viernes, 26 de junio de 2026

 

La historia de la violinista drusa que cambio el violín por las sirenas de ambulancia

La paramedica drusa de de 20 años Ghadir Saleh celebra el Día Nacional del Paramédico en Israel con su historia de resiliencia y servicio

Ghadir era una violinista a nivel internacional hasta que una recomendación médica de reducir significativamente el esfuerzo de sus manos la obligó a reconsiderar su carrera.
Desde que tiene memoria, Ghadir, de la ciudad drusa de Maghar, al norte de Israel, soñaba con convertirse en violinista.
"He estado tocando desde que tenía nueve años. Representé a Israel en varias delegaciones internacionales alrededor del mundo, y nunca imaginé que seguiría algo diferente a la música", dijo.

“La noticia me devastó. Pasé por un período muy difícil y no tenía idea de qué haría después”, recuerda Ghadir.
La incertidumbre que sentía la llevó a reflexionar sobre otro momento crucial en su vida, un accidente grave que sufrió a los 16 años.

“Cuando me lesioné en el accidente, las personas a mi alrededor no sabían cómo ayudar. Ni siquiera sabían que debían llamar al 101, la línea de emergencia de MDA”, dijo.

“Durante toda mi recuperación, la cual involucró innumerables visitas al hospital y exámenes médicos, no dejaba de pensar en lo importante que es saber lo que hay que hacer en situaciones como esa.”

Esa experiencia, combinada con la necesidad de encontrar un nuevo camino después de dejar la música como carrera a tiempo completo, inspiró a Ghadir a dedicarse a la medicina de emergencias. “Me sentía completamente perdida después que me dijeron que no podría seguir la música de interpretación como mi carrera principal. Casi de inmediato, empecé a pensar en cómo podía ayudar a las personas y hacer algo significativo que además me apasionara”, explicó.

Asi decidio inscribirse en el programa de formación de paramédicos de MDA como parte de su servicio nacional, describiéndolo como exigente y formativo.
“El curso es intenso y demandante, pero está diseñado para prepararnos para las realidades y desafíos que enfrentaremos como paramédicos en el campo”, dijo.

“Como alguien que creció bastante protegida, fue difícil para mi vivir lejos de mis padres y adaptarme a un estilo de vida independiente. Al mismo tiempo, me sacó de mi zona de confort, me ayudó a crecer como persona y me permitió crear vínculos fuertes con mis compañeros de entrenamiento. Nos convertimos en una familia, y me fui con amistades que durarán toda la vida.”

Hoy, Saleh trabaja en las unidades móviles de cuidados intensivos de MDA, respondiendo a emergencias en toda Israel. Ella dice que ha recibido un gran apoyo tanto de su familia como de su comunidad drusa, aunque algunos al principio cuestionaron su elección de profesión.

“Recibo mucho amor y apoyo de mi comunidad, especialmente cuando la gente me ve con mi uniforme de MDA,” dijo ella.

“Cuando terminé el curso de paramédicos y volví a casa, algunas personas me preguntaron, ‘¿Para qué necesitas esto? Es peligroso.’

Pero siempre digo que esto es lo que quiero hacer. Quiero ayudar a la gente y salvar vidas. La comunidad drusa es conocida por ser tradicional, pero al final, no importa cual sea mi religión o la de mi paciente. Se trata de una persona ayudando a otra.”

Aunque se ha alejado de la interpretación profesional de violín por ahora, Saleh dice que la música sigue siendo parte de su vida y que su nueva carrera le ha dado un sentido diferente de propósito.
“Reducir mi ritmo de tocar el violín me abrió la puerta a un mundo nuevo que me fascina igual, y me enamoré de él,” dijo.

“Siento una increíble sensación de satisfacción al servir a mi país y ayudar a los demás. Lo más significativo para mí es el apoyo que recibo de mi familia.”

Añadió que su madre en particular, se siente orgullosa de su trabajo en la primera línea de atención de emergencia.
“Algunos de mis familiares son muy religiosos y están increíblemente orgullosos de mí.

Mi madre siempre bromea diciendo que su niña consentida ha recibido una gran responsabilidad. Cada vez que me ve con el uniforme, su cara se ilumina de orgullo.

Siempre que llego a casa después de un turno, está ansiosa por escuchar sobre las personas a las que ayudé y las vidas que impacté. Saber que estuve allí para esas personas es lo que me brinda la mayor satisfacción”, dijo Saleh.

Traducido por Lilian Rotter para Amando Nuestra Cultura Judia

Ynet Global

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