de Israel como siempre ha hecho, él estaba priorizando su propia ganancia personal—no dinero, sino su poder y su base política," dijo Shira Efron, la directora distinguida de política de Israel en RAND, una organización sin fines de lucro de California.
Pero Netanyahu demostró una vez más ser un estratega astuto, energizando a sus partidarios y votantes indecisos con advertencias de amenazas de seguridad que llegaron al corazón de los temores israelíes generalizados a otro ataque del 7 de octubre.
“El sabe como interpretar a su electorado mejor que cualquier otro,” dijo Tamar Hermann, un encuestador y miembro senior en el Israel Democracy Institute. “También lo adoran porque el centro y la zquierda lo odian. Entonces no lo miden por su actuación."
Una de las consignas de campaña de Netanyahu, “La Derecha o Palestina,” pintaba a Eisenkot como un izquierdista que registraría a los partidos árabes en una coalición que reviviría la idea profundamente impopular entre los israelíes judíos de un estado palestino. Eisenkot ha dicho que ningún gobierno que él dirija reviviría la fórmula de dos estados.
El mensaje no sólo definió a Netanyahu como un bastión contra los árabes sino que también complicó lo que sería la ruta más segura de sus oponentes a la mayoría de 61 escaños en el parlamento: uniéndose con los partidos árabes que ganaron una gran porción de la votación general.
El mensaje de Netanyahu no fue tan diferente del usado tres décadas antes para ganar su primer mandato como primer ministro. Entonces, él acusó a Shimon Peres de tramar en secreto dividir la capital de Israel con los palestinos con la consigna "Peres dividirá Jerusalén."
A pocos días de las elecciones del martes, detrás en las encuestas, el primer ministro parecía estar proyectando desesperadamente un argumento de cierre para los votantes. El aseguró un apoyo de Trump en los últimos días de la campaña, diciendo que quedaban dos años más en la presidencia de Trump para que ellos consigan sus objetivos compartidos.
Pero él también advirtió que Israel tendría que prepararse para un futuro sin ayuda militar estadounidense, debido al apoyo menguante entre los políticos estadounidenses, y que podría verse obligada a recurrir a las criptomonedas y "blockchain" para eludir posiblemente sanciones internacionales más amplias por el apoyo de su gobierno a expandir los asentamientos en la Margen Occidental.
Para sus críticos tales advertencias subrayaron el daño que han hecho las políticas de Netanyahu desde el 7 de octubre a la seguridad y relaciones comerciales de Israel. Pero algunos analistas dijeron que capturaron un elemento crucial del atractivo de Netanyahu como un mago táctico que ve los riesgos que está enfrentando su país y como superarlos mejor que sus oponentes.
“Suena a desesperación, pero también indica que él ha captado algo importante. El sabe a que tienen miedo los votantes—al aislamiento,” dijo Katz. “El ha sabido conectar con esos temores, y él es la respuesta. El es la respuesta.”
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