
Un informe publicado por el Simon Wiesenthal Center advierte que el antisemitismo y la retórica antiisraelí en Occidente están siendo amplificados por una campaña de influencia iraní que llevaría décadas en desarrollo.
La denuncia pone el foco en cómo las operaciones de influencia pueden contribuir a difundir narrativas hostiles contra Israel y las comunidades judías, aprovechando el clima de polarización y desinformación.

La advertencia es clara: la propaganda también puede ser una herramienta de guerra. Identificar quién impulsa estas narrativas y cómo se propagan es fundamental para enfrentar el antisemitismo y distinguir la crítica política de los discursos que alimentan el odio contra los judíos.
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