★ Zolochiv era una ciudad ucraniana ubicada a unos 60 km al este de Lviv.
★ En 1939, refugiados judíos polacos huyeron a Zolochiv, que estaba ocupada por los soviéticos.
★ Antes de que los soviéticos se retiraran en 1941, la policía secreta de Stalin asesinó a cientos de nacionalistas ucranianos, junto con civiles judíos y polacos, y enterraron los cuerpos en fosas comunes.
★ Cuando los NAZ ocuparon Zolochiv en julio de 1941, Yaroslava Levytska era una niña ucraniana de seis años.
★ "Mi familia era muy pobre. Mi abuelo, Oleksandr Levytsky era carpintero y un devoto católico griego", dice Yaroslava.
★ Apenas los NAZ introdujeron leyes antijudías, Oleksandr comenzó a suministrar alimentos y medicinas a los judíos del ghetto.
No podría haberlo hecho sin la ayuda de su valiente nieta, Yaroslava, quién actuó como su mensajera sin despertar sospechas entre los guardias.
★ Durante tres años, ayudó a su abuelo y a su madre a llevar comida a los judíos del ghetto, escondida en una mochila debajo de sus libros escolares.
Se deslizaba por un hueco de la cerca de alambre. Cuando cerraron el hueco, entraba por la puerta cuando los guardias no prestaban atención.
★ "Por supuesto que daba miedo, pero los alemanes nunca golpeaban a los niños no judíos", cuenta Yaroslava.
★ "Vivíamos junto con los judíos en la misma calle. Decidimos ayudaros porque éramos vecinos y nunca pensamos si quiera en que fuesen judíos.
Eran personas, nuestros vecinos", narra Yaroslava.
★ Los NAZ culparon a los judíos de los asesinatos cometidos por la policía de Stalin.
Las turbas ucranianas, apoyadas por los alemanes, mataron a unos 3.000 judíos durante ese pogromo.
★ "Durante el pogromo mamá no nos dejó salir a la calle. Cuando vimos que se llevaron a nuestra vecina, una niña llamada Batía para fusilarla, gritamos y lloramos. Mamá no pudo soportarlo y cubrió la ventana con una colcha para no ver esa horrible escena".
★ Yaroslava cree que fue su fe lo que permitió que su familia escondiera judíos en su casa, contrabandeara alimentos al ghetto y ayudara a los refugiados judíos.
★ "Lo que nos motivó fue nuestra fe, también la preocupación por nuestros vecinos. En abril de 1943, un camión tras otro llegaba al bosque, donde tenían lugar las masacres de judíos. La policía ucraniana participó. Los judíos fueron enterrados en fosas comunes donde la tierra continuó moviéndose durante muchos días".
★ "Un día, caminaba a casa con dos niñas vecinas, cuando vimos que de un camión saltó una mujer judía corriendo hacia nosotras. Un policía ucraniano saltó también detrás de ella, y nos preguntó por qué estábamos allí.
'¡Por culpa de esa asquerosa judía podría haberle disparado a un niño!', gritó.
Disparó a la mujer y vimos que le salía sangre de la cabeza".
★ "Un niño judío, Abram Shapiro, terminó en el campo, cerca de Zolochiv. Escapó y fue a casa de nuestra vecina. Ella le dijo: 'Te lo suplico, tengo un hijo y si me atrapan por tu culpa, te matarán a ti, a mí y a mi hijo'. Él cruzó la carretera y llegó a nuestra casa. Mamá nos dijo: 'Un niño llegó a nuestra casa. Si me atrapan con él tenéis que saber que si no regreso, es porque nos han disparado a los dos'".
★ "Mamá sabía cómo regresar en el ghetto sin ser vista y llevó a Abram allí. Mi abuela le preparaba comida que él comía por la noche".
★ "Al búnker en donde se escondían un grupo de judíos sólo se podía acceder a través del sistema de alcantarillado, pero mi abuelo fue allí. Encontró a Yurko Shenker, un niño que lloraba porque no quería estar en el búnker".
★ "Alimentamos a Yurko, que se quedó con nostros disfrazado como una niña, con un vestido y un pañuelo.
Un día, llegó una vecina a traernos leche y mi padre empujó a Yurko para que se escondiera debajo de la cama. Esa noche, un policía ucraniano y mi abuelo, llevaron a Yurko a Pidhirtsi, y así lo salvaron. Aún tengo una fotografía de Yurko".
★ "En invierno trajeron a un grupo de judíos del ghetto para limpiar la nieve de nuestra calle.
Mi padre le dijo a mi madre: 'Prepara un almuerzo, voy a pedirle al alemán que los traiga a todos para almorzar'. El alemán respondió: 'Los dejo en sus manos, pero si uno de ellos se escapa, ninguno de ustedes quedará con vida'. Mi madre cocinó, ellos comieron, trabajaron y después volvieron al ghetto".
★ "Cuando terminó la guerra, los vecinos se rieron de nostros, diciendo que habíamos rescatado a los judíos pero que seguíamos siendo pobres, que sólo teníamos nuestra vieja casa.
Pensaban de esa forma porque otros habían robado a los judíos todos sus objetos de valor".
★ En el momento de la liberación en el verano de 1944, sólo habían sobrevivido 90 judíos de los 9.000 que vivían en Zolochiv antes de la guerra.

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