Los héroes brotaron de entre los asientos en el vuelo del infierno de FlyDubai
A veces tipos comunes tienen la capacidad de realizar cosas extraordinarias.
Por James B. Meigs
Octubre 6, 2026
Cuanto más aprendemos sobre el casi desastre en el Vuelo 1073 de FlyDubai, más milagroso parece el incidente.
Cuando el copiloto empezó a atacar al Capitán Smit Machchhar con un hacha de emergencia a poco más de dos horas de vuelo, las probabilidades que los más de 170 pasajeros y tripulación sobrevivieran al incidente eran mínimas. De acuerdo con los informes del Journal, los funcionarios saudíes que más tarde entrevistaron al copiloto concluyeron que él tenía intención de estrellar el avión. Casi tuvo éxito. Pero al cabo de minutos pasajeros comunes y empleados de FlyDubai tomaron decisiones cruciales que salvaron al avión aparentemente condenado.
Los civiles a menudo sorprenden a los expertos—y a sí mismos—actuando heroicamente durante las emergencias. Tras el terremoto de Alaska en 1964, por ejemplo, los funcionarios estatales temieron que el público se paralizara por el pánico o recurriera a actividades delictivas. En lugar de buscar sobrevivientes, algunos oficiales de policía fueron enviados a proteger las tiendas destrozadas de los saqueadores. Lejos de saquear, los residentes de la ciudad estuvieron formando equipos de rescate ad hoc.
La rápida reacción de los pasajeros del Vuelo 1073 recordaron a muchos estadounidenses cómo los civiles irrumpieron en la cabina del Vuelo 93, frustrando el ataque final de avión el 11/S. Otro acontecimiento, menos recordado, ese día cuenta una historia similar. Después que cayeron las Torres Gemelas, cientos de propietarios de embarcaciones civiles convergieron en el Puerto de New York para ayudar a evacuar a los 500,000 sobrevivientes del bajo Manhattan.
El jurista Glenn Reynolds popularizó la frase “un ejército de Davids” para describir como la gente a menudo se reúne en circunstancias extremas. Dado que la mayoría de los pasajeros del Vuelo 1073 eran israelíes, esa etiqueta parece especialmente apta.
Los civiles desempeñaron roles cruciales desde el inicio de la crisis. Una mujer que llevó a su hija al baño oyó gritos saliendo de la cabina. Ella alertó a la tripulación de la cabina de pasajeros y a otros pasajeros, varios de quienes se apresuraron a ayudar. Al mismo tiempo, el Capitán Machchhar, seriamente herido y cayendo al piso, sabía que su única esperanza estaba del otro lado de la puerta cerrada de la cabina. En una videollamada desde su cama de hospital, el Sr. Machchhar dijo al primer ministro indio Narendra Modi, “Supe en ese instante: '¡Un último esfuerzo, Smit! ¡Sólo házlo! La puerta está justo allí.’”
El piloto se las arregló para abrir la puerta y colapsó. En este punto, el avión estaba en una caída en picada y aproximándose a la velocidad del sonido. Datos de Flightradar24 muestran que el Boeing 737 MAX 8 cayó 17,400 pies en 92 segundos. Yaniv Hayun, un plomero de los suburbios de Tel Aviv que estaba viajando con su familia, fue el primero en ingresar a la cabina. El vio al copiloto Haamam al-Hammami golpeando el panel de instrumentos. "El estaba tratando de romper el equipo,” contó el Sr. Hayun al Canal 12 de Israel. El Sr. Hayun hizo una llave en el cuello del copiloto y otros pasajeros ayudaron a arrastrarlo fuera de la cabina.
Muchos relatos describen al Sr. Hayun por sí solo sacando al Boeing 737 MAX 8 de su picada casi fatal. Pero él dijo al Canal 12 que el avión había comenzado a nivelarse antes que él ingresara a la cabina de mando. No obstante, la nariz del avión estaba todavía dirigida hacia el suelo del desierto; el Sr. Hayun tiró de la palanca hacia atrás y sintió que el morro se elevaba. Por supuesto, no había ninguna posibilidad que un no piloto pudiera volar y aterrizar el avión, especialmente considerando el panel de instrumentos dañado y un timón de dirección que casi había sido arrancado durante el descenso a alta velocidad.
Pero los milagros continuaron. El Vuelo 1073 estaba trasladando dos pilotos que viajaban como pasajeros, quienes corrieron hacia la cabina durante el tumulto y tomaron el control del Sr. Hayun casi de inmediato. Los dos pilotos tenían programado volar el siguiente tramo del viaje, lo que significaba que ellos estaban calificados específicamente para volar el 737 MAX 8, conocimiento que era especialmente crucial dada la condición de daños del avión. Los datos de vuelo muestran que los pilotos lucharon por controlar el avión durante varios minutos antes de lograr el vuelo estable. El Sr. Hayun inicialmente se preocupó porque estos pilotos pudieran ser parte de un plan terrorista; él los observó durante varios minutos hasta que se convenció que el avión estaba en buenas manos.
En la cocina delantera, donde el capitán ensangrentado Machchhar y el copiloto atado yacían en el suelo, el drama continuaba. Un odontólogo de Tel Aviv, el Dr. Shota Musaev, trabajó para detener el fuerte sangrado del Sr. Machchhar. Mientras tanto, el copiloto suplicaba, "Mátenme, mátenme, por favor," contó el Dr. Musaev a ABC News. Una vez detenido, el copiloto Hamam al-Hammami dijo a los investigadores según se informa que él había planificado estrellar la aeronave en e Aeropuerto Ben Gurion de Israel en un ataque estilo 11/S.
Curiosamente, algunos de los miembros de la tripulación de FlyDubai insistían en que los pasajeros desaten al Sr. al-Hammami, contaron dos pasajeros al New York Post. En este momento los pasajeros no confiaban en ninguna autoridad, sino en su propio juicio. Tzvika Manes, un banquero israelí que viajaba con tres hijas, recuerda decir a los miembros de la tripulación, "Ahora la política es, nosotros estamos a cargo y ustedes hacen lo que nosotros decimos." Ellos ordenaron a la tripulación de cabina que se alejara de la zona de la cabina de mando y asignaron a un "tipo grandote" para vigilar la puerta.
Cuando abordaron el Vuelo 1073 esa mañana, ninguno de los pasajeros que salvó el avión sabía que estaban a punto de enfrentar una lucha brutal, de vida o muerte. "Ninguno de nosotros éramos combatientes o héroes," dijo el Sr. Manes. "Eramos simplemente tipos normales que queríamos salvar a nuestras familias."
A veces nuestra civilización depende de un grupo de tipos normales, unidos por una crisis.
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