El elefante en la cumbre de la OTAN
Una retirada de las tropas estadounidenses de Europa es una señal peligrosa para Vladimir Putin.
Por la Junta Editorial
Julio 5, 2026
El Presidente Trump se ha estado preparando para la cumbre de la OTAN de esta semana quejándose que la alianza es un engaño. Pero la verdadera cuestión en la reunión tiene que ver con Estados Unidos, ya que la administración retira tropas de Europa sin reconocer los riesgos para la seguridad estadounidense.
“Estados Unidos gasta más dinero en la OTAN que cualquier otro país, por lejos, para protegerlos, sin obtener ningún beneficio por hacerlo," expresó el presidente en redes sociales el jueves. Esto ignora que la paz en Europa es un interés central estadounidense y no una obra de caridad, como pueden atestiguar los que sobrevivieron al siglo XX.
El presidente merece el crédito por exigir que los europeos gasten en defensa, y esto representa un gran reto político en democracias complacientes que asumirán la persuasión y compromiso. Sin embargo los aliados de la OTAN aumentaron el gasto un 20% el año pasado solamente, y una afluencia de dinero ahora está persiguiendo a una capacidad de fabricación muy chica tras décadas de abandono.
“Realmente se está al límite de la capacidad de absorción porque ustedes contratan hombres y mujeres en uniforme, tienen que asegurar que la producción industrial de defensa esté allí,” como lo dijo el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante su visita a Washington recientemente. “Entonces hay una capacidad máxima respecto a lo que puedes hacer año tras año."
La ironía es que el liderazgo estadounidense en la OTAN es esencial para garantizar que el dinero sea gastado para producir poder de combate. Algunos aliado estarán tentados de despilfarrar dinero en su propios proyectos de vanidad nacional de aviones de combate o de apostar a tecnología no comprobada para evitar una expansión militar real.
En otras palabras, el rearme europeo llevará tiempo, y nadie pretende siquiera que las tropas europeas están hoy totalmente preparadas para reemplazar a las brigadas estadounidenses. Pero el Secretario de Defensa Pete Hegseth hace poco anunció que el Pentágono había reducido la huella estadounidense "a los niveles previos al año 2022 con el redespliegue de un equipo de brigada de combate el año pasado y la reducción adicional de 5,000 fuerzas anteriormente este año."
El Pentágono también ha estado filtrando que está diciendo a la OTAN que cuente con menos presencia aérea y naval de Estados Unidos en sus planes de despliegue para una crisis. Pero, ¿dónde está la prueba que las amenazas a los Estados Unidos son menores que en el 2022, cuando Vladimir Putin envió tanques a Ucrania?
La dirección en que deberían moverse las tropas estadounidenses es al este hacia el frente—Polonia y el Báltico. Pero eso no parece ser lo que la administración tiene en mente cuando amenaza con una revisión de seis meses de su posición europea.
Retirar las tropas es un mensaje de ambivalencia estadounidense que el Sr. Putin escuchará, lo que nos lleva a Ucrania. El presidente puede repetir su refrán que Ucrania no es el problema de Estados Unidos, pero eso perdería una oportunidad estratégica. Ucrania está dañando al Sr. Putin con ataques de precisión sobre objetivos en Rusia, y al presidente le gusta montar sobre un caballo ganador.
Una infusión de misiles estadounidenses de largo alcance podría compensar las victorias de Ucrania y dar al Sr. Trump más influencia para forzar al Sr. Putin a llegar a un acuerdo. La administración trató de obligar a Ucrania a firmar un mal acuerdo en el 2025 con el argumento que estaba a punto de perder el Donbas, una predicción eterna que no ha sucedido.
Pero aun cuando el Sr. Trump no ayudará a Ucrania, la alianza occidental todavía tiene que disuadir a un dictador ruso herido que está gastando el 40% de su presupuesto en el ejército. El Kremlin ha estado probando las defensas de la OTAN con incursiones de drones y espiando los cables submarinos.
El apetito del Sr. Putin por la toma de riesgos es más razón aun para no retirar las fuerzas convencionales del continente. Los recortes a los activos convencionales significan que el Sr. Trump tendrá que depender más de la disuasión nuclear estadounidense. El Presidente profesa odiar las armas nucleares, y el Sr. Putin puede imaginar que el Sr. Trump nunca las utilizaría, digamos, para defender a los estados bálticos.
La reunión de la OTAN será más que nada fotos de diplomáticos europeos sonriendo con nerviosismo y esperando que termine sin una detonación. Pero para un hombre que se enorgullece de entender que el poder duro gobierna al mundo, el Presidente está siendo mal asesorado en que la voluntad producirá disuasión más débil en Europa.
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