QUIÉN SALVA UNA VIDA, SALVA UN MUNDO ENTERO.
El 27 de agosto en Suecia se conmemora el Día de la Memoria de Raoul Wallenberg, un diplomático que salvó a decenas de miles de judíos húngaros.
Empresario con formación en arquitectura, en julio del 44 se convirtió en el primer secretario de la embajada sueca y encabezó la ayuda a los judíos. Su experiencia diplomática fue reemplazada por su conocimiento de la burocracia y su determinación personal.
Wallenberg emitía "pasaportes de protección": en lugar de los 4500 permitidos, emitió tres veces más, y al final de la guerra firmaba formularios en blanco. Rescataba a personas de los trenes, organizaba hospitales, comedores y refugios, actuando con halagos, sobornos y amenazas. Convenció a generales alemanes de no cumplir las órdenes de Eichmann, evitando la destrucción del gueto de Budapest.
Habiendo realizado esta hazaña a los 33 años, murió no por una bala nazi, sino en los campos de concentración estalinistas.
Raoul Wallenberg salvó la vida de decenas de miles de judíos húngaros, y según algunas estimaciones, hasta 100,000 personas, durante el Holocausto...
Foto: monumento a Raoul Wallenberg en Tel Aviv
El monumento está situado en la plaza Raoul Wallenberg, cerca del bulevar Rothschild y la calle Kaplan, en el centro de Tel Aviv.
Y en Buenos Aires, Argentina monumento al héroe en la Plaza Artigas frente a la TVPublica en la Capital Federal.

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