Un asesinato en Times Square y una cultura enferma
El asesinato de Erin Piacenti, la ejecutiva junior de Bank of America y madre reciente acuchillada el lunes en Times Square, debería inspirar duras preguntas. Por un lado, ¿por qué se deja que los perturbados mentales vaguen por las calles hasta que resulta en tragedia? En su lugar una directora de películas nominada al Oscar ha aprovechado la ocasión para celebrar el asesinato como algún tipo de asesinato contra Israel.
Lexi Alexander, una directora palestina-estadounidense, compartió la noticia del asesinato junto a un meme de Batman mirando hacia una señal del murciélago con la cara de Luigi Mangione, quien asesinó al CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson. La Sra. Alexander explicó que ella aboga por un boicot al Bank of America. Aparentemente el banco había emitido una recomendación de "compra" de bancos en Israel, cuya actuación económica ha superado las expectativas.
¡Cómo osa el BofA ofrecer consejo profesional de inversión. “A Israel no le importa la mujer que fue asesinada, les importa la clasificación positiva que les dio el BofA en medio de un genocidio. Hay mucho dinero en juego,” afirmó la Sra. Alexander en X. Lo que muestra que no hay conversación en la cual alguna gente no calce su trastorno mental antiisraelí, y ningún punto bajo al cual no llegarán.
La atacante parece no haber tenido ningún mensaje político. Ella acuchilló a otro transeúnte y luego avanzó contra la policía, que la mató a tiros. Esta es proyección pura por parte de la Sra. Alexander y los que piensan como ella en redes sociales.
También sugiere que ellos saben bien lo que significa "globalicen la intifada”—y que la apoyan. En la Segunda Intifada (2000-05), terroristas palestinos llevaron a cabo acuchillamientos al azar, tiroteos y ataques con bombas que mataron a unos 700 civiles israelíes. El alcalde de New York, Zohran Mamdani, defendió esa consigna durante su campaña, y sólo con la mayor reticencia finalmente la "desalentó."
Los judíos son un 10% de la población de New York, pero son el blanco de más de la mitad de los crímenes de odio de la ciudad. En el 2026 la ciudad ha visto confirmados 229 crímenes de odio contra los judíos, comparados con 29 contra los negros y 27 contra los musulmanes. Estos se incrementaron el año pasado aun cuando el delito disminuyó.
En un hito sombrío, el gasto anual en seguridad por parte de la comunidad judía estadounidense ha pasado los us$1,000 millones, arriba del 33% desde el 2024, dice la organización Jewish Federations of North America. El costo promedio es unos us$225,000 por institución—y va creciendo—para permitir el rezo o la asistencia a la escuela. Se ha vuelto conocido como el impuesto al antisemitismo.
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