Ayer, casi terminando el ayuno de Tishá BeAv, que recuerda la destrucción del Templo de Jerusalén.
El pueblo que prometió por generaciones “si me olvidare de ti, oh Jerusalén” y “el próximo año en Jerusalén”, el pueblo que por generaciones terminó cada boda recordando a Jerusalén y que dirigió cada oración mirando en dirección a su capital eterna - ese pueblo hoy está de regreso en casa, en su hogar ancestral, para quedarse, para siempre.
Israel en Español
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