martes, 23 de junio de 2026

Del WSJ

 

Israel no es una parte del acuerdo con Irán

Nos continuaremos defendiendo contra los ataques de la República Islámica y sus satélites terroristas.


Por Avigdor Lieberman
Junio 22, 2026
imageIranian President Masoud Pezeshkian signs the memorandum of understanding in Tehran, June 17. Iranian Presidency/ZUMA Press
Jerusalén
No hay lugar para las ilusiones. El acuerdo entre Wash­ing­ton y Teherán no impedirá que Irán se convierta en una potencia nuclear. Lo garantizará.
El actual liderazgo de Israel es responsable no sólo por el peor desastre de seguridad en la historia de nuestra nación, sino también por nuestro peor fracaso diplomático. Los funcionarios israelíes de alto rango fueron marginados dentro de la Casa Blanca y no se les informó lo que estaba teniendo lugar tras puertas cerradas una vez que fue alcanzado un cese del fuego. La posición israelí quedó completamente fuera de la mesa.
El memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán ha legitimado totalmente las ambiciones nucleares de Irán y allanó el camino para un acuerdo final mucho peor del Plan Integral de Acción Conjunto del 2015 del Presidente Obama. Peor aun, el marco emergente es inquietantemente similar al acuerdo alcanzado entre EE.UU. y Corea del Norte durante la administración Clinton. Todos nosotros sabemos cómo resultó eso.
No se puede perder tiempo desviando la culpa. Israel debe adoptar inmediatamente una estrategia clara y decisiva para confrontar las ramificaciones peligrosas de este grave colapso diplomático.
Primero y principal, debemos informar a Wash­ing­ton que Israel no aceptará ningún vínculo entre Irán y Líbano. No podemos permitir que Hezbola regrese a su fuerza previa. De igual manera, sería sui­cida esperar que las posiciones de avanzada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sobre nuestra frontera norte se vuelvan una amenaza existencial, con miles de misiles guiados por precisión apuntados a los centros de población e infraestructura de Israel. Sabemos a partir de la experiencia que el alivio de las sanciones en Irán significa armamento masivo en Líbano. Esto es algo que no toleraremos.
Israel debe ser clara en que si es necesario, tomaremos acciones preventivas contra Hezbola, siempre que y donde sea que se requiera. Si Hezbola lanza misiles, drones o vehíclos aéreos no tripulados a las comunidades israelíes, la respuesta debe ser desbordante. Todos los cuarteles de mando, centros de control e infraestructura logística de Hezbola en Beirut y Baal­bek deben convertirse en objetivos. No puede haber más ataques simbólicos y ningún refugio seguro para los terroristas en Líbano.
También debemos establecer una nueva ecuación militar frente a Irán. Si la República Islámica ataca al estado de Israel, nuestras fuerzas destruirán la Isla Kharg tanto como el puerto de Bandar Abbas, incluida toda su infraestructura.
Para abordar esta nueva realidad, el estamento de defensa israelí debe crear un cuerpo de misiles dentro de las Fuerzas de Defensa de Israel. En este momento, para atacar Irán, usamos aviones estadounidenses, municiones fabricadas en Estados Unidos y aviones de reabastecimiento de combustible estadounidenses. Nosotros atravesamos el espacio aéreo de otros países y coordinamos con Estados Unidos. Dependemos de los radares y satélites estadounidenses. Militarmente, somos abiertamente dependientes de otras naciones.
Estab­lecer un cuerpo de misiles y usar sólo misiles fabricados en Israel resolvería varias cuestiones de seguridad. Debería poseer al menos 20,000 misiles balísticos y crucero, 30,000 vehículos aéreos no tripulados y drones, y 24,000 cohetes.
Este plan era parte de mi doctrina de seguridad como ministro de defensa. Pero cuando renuncié por la decisión en el 2018 del Primer Ministro Ben­jamin Net­an­yahu de abstenerse de la acción militar en Gaza mientras permitía que el dinero catarí fluyera hacia Hamas, el plan fue archivado.
No tengo quejas contra los estadounidenses. Algunos israelíes esperan que los tomadores de decisiones estadounidenses actúen de acuerdo con los intereses israelíes. Pero los tomadores de decisiones estadounidenses deben actuar de acuerdo con los intereses estadounidenses, no los israelíes. La responsabilidad por defender los intereses vitales de Israel depende sólo de Israel.
Pero entiendo que algunas de estas políticas no serán aceptadas fácilmente por la administración de EE.UU. Debemos explicar a nuestros amigos en la Casa Blanca que Israel no está obligada de forma alguna a acatar las cláusulas del memorando y de cualquier acuerdo subsiguiente. Este es un acuerdo entre Wash­ington y Teherán, no entre Jerusalén y Teherán.
Israel debe actuar de acuerdo con sus intereses nacionales por el bien de su pueblo y el futuro del estado de Israel. Nuestra seguridad nacional no es una moneda de cambio.
El Sr. Lieber­man es jefe del partido Yis­rael Beitenu y can­did­ato a primer ministro. El ha servido como ministro de defensa, del exterior y de finanzas.

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