miércoles, 15 de abril de 2026

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Por qué Irán y otros regímenes son tan difíciles de quebrar

Irán desafió las predicciones que su liderazgo cedería rápidamente ante la presión estadounidense e israelí, ilustrando la resistencia de los regímenes de línea dura.

Por Thomas Grove y Timothy W. Martin
Abril 11, 2026

A police officer stands guard during funerals for military figures in Tehran.A police officer watches a funeral procession in Tehran. Iran has crushed any rallies calling for regime change. Majid Saeedi/Getty Images



Desde el inicio del conflicto con Irán, el Presidente Trump advirtió que los días del régimen estaban contados, culminando en la amenaza de esta semana de eliminar la "civilización entera" de Irán.
Pero durante más de un mes, el régimen iraní se sostuvo bajo implacable bombardeo por parte de la potencia militar más fuerte del mundo antes de llegar a un cese del fuego con EE.UU. que podría finalmente ver a Irán manteniendo la influencia sobre una de las vías fluviales más importantes del mundo.
La capacidad de Irán de resistir a pesar de las grandes bajas civiles, la decapitación de mucho del liderazgo del régimen y el serio daño económico, muestra la resistencia de los gobiernos autoritarios. Durante décadas, Teherán desarrolló una caja de herramientas que incluye represión política generalizada, propaganda implacable, una ideología de martirio y un poderoso aparato de seguridad—todos dirigidos a proteger al estado de los enemigos externos e internos.
“La primera prioridad del estado era garantizar la supervivencia del régimen,” dijo Nikolay Kozhanov, un experto en temas de Irán en la Universidad de Catar. "Hay razones por las cuales el gobierno, la élite, y en alguna medida la gente, terminan uniéndose en torno al régimen."
A still taken from a video on social media in January shows protesters in Tehran.© AFP/Getty Images

El liderazgo en Irán—tanto como en países tales como Corea del Norte, Rusia y Cuba—comparte una capacidad de resistir las víctimas y la dificultad económica, el dolor que es engendrado a menudo por sus poblaciones. Y cuando su pueblo se levanta en protesta, los soldados permanentes del régimen han demostrado estar listos para utilizar la violencia letal para deponer el disenso.
“Hay una tolerancia mucho más alta al dolor entre los regímenes autoritarios,” dijo Edward Howell, un profesor en relaciones internacionales en la Universidad de Oxford. “Eso se debe a que vemos poca evidencia de ellos priorizando las necesidades de su pueblo."

El presidente ruso Vladimir Putin ha usado una mezcla de discurso anti-occidental, incentivos económicos selectivos y represión para resistir la intensa presión internacional y sanciones dolorosas infligidas contra su país luego de la invasión rusa de Ucrania. Esas tácticas han ayudado a Putin a sobrevivir a pesar de una guerra ruinosa que ha paralizado la economía rusa y mató o hirió a cientos de miles de sus ciudadanos.
La dinastía Kim de Corea del Norte ha sobrevivido durante décadas aun cuando ha sometido a su pueblo a hambruna masiva, abusos de derechos humanos y una represión draconiana sobre la información, todo en el nombre de oponerse a un Estados Unidos hostil. Irán ha sofocado violentamente las protestas, encarceló a los disidentes y presentó una narrativa de un país bajo sitio de Israel y Estados Unidos.
El resultado es un eje de países que está inclinado en desafiar lo que ellos describen como la amenaza de un orden liderado por Estados Unidos. De hecho, si el liderazgo de Irán sobrevive a la guerra—y ajusta su control sobre el poder en casa—probablemente surgirá aun más determinado a desafiar a Estados Unidos.
Después que Trump efectuó su amenaza esta semana de atacar la infraestructura civil, los iraníes se reunieron en varias plantas de energía y puentes—los mismos objetivos que Trump amenazó con destruir, de acuerdo con videos de la agencia noticiosa iraní verificados por Storyful, que es propiedad de News Corp, empresa matriz de The Wall Street Journal.

Tácticas en evolución

Sin dudas, tales regímenes autoritarios tienen vulnerabilidades. La falta de controles y equilibrios, una prensa libre y cualquier medio real para el disenso público puede cegar a los líderes de línea dura a las divisiones entre las élites o una ola creciente de oposición que puede crecer como una bola de nieve hasta convertirse en una amenaza para su poder.
De hecho, la Primavera Arabe de principios de la década del 2010 mostró que los manifestantes podían organizarse más rápidamente y efectivamente contra los servicios de seguridad tradicionales. Los levantamientos sacudieron y, en algunos casos, erradicaron a gobernantes autoritarios en lugares tales como Egipto, Túnez y Libia. Más de una década tras las protestas, el régimen de Assad de Siria fue echado.
En respuesta, Rusia, Irán y Corea del Norte han modelado sus herramientas de opresión, volviéndose más adeptos a aislar a sus poblaciones de la Internet, reprimir la disidencia política y castigar duramente a los enemigos políticos.

Rusia reprimió rápidamente las protestas que utilizaron la internet para organizar manifestaciones contra Putin durante la década del 2010. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Putin ha ajustado su control más aún.

