Dos rollos de la Torá abandonados durante 80 años en un pequeño apartamento polaco
En un pequeño apartamento polaco detenido en el tiempo encontré dos rollos de la Torá abandonados durante 80 años. Su regreso a casa cambió mi manera de entender el exilio... y la redención.
Mi guía polaco, Lukaz, me llamó con una noticia inesperada. Un residente de Radom estaba vendiendo dos rollos de la Torá.
Después de confirmar su autenticidad mediante fotografías, supe que tenía que verlos personalmente.
Volé desde Israel para inspeccionarlos.
Tras visitar Chełmno, uno de los lugares de exterminio masivo durante el Holocausto, me dirigí a una pequeña ciudad situada entre Varsovia y Lublin.
Despues de recorrer calles secundarias y sinuosas, encontramos el edificio del vendedor.
Dentro, dos corpulentos hombres polacos nos dieron la bienvenida a un apartamento que parecía no haber cambiado en el último siglo. Las paredes estaban cubiertas de imágenes cristianas. En la sala de estar, dos rollos de la Torá cubiertos de polvo descansaban despreocupadamente sobre un sofá.
Yo no podía apartar la vista.
¿Quién había leído alguna vez de esos rollos? ¿Qué padres habían bailado con ellos en Simjat Torá? ¿Qué jóvenes celebraron su Bar Mitzvá recibiendo su primera subida al arca de la Tora? ¿Qué fue de todas esas personas?
Las preguntas me perseguían, pero una cosa estaba muy clara: esos rollos de Torá no pertenecían a aquel lugar.
Pedi permiso para examinarlos cuidadosamente sobre una mesa. Allí estaba yo, en un pequeño departamento polaco, en una ciudad vaciada de judíos, durante el invierno de 2020, tocando los restos de un mundo desaparecido.
Tras negociar un precio, me fui con una misión ardiendo en mi interior.
Aunque aquellos rollos probablemente ya no eran aptos para el uso ritual, no podía abandonarlos y permitir que permanecieran olvidados en manos ajenas.
Cuando uno de mis alumnos se enteró de esta iniciativa, lanzó una campaña de recaudación de fondos.
En cuestión de días se reunió todo el dinero necesario.
Una vez transferidos los fondos, Lukaz regresó para completar la compra. Finalmente me envió la fotografía que había estado esperando: él aparecía sosteniendo los rollos de la Torá con una amplia sonrisa:
"¡Ahora vuelven a ser suyos".
Aquellos rollos habían permanecido durante ochenta años en manos extrañas: descuidados, olvidados y abandonados. Ahora regresaban a personas que los amarían y los valorarían.
Su historia es nuestra historia.
Al igual que esos rollos de la Torá, nosotros también hemos vagado por tierras extrañas, a veces olvidados, muchas veces descuidados.
Pero el exilio no es el final de nuestra historia; es un capítulo dentro de nuestro retorno.
El profeta Isaías prometió: "Najamu, najamu amí — Consolad, consolad a Mi pueblo".
En un departamento polaco, durante un día de ayuno en pleno invierno, dos rollos sagrados me enseñaron que la redención no siempre llega de la forma que esperamos.
A veces llega a través de la bondad de desconocidos, a través de judíos de todos los orígenes que se sienten conmovidos por su herencia, a través de los mensajeros más improbables.
Y esto es lo que me llena de esperanza: Si dos rollos de la Torá olvidados pudieron encontrar el camino de regreso a casa después de ochenta años de exilio, ¿Cuánto más podemos confirmar nuestro propio retorno?
Si un pergamino sagrado puede sobrevivir décadas de abandono y seguir inspirando a extraños a abrir sus corazones y sus bolsillos...
¿Cuánto más poderosa es el alma judía, que se niega a extinguirse?
Los rollos ya están en casa. Y algún día, también lo estará todo el pueblo judío, viviendo en paz y prosperidad.
Rav Dr Iosef Lynn
En la imagen inferior a la izquierda, el hombre polaco que estaba vendiendo los rollos.
A la derecha, el autor de esta nota revisando los rollos de la Tora encontrados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.