jueves, 27 de agosto de 2026

 

Las primeras Tablas fueron obra de Dios.
Y se rompieron.

Las segundas llegaron después de la caída, después del pecado, después de la crisis… y fueron las que permanecieron.

La Kabbalah enseña algo muy profundo sobre esto: la ruptura no siempre destruye la vasija.
A veces prepara una vasija más profunda.
A esto lo llamamos TIKUN: REPARACION.
No porque romperse sea bueno, sino porque después de romperte puedes reconstruir con una conciencia que antes no tenías.

Antes de caer puedes tener inocencia.
Después de caer puedes tener profundidad.
Antes del fracaso construyes sin saber lo que cuesta.
Después del fracaso construyes sabiendo lo que puede romperse… y aun así eliges volver a hacerlo.

Por eso, algunas de las cosas más fuertes de tu vida quizás no sean las primeras.
Quizás sean las que construyas después.

Una fe después de una crisis.
Una relación después de una herida.
Una disciplina después del caos.
Una identidad después de haberte perdido.

Las primeras Tablas se rompieron.
Las segundas duraron.
No desperdicies tu caída.
Porque en la lógica del Tikún, lo roto no se descarta.

Se convierte en el lugar donde puede revelarse una luz más profunda.

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