Las minorías de Siria necesitan la ayuda estadounidense
Los errores en Irak llevaron al genocidio de cristianos y yazidíes. No permitan que suceda nuevamente.
Por Sam Brownback
Febrero 19, 2026
Los recuerdos del genocidio de cristianos y yazidíes en Irak me acosan. Yo era senador cuando EE.UU. expulsó a Saddam Hussein en el 2003. Si bien hay muchas lecciones de esa guerra, un error fue permitir un entorno de seguridad en el cual sólo los musulmanes estaban a salvo.
No debe repetirse ese error en Siria. Eso terminaría con el talento y recursos que la nación necesita para estabilizarse, crecer y prosperar. En lugar de una Siria nueva y mirando hacia adelante surgiendo tras más de 50 años de gobierno de la familia Assad, el mundo vería otro régimen desestabilizador militante.
Al final de la dictadura brutal de Saddam, Irak tenía aproximadamente 1,500,000 cristianos. Hoy, hay menos de 250,000. Había más de 500,000 yazidíes en el 2003 bajo Saddam. Hoy ese número se estima en 300,000, con 125,000 de esos en campamentos de desplazamiento interno, principalmente en la región del Kurdistán. Lo mismo sucederá en Siria si no insistimos en la seguridad de las muchas minorías étnicas y religiosas del país. Los kurdos, cristianos, drusos, yazidíes y alauitas sirios deben tener seguridad interna.
El Presidente Ahmed al-Sharaa, un ex líder de un grupo extremista suní, y su gobierno han demostrado ser protectores poco confiables de estos grupos y no se puede confiar en que proporcionen seguridad a los no suníes, especialmente dadas las atrocidades contra los alauitas, drusos y kurdos en las cuales sus propias fuerzas han estado implicadas.
Si bien la comunidad internacional debería continuar trabajando con el gobierno de al-Sharaa, la seguridad y educación de estas comunidades minoritarias no pueden ser dejadas únicamente en manos de un gobierno que ya ha permitido que las masacres tengan lugar. Si Estados Unidos mira hacia otro lado, los elementos radicales en Siria masacrarán a las minorías étnicas y religiosas que carecen de medios independientes para su protección. Sus únicas opciones serán huir, ser convertidos por la fuerza o morir. Más vulnerables son los musulmanes convertidos a la Cristiandad. Los musulmanes radicales los considera apóstatas que merecen la muerte.
El Congreso anticipó esta dinámica cuando aprobó la Ley Internacional de Libertad Religiosa en 1998. La ley refleja una dura verdad--que la forma en que un gobierno trata a sus minorías religiosas es un indicador que depende de su estabilidad y confiabilidad como socio internacional. Cuando las minorías son amenazadas, se rompe la cohesión social. Cuando se rompe la cohesión social, la paz duradera se vuelve imposible. Es en ese vacío donde prosperan otros grupos extremistas.
Los kurdos son nuestro aliado más fiable en la región. Ellos son aborrecidos por Turquía, la cual bajo el liderazgo de Recep Tayyip Erdogan no es amiga de las comunidades no musulmanas. Los kurdos siguen siendo un pueblo oprimido, pero uno que luchará por la libertad para sí mismos y por la protección para otros. Son nuestro inquilino principal para la libertad religiosa en este duro vecindario.
La parte kurda de Irak, con su propio ejército y policía, es una de las pocas áreas de mayoría musulmana en la región con una creciente población cristiana. A los kurdos en Siria se les debe permitir similarmente protegerse a sí mismos y a otras minorías religiosas manteniendo la seguridad que el gobierno sirio aceptó permitir el mes pasado. Debe permitirse a las minorías étnicas y religiosas organizar y controlar sus propias fuerzas de seguridad, y Estados Unidos debería estar listo para armarlas y entrenarlas.
En el 2003, algunos de nosotros en el Congreso intentamos proporcionar acueros de seguridad local a largo plazo y sustentables para los cristianos y yazidíes en Irak. Fallamos. Entonces, cuando el interés estadounidense menguó, el ISIS entró, resultando en asesinatos trágicos desde el 2014 al 2017. Estados Unidos pudo haber evitado esta matanza.
Como embajador en general para la libertad religiosa durante la primera administración Trump, viajé al norte de Irak en el 2018 para entrevistar a los sobrevivientes. Una madre yazidí, a través de un mar de lágrimas, me suplicó que ayude a regresar a su hijo minusválido mental, quien había sido secuestrado. Ella ofreció vender uno de sus riñones si era necesario un rescate. Su hijo había sido arrancado de sus brazos por combatientes demenciales del ISIS.
Si la lucha política para garantizar acuerdos de seguridad local hubiese tenido éxito, muy probablemente estas catástrofes habrían sido evitadas--como pueden ser evitadas ahora.
La estructura gobernante de Siria está todavía tomando forma. Damasco necesita el apoyo y guía estadounidenses, los que deben estar condicionados a organizar seguridad fiable a largo plazo para sus minorías vulnerables. Sin eso, Estados Unidos casi con seguridad verá que nuestra promesa de "nunca más" respecto al genocidio se convierte en "otra vez más."
El Sr. Brownback es un ex senador estadounidense y gobernador de Kansas, se desempeñó como Embajador General de EE.UU. para Libertad Religiosa Internacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.