Un premio Nobel por odiar a Israel
Lo último que hará el premio a Navi Pillay es promover la causa de la paz.
Por la Junta Editorial
Octubre 9, 2026
Es posible que el Comité del Nobel algún día otorgue su premio de la paz a un receptor menos merecedor que Navanethem “Navi” Pillay, pero lo dudamos. Las autoridades de Oslo este año han honrado a una sudafricana de 82 años de edad cuya carrera ha sido marcada por sobre todo por el odio a Israel y a los judíos que lo apoyan.
La Sra. Pillay inició su carrera laboral como abogada defendiendo a los opositores al apartheid, pero esa crueldad fue derrotada hace dos generaciones. El comité del Nobel está honrando su carrera desde que ella se dedicó a atacar al estado judío y a desvirtuar el derecho internacional para distorsionar el significado de "genocidio" hacia ese fin.
Ella se forjó una reputación como jueza en varios tribunales vinculados a Naciones Unidas, incluida la corte internacional que juzgó crímenes de guerra en Ruanda (1995-2003) y la Corte Penal Internacional (2003-08). La última, creada en el 2002, pronto se convirtió en un vehículo para que los burócratas transnacionales acusen a Estados Unidos e Israel de crímenes imaginarios. Esta es la razón por la que Estados Unidos el viernes sancionó a la CPI entera, y el Secretario de Estado Marco Rubio ha dicho que quiere "desmantelarla."
La Sra. Pillay sirvió como Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos desde el 2008 al 2014 y entonces podría esperarse que conozca la diferencia entre genocidio y una campaña militar defensiva contra un adversario homicida que se ocultaba detrás de los civiles en las mezquitas, escuelas y hospitales. No hubo suerte. En el 2025 un comité de la ONU presidido por la Sra. Pillay emitió un informe afirmando que Israel había cometido genocidio en Gaza después del asesinato de 1,200 israelíes por parte de Hamas el 7 de octubre del 2023.
Su informe del 2025 no ofreció ninguna prueba de genocidio o intención genocida e ignoró montañas de evidencia en contrario. Hizo la acusación de todas formas. Pero su informe trató la masacre de Hamas del 7 de octubre como una respueta cuasi-justificable. El terrorismo es paz, mientras defenderse contra él es genocidio. George Orwell lo vio venir.
En su rol concurrente como jueza de la Corte Internacional de Justicia presidiendo sobre las acusaciones de crímenes de guerra en Mianmar, la Sra. Pillay, como destacaron estas columnas el mes pasado, ha hecho presión para rebajar el umbral para las afirmaciones de genocidio. ¿Por qué? Porque un criterio más laxo permitiría a la Sudáfrica de la Sra. Pillay, la cual recibió a delegaciones de Hamas en las semanas posteriores al 7 de octubre, seguir más fácilmente su vendetta contra Israel.
Es especialmente irónico que el Comité del Nobel citara a la Sra. Pillay por haber "agrandado significativamente el alcance e impacto del derecho internacional.” Los autoritarios en todo el globo están en marcha en abierto desafío del derecho internacional. Vladimir Putin invadió Ucrania y acosa a Europa occidental con drones.
China repudió su tratado con Gran Bretaña para permitir la autonomía de Hong Kong, y desestimó el fallo de la Corte Permanente de Arbitraje del 2016 contra los reclamos de Beijing en el Mar del Sur de China. El Comité del Nobel podría haber honrado al editor Jimmy Lai, quien languidece en una prisión en Hong Kong por apoyar la democracia.
Pero los noruegos decidieron en cambio que este es el momento de honrar a una burócrata inclinada en castigar a una democracia israelí que hace su mejor esfuerzo por seguir el imperio de la ley. Recompensando tal confusión moral, el Comité del Nobel ha mostrado nuevamente por qué su prestigio una vez formidable está degradado. Lo último que hará este premio es promover la causa de la paz.
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