miércoles, 15 de abril de 2026

 Equiparar a un Estado soberano miembro de la ONU con una organización terrorista yihadista es una prueba más del fracaso del Secretario General de la ONU.

La ONU ha fracasado en desarmar a Hezbolá y en hacer cumplir su propia Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
Hezbolá es enemigo tanto de Israel como del Líbano, sirviendo como un proxy del régimen iraní que busca dominar al Líbano.
Antonio Guterres debería respaldar con firmeza los esfuerzos genuinos por la paz entre Israel y el Líbano, y no ofrecer excusas para Hezbolá.

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