martes, 4 de agosto de 2026

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La invasión de Ceuta es más extraña que la ficción

Las élites europeas luchan por reaccionar ante los migrantes que se apresuran hacia un enclave español en la costa norte africana.


Por Dominic Green
Agosto 3, 2026
Spanish soldiers speak with a group of migrants near the border post of Ceuta, August 2.Spanish soldiers speak with a group of migrants near the border post of Ceuta, August 2. Photo: Henry Nicholls/Agence France-Presse/Getty Images

Londres

A veces la vida es realmente como una novela francesa. El 30 de julio, tantas como 60,000 personas, casi todas ellas hombres jóvenes, forzaron su camino ha Ceuta, un enclave español sobre la costa del norte de Africa, por tierra y por mar. Este fue el arribo más grande de inmigrantes ilegales en territorio de la Unión Europea a la fecha. Al menos 72 de ellos murieron.
Las imágenes podrían ser de las páginas distópicas de la novela "El Campo de los Santos" de Jean Raspail de 1973, en a cual un millón de indios hambrientos navegan hacia Europa y lanzan una invasión tras llegar a la Riviera francesa. Lo mismo podría decirse de la confusión cuando los políticos y medios europeos intentaban comprender lo que estaba pasando, y cómo deberíamos verlo.
¿Fue esto un drama humano, el tipo de catástrofe espontánea que demanda empatía, obtiene recaudadores entre las celebridades, activa la industria de los llamados de asilo, y establece otra ola de "migrantes irregulares" en la Unión Europea? 
¿O estuvimos viendo una jugada política, una invasión premeditada en la cual elementos en Marruecos estuvieron discutiendo el control de España sobre territorios africanos que adquirió en la era colonial, y por extensión desafiando la soberanía de la Unión Europea?
El primer escenario ve a Ceuta como una crisis del humanitarismo liberal. Este código singularmente occidental ha definido nuestra auto-imagen moral desde 1945. Es heredero auto-consciente de la misión universal de la Cristiandad, especialmente en la Unión Europea. Ha dado forma a los instrumentos legales a través de los cuales las sociedades más ricas del mundo se han arreglado la migración más grande en la historia de nuestra especie. Este ethos asume que el Occidente sabe mejor y tiene el poder para dar forma al resto. Como dijo la ex canciller de Alemania, Angela Merkel, cuando  la guerra civil siria precipitó la afluencia de migrantes del 2015 en Europa, “Wir schaffen das”: “Podemos hacer esto.”
Como la narradora poco fiable de una novela, la Sra. Merkel fue una guía poco confiable. Ningún gran líder europeo respondió a la crisis de Ceuta abriendo sus fronteras en una exhibición de la Wilkommenskultur, "cultura de bienvenida" del 2015. En su lugar, respondieron muy como los ceutís: cerrando las fronteras y pasando a repeler a los ilegales.
El ministro del interior de Francia anunció controles más ajustados en la frontera española y un incremento de cinco veces en los números de la policía. La Primera Ministra Giorgia Meloni de Italia llamó a la "inmigración ilegal descontrolada" una amenaza para la seguridad nacional y suspendió temporalmente el cumplimiento por parte de su nación del Acuerdo Schengen, el cual permite la libertad de circulación dentro de la UE. Los primeros ministros finlandés y danés respaldaron la medida de Italia. El primer ministro checo, Andrej Babiš, llamó a suspender a España del Schengen. El canciller alemán, Friedrich Merz, llamó a Marruecos a "llevarse de regreso inmediatamente a los migrantes ilegales."
El primer ministro izquierdista español Pedro Sánchez atribuyó esta “violación de la integridad territorial de España" a las "mafias de tráfico" que están aprovechando una decisión del 29 de junio de la Corte Suprema de España. La corte falló que los buscadores de asilo que llegaron por mar no podían ser expulsados sin juicio: una invitación humanitaria a nadar alrededor del promontorio desde la ciudad fronteriza marroquí de Fnideq y a reclamar el asilo en la UE.
Anteriormente este año, el Sr. Sánchez abrió caminos legales para “regularizar” el estátus de los residentes ilegales. Su gobierno esperaba 500,000 solicitudes, pero ahora está procesando un estimado de 1.2 millón. Otra invitación humanitaria.
La novela de Raspail es una pieza desagradable. Pero vigilar las fronteras entre los ricos y pobres del mundo es algo desagradable. Las reacciones europeas a la invasión de Ceuta muestran cómo el escenario humanitario está cediendo ante el segundo escenario: el desafío político a través de la presión demográfica.
Ceuta parece ser una maniobra política, una crisis preparada. Está menos claro quién la preparó. Los instigadores probablemente incluyan a islamistas marroquíes y traficantes de personas; el estado marroquí permaneció pasivo mientras tanto. Su artificialidad fue evidente al cabo de 24 horas. Si esta fue una incursión genuina de migrantes subsaharianos desesperados sin ningún otro lado donde ir, se habrían quedado. Pero tras ser privados de alimento y agua por los ceutís, privados de asilo por el estado español y acosados por la policía antidisturbios españoa, la mayoría de los invasores se retiró a casa al territorio marroquí al caer la noche el 31 de julio.
No sería la primera vez que Marruecos ha desplegado oleadas humanas para desafiar la presencia española en el norte de Africa. En 1975, el gobierno y el ejército marroquí enviaron la "Marcha Verde," unas 350,000 personas desarmadas cargando banderas y coranes, al Sahara Occidental, una colonia española desde 1884. España concedió y aceptó dejar el Sahara Occidental a Marruecos y Mauritania. Marruecos reclamó todo el territorio y todavía está en guerra cn una milicia indígena, el Frente Polisario.
En el 2021, el gobierno del Sr. Sánchez permitió al líder del Frente Polisario recibir tratamiento en un hospital español. Marruecos respondió relajando los controles fronterizos alrededor de Ceuta y otro enclave español costero, Melilla. Unos 8,000 migrantes marroquíes y subsaharianos se apresuraron a ir a Ceuta, y 80 escalaron los cercos de alta seguridad de Melilla. El Sr. Sánchez se rindió, cambiando de la posición histórica de España respecto al Sahara Occidental, apoyando un referendo, para respaldar la 'autonomía,” lo que significa la anexión marroquí.
Esta crisis de Ceuta surgió apenas 10 días después de la visita del Sr. Sánchez a Argelia el 20 de julio. Argelia cortó lazos con España luego de la concesión en el 2021 del Sr. Sánchez a Marruecos respecto al Sahara Occidental. Uno de los incentivos del Sr. Sánchez es incrementar las importaciones españolas de gas argelino a través del gasoduccto Medgaz, que corre desde Argelia a España y evita Marruecos.

Marruecos tiene buenas razones para creer que desafiar a España dará frutos. Los hombres jóvenes que permanecen en el promontorio en Ceuta pueden todavía recibir un boleto a Europa del Sr. Sánchez. Pero el precio de la calma en Ceuta será pagado por la UE. Un estado caerá cuando sus líderes adopten una postura firme pero fallen en cambiar el rumbo. Lo mismo pasa con un superestado. Esto coloca a los europeos en una situación sin precedentes.

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