La delegación iraní enviada a Islamabad para las fallidas conversaciones del fin de semana con EE.UU. incluyó al presidente del parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, un conservador pragmático, y a políticos tales como Ali Bagheri Kani, conocido por su oposición acérrima al diálogo con el Occidente en el pasado. Las pérdidas de la guerra están poniendo a los líderes iraníes bajo presión económica para llegar a un acuerdo. Pero la enemistad entre las dos partes es probable que termine.
Promover asesinos
La familia Khamenei, a través de su alianza con la Guardia Revolucionaria, estaba preparada para este momento.
Mojtaba Khamenei, de 56 años de edad mantuvo un bajo perfil aun antes de ser herido. Pero él ha sido una figura central durante mucho tiempo que conectaba y promovía a los funcionarios de línea dura y ayudó a formar la orientación política de Irán.
El ascendió al centro de la autoridad política y religiosa de su padre. Desde un puesto informal en la Oficina del Líder Supremo, el Khamenei más joven trabajó estrechamente con la Guardia Revolucionaria, el grupo paramilitar atareado con proteger al régimen, y la Basij, sus ejecutores a nivel callejero, para aplastar a los opositores y elevar a los aliados en el estamento de seguridad e inteligencia de Irán.
El depende de una red de aliados fiables que los analistas llaman el Círculo Habib. Sus miembros incluyen a muchos veteranos de la guerra con Irak que se desempeñaron en el Batalló Habib de la Guardia Revolucionaria, renombrado para atraer a los radicales y nombrado como una figura del siglo VII en el Islam chií reverenciado por sacrificar su vida en batalla. Sus reclutas incluían al mismo Khamenei, quien era un adolescente cuando se enroló hacia el fin de la guerra.
Un proyecto de ley del Congreso presentado en noviembre llamaba al Círculo Habib "una de las redes de inteligencia de seguridad informal más elevadas del régimen, que ha cometido violaciones de derechos humanos y está involucrada en actividades terroristas."
El nuevo liderazgo ha probado ser resiliente y adaptable, emergiendo de las primeras cinco semanas de la guerra con su mando y control intactos. Su enfoque de línea dura es evidente en sus nombramientos. Ellos incluyen al nuevo jefe de seguridad nacional, Mohammad Bagher Zolghadr, un ex comandante de la Guardia Revolucionaria con un historial violento.
Antes de la revolución, Zolghadr era un líder de un grupo guerrillero que mató a un ingeniero en petróleo estadounidense. El estuvo involucrado personalmente en el asesinato de dos policías, de acuerdo con una biografía que publicó en un diario iraní de historia.
El subió a través de las filas de la Guardia Revolucionaria durante la guerra con Irak. Más tarde ayudó a fundar la Fuerza Quds, que se especializaba en entrenar a milicias extranjeras para atacar a los enemigos de Irán, tanto como otro grupo paramilitar que se especializaba en violencia contra los opositores políticos.
Sus opiniones eran tan extremas que uno de sus subordinados—Qassem Soleimani, el famoso líder de la Fuerza Quds luego eliminado por Estados Unidos—renunció temporalmente en protesta, de acuerdo con Vali Nasr, un profesor enfocado en temas de Medio Oriente en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins en Washington. Zolghadr ha escrito acerca de derrotar a Israel y capturar su territorio.
Los mediadores dicen que Zolghadr es altamente influyente en las conversaciones con EE.UU., tomando informes de los negociadores y ayudando a dirigir sus decisiones. Su predecesor, Ali Larijani, quien fue eliminado el mes pasado, no era una paloma. Pero era un operador político que estudió la obra del filósofo alemán Immanuel Kant y se construyó una reputación como un negociador pragmático durante las conversaciones nucleares.
El nuevo comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, es acusado de participar en el bombardeo en 1994 de un centro comunitario judío en Buenos Aires que mató a 85 personas e hirió a cientos. El estableció una escuela de entrenamiento para funcionarios públicos—la Escuela de Gobierno Shahid Beheshti de Teherán—que está moldeando a una nueva generación de líderes políticos de Irán bajo la supervisión de la Guardia Revolucionaria. Como ministro del interior, ayudó a supervisar la represión contra las protestas de las mujeres del 2022. Su precedesor fue eliminado en el primer día de la guerra.
El nuevo asesor militar de Khamenei, Mohsen Rezaie, está también acusado de participar en el ataque en Buenos Aires. Como comandante de la Guardia Revolucionaria en la década de 1980, él implementó una estrategia diseñada para derrocar al dictador iraquí Saddam Hussein, extendiendo una guerra desastrosa de desgaste que el gobierno estadounidense dice que causó al menos 250,000 muertes.
Rezaie hace poco pronunció una postura similar en relación al conflicto continuo. "El enfrentamiento continuará hasta que se cumplan varias condiciones," dijo en comentarios televisados, enumerando requerimientos que incluían levantar las sanciones y compensar a Irán por el daño causado por la guerra. "La respuesta iraní ya no será ojo por ojo. Será una cabeza por un ojo, y una mano y un pie por un ojo."
“El grupo más extremista en el CGRI se está haciendo cargo," dijo Saeid Golkar, un experto en servicios de seguridad de Irán de la Universidad de Tennessee en Chattanooga. “Eso hace más probable la prolongación del conflicto.
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