At a protest in Moscow in 2010.© Alexey Sazonov/AFP/Getty Images
El Kremlin ha penalizado cualquier oposición al conflicto, incluso encarcelando gente por delitos tales como poner consignas antibélicas en las etiquetas de precio de los supermercados. Prohibió las plataformas de redes sociales tales como WhatsApp, YouTube y Facebook. Proscribió a una organización de madres y esposas de soldados desaparecidos que presionaba para enterarse de la suerte de sus seres amados y que criticaba al Kremlin por la guerra.

Mientras tanto, la propaganda rusa ha buscado movilizar a los rusos tras el conflicto vinculando la guerra con la derrota de la Alemania nazi por parte de la Unión Soviética. Las escuelas rusas ahora someten a los niños a ejercicios militares y han empezado a instituir lecciones sobre patriotismo.

“El mensaje es que Rusia siempre gana,” dijo la socióloga Elena Koneva, fundadora y socióloga en ExtremeScan Research Collective.
En Bielorrusia, luego de un levantamiento en el 2020 provocado por acusaciones de fraude electoral en una elección presidencial, el líder Alexander Lukashenko arrojó a más de mil personas a la cárcel.
Corea del Norte, que ha restringido en gran medida el acceso irrestricto a internet para la mayoría de su població, ha reprimido el contenido extranjero contrabandeado tal como música popular surcoreana, y poseerlo o distribuirlo es incluso punible con la muerte. La maquinaria propagandística norcoreana critica constantemente a Estados Unidos y Corea del Sur, mientras exalta a la familia Kim, vinculándola con los dioses.

Al mismo tiempo, el régimen sofoca las mínimas señales de disenso. Por ejemplo, Corea del Norte ha establecido grupos de sistema de vigilancia de cinco hogares, demandando que mantengan sesiones de crítica de rutina para monitorear el disenso. Espías encubiertos del gobierno existen en prácticamente todo lugar de trabajo.

Nuevos amigos

Tales dirigentes proyectan una imagen de apoyo popular generalizado organizando elecciones y controlando los medios de comunicación, mientras también aplastan cualquier oposición, dijo Daniel Treisman, profesor de ciencia política en la Universidad de California, Los Angeles, quien ha investigado dictaduras.
“Para que los individuos protesten, tienen que creer que habrá muchos otros con ellos, proporcionando seguridad en los números," dijo Treisman. “Los gobiernos autoritarios trabajan duro para impedir que la creencia eche raíces.”
Durante el invierno, Irán aplastó movilizaciones que pedían el cambio de régimen. De acuerdo con algunos estimados, decenas de miles resultaron muertos, de acuerdo con grupos y activistas de derechos humanos.
Después de ser reprimidas, las protestas en Irán son seguidas generalmente por oleadas de arrestos masivos, con extensas sentencias a prisión impuestas bajo fundamentos de seguridad nacional o acusaciones que los manifestantes son agentes extranjeros. El liderazgo clerical busca obtener alguna legitimidad pública a través de elecciones que conceden a los iraníes algún nivel de participación democrática, pero sólo ofrece candidatos aprobados por el sistema.
North Korea's leader Kim Jong Un and Belarusian President Alexander Lukashenko strengthened their countries’ ties at their meeting in Pyongyang in March.© Belarus’ Presidential Press Service/AP
Estos regímenes están coordinando cada vez más entre ellos. Lukashenko, en una visita reciente a Pyongyang, acordó con Kim firmar un “tratado de amistad” entre Bielorrusia y Corea del Norte. Lukashenko dijo que los dos países necesitaban cooperación para “proteger su soberanía y mejorar el bienestar de nuestros ciudadanos”—una referencia velada a su resistencia compartida a la presión de Estados Unidos y sus aliados.

Durante las protestas populares de este invierno, Irán empleó tecnología rusa para hacer más efectivos sus apagones de internet sin afectar los servicios del gobierno, mientras también interrumpía los satélites de Starlink que proporcionaban comunicaciones cruciales a los manifestantes en el terreno, de acuerdo con los analistas regionales. El Kremlin también envió vehículos blindados y armas pequeñas para ayudar a la policía iraní a reprimir as manifestaciones, dicen ellos. 

Irán y Rusia acordaron el año pasado cooperar en materia de seguridad, incluyendo entrenamiento ruso de fuerzas policiales iraníes, dijo Nicole Grajewski, experta en relaciones iraníes-rusas en Sciences Po, una universidad de investigación en París.

La decisión de Kim Jong Un de enviar aproximadamente 15,000 tropas norcoreanas a la región Kursk de Rusia muestra la astucia del dictador. La propaganda estatal ha reencuadrado el despliegue—que dejó miles de muertos—como prueba que Corea del Norte, como Rusia, está bajo amenaza de un orden hegemónico liderado por Estados Unidos.
A cambio de los soldados, Rusia proporcionó al régimen de Kim apoyo económico, político y militar. Ambos países mantuvieron en secreto para sus poblaciones los despliegues por meses. Cuando Kim finalmente habló públicamente de la medida, se disculpó por no lograr traerlos a salvo de regreso a casa. El llamó a los soldados caídos "mártires" que mostraron al mundo el poderío militar de Corea del Norte.
Kim, absorbiendo las primeras grandes pérdidas en combate de Corea del Norte en muchas décadas, ha colmado a las familias sobrevivientes con banquetes, medallas de oro y nuevos departamentos en Pyongyang. Las casas se sitúan en una calle llamada "Estrella de la Mañana" en coreano.
Fue nombrada así, dijo Kim a las familias, para simbolizar las brillantes hazañas de las tropas.


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