La guerra con Irán (y la escasez de aluminio) convierten a Diet Coke en objeto de culto
Si bien la mayoría del público asocia el paso marítimo exclusivamente con el petróleo, la guerra y el bloqueo han desatado una crisis histórica en el suministro del aluminio.
La crisis del aluminio obligó a Coca-Cola a cambiar el tamaño de las latas y elevar el precio de la bebida en India, donde la escasez ya había generado un curioso fenómeno entre consumidores
Del precio del crudo a la disponibilidad de fertilizantes, pasando por los envíos de compras electrónicas y los vegetales frescos, la guerra con Irán está provocando serias interrupciones en el comercio global, pero en la India sufren por un caso particular: la escasez de latitas de Diet Coke.
A diferencia de otros mercados, donde la bebida suele venderse en botellas plásticas o de vidrio, en India la Diet Coke (conocida también como Coca-Cola Light) se comercializa principalmente en latas de aluminio, lo que la volvió especialmente vulnerable a las dificultades logísticas generadas por la crisis en Medio Oriente.
La interrupción de los suministros convirtió a una bebida masiva en un producto escaso, buscado por consumidores y convertido incluso en protagonista de fiestas organizadas alrededor de su disponibilidad.
Detrás de todo esto se encuentra el conflicto que estalló a fines de febrero último, cuando las fuerzas de Estados Unidos e Israel lanzaron un segundo round de bombardeos sobre blancos militares, nucleares y del poder del régimen de Teherán.
Irán respondió lanzando misiles en represalia, pero no solo contra naves estadounidenses y ciudades israelíes, sino también contra países vecinos, entre ellos varios pesos pesados del negocio del petróleo, como Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
El bloqueo que afecta a todo el mundo
Pero el nudo del conflicto se encuentra en el estrecho de Ormuz, bajo control iraní y cuyo bloqueo despertó la ira de Washington y los ataques mutuos que todavía no acaban.
Entre las víctimas económicas se encuentran el negocio del petróleo y la circulación de buques de carga de sectores clave.
El estrecho de Ormuz es el punto de estrangulamiento más crítico para el mercado mundial del aluminio.
Si bien la mayoría del público asocia el paso marítimo exclusivamente con el petróleo, la guerra y el bloqueo desataron una crisis histórica en el suministro del vital elemento metálico.
Los EAU, Bahrein, Qatar y Arabia Saudita producen casi el 10 por ciento del aluminio primario mundial, y un porcentaje aún mayor, entre el 22 y el 23 por ciento, del suministro mundial comercializado fuera de China.
Como esas naciones afectadas por la guerra exportan aproximadamente entre el 80 y el 85 por ciento de lo que producen, el bloqueo atrapó millones de toneladas de metal destinadas a Europa, Estados Unidos y Asia.
En India, esta escasez terminó generando un fenómeno inesperado: bares, restaurantes e influencers comenzaron a organizar Diet Coke parties, encuentros en los que la famosa lata se convirtió en la principal atracción.
Los asistentes pagan entradas que pueden llegar a los 16 dólares para acceder a una bebida que hasta hace poco era un producto cotidiano, mientras participan de actividades temáticas como decorar latitas, pintar remeras o probar cócteles inspirados en la gaseosa.
Citando fuentes que pidieron mantener el anonimato, la agencia Reuters señaló que en la India, el gigante de las bebidas subió los precios de esta variedad de su famoso producto en más de un 10 por ciento a causa de la guerra en Medio Oriente.
«Como resultado, la empresa se vio obligada a adquirir latas más caras y de mayor tamaño del sudeste asiático», añadió el medio británico.
La presentación más popular en India de esta bebida cola, siguió el informe, es la lata de 300 mililitros, con un precio de 40 rupias (41 centavos de dólar).
Ahora, como parte de su estrategia para gestionar costos, la compañía norteamericana lanzó latas de 330 ml de Diet Coke a 50 rupias indias, «debido a la escasez de las latas más pequeñas».
En mayo último, cuando ya se sentía la falta de aluminio, un restaurante de la zona de Nueva Delhi organizó una fiesta de Coca-Cola light donde la bebida se ofrecía «gratis», pero como parte de un menú de aperitivos de 16 dólares.
Los responsables del local contaron que montaron la velada gracias a 500 latitas que tenían en stock.“
Para los jóvenes —explicaron—, la escasez es la premisa del evento y ahí reside la diversión: cuanto menos hay de algo, más lo desean».
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