Un pequeño objeto de apenas unos centímetros está causando gran interés entre los arqueólogos: un sello de piedra de finales del siglo VIII a. C., descubierto durante excavaciones arqueológicas en el norte de Israel. Se cree que perteneció a un funcionario de alto rango relacionado con la administración del antiguo Reino de Judá.
El sello tiene talladas cuatro granadas en su parte superior y, en hebreo antiguo, aparece una inscripción que se traduce como:
Los investigadores creen que el pequeño sello pudo haberse llevado colgado alrededor del cuello y utilizarse como identificación o instrumento administrativo. Su importancia también radica en que fue recuperado durante una excavación arqueológica controlada y no simplemente adquirido en el mercado de antigüedades.
En el mismo sitio aparecieron fragmentos de asas de grandes vasijas que llevaban impresiones de sellos reales con la expresión “Perteneciente al Rey”, además de nombres de lugares como Hebrón y Zif, importantes centros administrativos de la época del Primer Templo.
Y hay una pregunta que inevitablemente surge:
Precisamente esa ubicación ha sorprendido a los investigadores y abre nuevas preguntas sobre el alcance de la administración de Judá durante aquel período.
Este elemento representa una pieza arqueológica auténtica que aporta información sobre el mundo histórico en el que se desarrollaron acontecimientos narrados en la Biblia.

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