Si cae el régimen de Irán, las opciones para reemplazarlo son estrechas—y riesgosas (extractado)
Por Margherita Stancati, Benoit Faucon
Febrero 20, 2026
Iran’s Supreme Leader Ayatollah Ali Khamenei, whose image is posted throughout Tehran, is the longest serving leader in the Middle East.© Abedin Taherkenareh/EPA/Shutterstock
El Presidente Trump está enfrentando una evaluación de riesgos inusualmente difícil si él elige atacar al régimen del líder supremo de Irán, Ali Khamenei: No hay alternativa clara que surja si éste colapsa.
La oposición iraní a la República Islámica está fracturada políticamente, desorganizada y dividida físicamente entre los que están en casa y los que están en el extranjero. Si EE.UU. opta por derrocar a los principales líderes en la esperanza que surjan figuras más maleables para reemplazarlos, no hay ninguna garantía que ellos serán más moderados que Khamenei.
Así lo admitió el Secretario de Estado Marco Rubio, diciendo hace poco al Congreso que EE.UU. tendría que esperar a encontrar a alguien con quien trabajar en el gobierno a través de una transición compleja.
No fue así la última vez que cayó el gobierno de Irán. En la víspera de la revolución de 1979 que depuso al shah, Mohammad Reza Pahlavi, había una visión mucho más clara de lo que seguiría.
En la época, los iraníes a lo largo de las clases sociales y divisiones políticas, dentro y fuera del país, unidos bajo el liderazgo del Ayatola Ruhollah Khomeini. El clérigo carismático pudo apoyarse en una vasta red de mezquitas y organizaciones de caridad para coordinar la movilización popular. Cuando Khomeini retornó del exilio en París en febrero de 1979, él recibió una bienvenida de héroe.
No existe una figura de oposición visible hoy. Y toda opción para lo que sigue presenta su propio conjunto de retos. "El espectro de opciones es muy, muy estrecho, si es que hay alguna," dijo Aniseh Bassiri Tabrizi, experta en temas d Irán en el grupo investigador Chatham House.
Los manifestantes
La amenaza más formidable para la República Islámica proviene de adentro del mismo Irán. Iraníes airados han salido a las calles con creciente frecuencia durante la última década, movilizándose por acusaciones de fraude electoral en el 2009, por los derechos de las mujeres en el 2022, y, a fin del año pasado, el empeoramiento de la crisis económica.
Los analistas y activistas dicen que es inevitable que estallen nuevamente a pesar de una represión brutal que mató a miles de personas. Ya se está fermentando una nueva ola de enojo, con la gente coreando consignas tales como “Muerte a Khamenei” y “Muerte a la República Asesina de Niños” durante las ceremonias de duelo de los asesinados.
Pero estos movimientos populares no tienen líderes o estructura organizacional claros dentro del país. Figuras prominentes de la oposición son más temprano o más tarde silenciadas o encarceladas, entre ellos la ganadora del Premio Nobel de la Paz del país, Narges Mohammadi, y Mostafa Tajzadeh, un ex legislador iraní. Ambos están actualmente encarcelados.
Las figuras contrarias al régimen radicadas fuera de Irán incluyen a muchos activistas enfocados en derechos humanos. Muchos de ellos—incluida Shirin Ebadi, una abogada iraní y otra ganadora del Premio Nobel de la Paz—han estado fuera de Irán por tantos años que muchos iraníes sienten que están fuera de contacto con la realidad en el terreno.
Ebadi, por ejemplo, dijo que ella está en favor de ataques estadounidenses selectivos dirigidos a eliminar a Khamenei y los comandantes principales. "Eso causaría que el régimen colapse, porque si el régimen colapsa debido a que son eliminados, nadie más puede dirigir el país," dijo ella en una entrevista. Eso la coloca en polos opuestos con activistas prominentes dentro de Irán que se oponen a la intervención militar.
El heredero
La figura de oposición más prominente fuera de Irán es Reza Pahlavi, el hijo exiliado del depuesto shah, quien se ha colocado como un futuro líder. El surgió como un símbolo poderoso de la oposición al régimen durante las recientes protestas. Los iraníes respondieron a su llamado a protestas nacionales apareciendo en grandes números en enero, muchos coreando su nombre o consignas contra el régimen antes que las fuerzas de seguridad descargaran otra represión.
“Regresaré a Irán. Estoy posicionado singularmente para garantizar una transición estable. Esa no es mi opinión, es el veredicto dado en voz alta y claramente por el pueblo frente a las balas," dijo Pahlavi, cuyo objetivo declarado es ayudar a Irán a hacer la transición a una democracia laica.
Reza Pahlavi, the exiled son of Iran’s last shah, and wife Yasmine Pahlavi at a rally in Munich last week© Thilo Schmuelgen/Reuters
Pero el heredero sigue siendo una figura divisiva entre los iraníes que recuerdan la represión política de su padre y las desigualdades sociales que caracterizaron su tiempo en el poder. Muchos kurdos, azeríes y otras minorías étnicas—que conforman cerca de la mitad de la población de Irán—desconfían de Pahlavi debido al foco de su padre en el control centralizado.
Pahlavi y Ebadi, la activista de derechos humanos, intentaron crear una alianza amplia tras las protestas por los derechos de las mujeres en el 2022 pero se separaron debido a sus disputas personales. Más recientemente, los partidarios más agresivos de Pahlavi han pedido la restauración de la monarquía, alejando a muchos otros opositores a la República Islámica.
Pahlavi también ha criticado a algunos de sus más dispuestos partidarios, diciendo que un sistema democrático está mejor equipado para acomodar las diferencias políticas.
Los marxistas
Algunos grupos de la oposición se despiertan entre sí tanto como desprecian a la República Islámica.
La Organización Popular Muyahidin, un grupo izquierdista-islámico bien organizado, libró una lucha armada contra el shah y participó en la revolución de 1979 que lo derrocó. También conocido como MEK por su nombre en persa—los Mojahedin-e Khalq—pronto se pelearon con la República Islámica y llevaron a cabo una campaña violenta contra ella. Muchos iraníes desconfían de ellos, ya que apuntan a la decisión del MEK de ponerse del lado de Irak durante la guerra en la década de 1980, pero desde entonces ha obtenido algún apoyo entre los políticos en Europa y Estados Unidos. Está radicado en gran parte en el extranjero.
El régimen
Los funcionarios árabes y europeos dicen que eliminar a Khamenei, de 86 años de edad, no resultará necesariamente en que figuras más moderadas asuman el liderazgo de la República Islámica, por no hablar de derrocarla. Ellos dicen que el régimen podría adaptarse y sobrevivir, tal vez a través del clérigo conservador Ali Asghar Hejazi, enviado actual de Khamenei al aparato de seguridad, y Mohammad-Mahdi Mirbagheri, el líder espiritual de una facción ultra-radical que rechaza cualquier democratización.
Mohammad-Bagher Ghalibaf, un ex comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica que es ahora el presidente del parlamento de Irán, podría liderar un gobierno de línea aún más dura si Khamenei es eliminado, dijo Saeid Golkar, profesor asociado en la Universidad de Tennessee en Chattanooga y experto en servicios de seguridad de Irán.
Las figuras moderadas ya están siendo marginadas. Varios miembros de un movimiento reformista presionando por el cambio dentro del sistema existente han sido detenidos tras criticar la reciente represión.
Pero una apertura en el modelo de la perestroika de la década de 1980 de Rusia es también una posibilidad. Algunos funcionarios dicen que un reemplazo potencial de Khamenei es Ali Khomeini, un nieto del fundador de la República Islámica, que es cercano a las figuras moderadas clericales.
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