viernes, 4 de septiembre de 2026


 Existe una confusión muy común alrededor de la llamada Septuaginta.

Según la tradición judía, durante el reinado de Ptolomeo, fueron reunidos 72 sabios de Israel para traducir la Torá, los cinco libros de Moshé, al griego.
El Talmud relata que fueron colocados en habitaciones separadas y, sin poder consultarse, todos llegaron a una misma traducción.
Pero aquí está el punto que muchas veces se omite:
La tradición rabínica no considera este acontecimiento como algo deseable.
En Masejet Soferim se dice que el día en que la Torá fue escrita en griego fue tan grave para Israel como el día en que se hizo el becerro de oro.
¿Por qué?
Porque una traducción no consiste simplemente en cambiar una palabra por otra.
Existen palabras, expresiones y conceptos hebreos que no tienen un equivalente exacto en otro idioma.
Por ejemplo, Bereshit 1:1 comienza con:
בְּרֵאשִׁית — Bereshit
Traducir una expresión así exige interpretar cómo funciona la palabra dentro de la frase. Una traducción demasiado literal podía producir una construcción ambigua y dar lugar a interpretaciones absurdas, como si “Bereshit” fuera un nombre propio.
Y ese es precisamente el problema: el traductor tiene que tomar decisiones que pueden modificar el sentido o perder matices que existen en el hebreo.
Por eso, los sabios incluso realizaron cambios deliberados en la traducción griega para evitar que ciertos pasajes fueran malinterpretados.
No modificaron la Torá hebrea; modificaron la forma de traducirla porque una traducción literal podía producir errores.
Y la tradición sobre el 8 de Tevet describe este acontecimiento de manera muy fuerte: cuando la Torá fue traducida al griego, “la oscuridad vino al mundo durante tres días”.
Por eso, decir:
“Los propios judíos tradujeron la Torá, así que para ellos daba igual leerla en cualquier idioma”
es una conclusión equivocada.
La traducción existió, pero precisamente porque la Torá es sagrada y su significado no puede trasladarse perfectamente a otro idioma, la tradición judía recuerda este acontecimiento con dolor.

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