Un hospital de ositos de peluche para los niños del norte de Israel
Cientos de niños y niñas participaron de una nueva edición del hospital de ositos de peluche que organiza una importante universidad de Israel para ayudar a los pequeños del norte del país —afectados por el constante lanzamiento de cohetes de Hebzoll@h— a seguir desarrollando resiliencia.
Esta fue la decimotercera edición del proyecto en la Facultad de Medicina de la Universidad de Bar-Ilan ubicada en Safed(Tzfad), en la Galilea.
La iniciativa busca ayudar a los niños a superar el miedo a médicos y enfermeras, los exámenes y análisis y a la hospitalización.
Para llevar a cabo la jornada se invita a los niños de entre tres y diez años a llevar su osito de peluche o muñeco favorito a la facultad, donde estudiantes de medicina les brindan «tratamiento» ficticio.
Esta iniciativa, al igual que las de años anteriores, tuvo un significado especial debido a los desafíos que enfrentan los residentes del norte de Israel, que desde hace años viene sufriendo la agresion del grupo fundamentalista Hezboll3h, patrocinado por el régimen de Teherán.
Durante el evento, los niños siguieron una ruta que simula una experiencia hospitalaria real —desde la sala de urgencias hasta el quirófano, el laboratorio, el departamento de rayos X y la farmacia— acompañados por estudiantes de medicina que explican los procedimientos y responden a las preguntas a lo largo del recorrido.
El hospital de los ositos de peluche «combina la compasión y la excelencia de nuestros estudiantes con las necesidades emocionales de los niños de la región», afirmó la profesora Orly Avni, decana de la facultad.
«Además de aliviar la ansiedad natural asociada con la atención médica —añadió—, el evento de este año también ofrece un espacio de alivio, alegría y una renovada sensación de seguridad» en una zona donde miles de personas siguen evacuadas de sus hogares.
Por su parte, la estudiante Anna Hallel Shishkin, directora del proyecto, aseguró que el programa «transforma el miedo en una experiencia segura, atractiva y enriquecedora».
«Cada año —completó—, es inspirador ver a los niños irse del evento con sonrisas, confianza y curiosidad».
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