domingo, 25 de octubre de 2026

DEL WSJ

 

La Van­guardia del Holocausto

Después que Alemania anexó Austria en 1938, los nazis convirtieron Viena en un campo de prueba para refinar las técnicas del genocidio.

Por Dominic Green (El Sr. Green es miembro de la Royal His­tor­ical Soci­ety y columnista de Free Expression en el WSJ).
22 Octubre 2026

La Ciudad Sin Judíos

Por Douglas Smith Far­rar, Straus y Giroux, 560 páginas, us$37

Cuando Alemania anexó Aus­tria en marzo de 1938, vivían unos 170,000 judíos en Viena. Los nazis empezaron a deportarlos en octubre del año siguiente. Aunque los nazis declararon judenrein (limpia de judíos) a Viena en 1942, quedaban algunos miles. La mayoría estaban en matrimonios mixtos con no judíos. Tantos como 1,600 pasaron a esconderse. Un pequeño número vivía abiertamente como judíos, llevando la estrella amarilla y viendo su número achicarse con cada deportación.

En “La Ciudad Sin Judíos,” Douglas Smith ofrece un escalofriante relato de la purga de la vida judía de Viena. El Sr. Smith, un historiador cuyos libros incluyen una biografía de Rasputin en el 2016, nota que Austria estaba "a la vanguardia" de la campaña nazi contra los judíos. Viena, done vivían la mayoría de los judíos de Austria, era donde fueron puestas a prueba y refinadas las técnicas del genocidio. La protagonista del Sr. Smith es Mignon Lang­nas, cuyas cartas y diarios proporcionan un hilo humano en un tapiz notablemente inhumano.

Mignon nació en los confines orientales del Imperio Austro-Húngaro en 1903. Su padre, Moses Rot­ten­berg, era un empresario culto; su madre, Char­lotte, era la hija del propietario de una taberna. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en el año 1914, decenas de miles de judíos huyeron del avance ruso y casi duplicaron la población judía de Viena. Los Rot­ten­berg se establecieron en un departamento en Leo­pold­stadt, un distrito sinónimo de la Viena judía. En 1928 Mignon se casó con Leon Lang­nas, un trabajador de la industria maderera. Sus hijos, Manuela y Georg, nacieron en 1933 y 1935.

Mignon, su fam­ilia y amigos vieron lo que estaba sucediendo en Alemania, y sabían que el antisemitismo estaba aumentando en Austria. Pero confiaban en la modernidad liberal. El autor Stefan Zweig, quien había emigrado a Inglaterra desde Austria en 1934 tras un operativo policial, regresó para advertir a sus amigos judíos tres años después. El afirmó estar "enfurecido" por su "alegría" y "ligereza." Viena, escribió Zweig, se sentía como un “carnaval sobre un volcán.” El volcán entró en erupción con la anexión nazi de Austria y el pogrom de Kristallnacht más tarde ese año.

El Sr. Smith entrelaza el sadismo burocrático de los nazis con los esfuerzos de sus víctimas por escapar. Los nazis impusieron restricciones para degradar y despojar a los judíos del Reich, luego forzar su emigración. En agosto de 1938 los nazis publicaron una ley ordenando a los judíos registrarse con la policía y tener los nombres del medio Israel o Sara añadidos a sus documentos de identidad. La hermana de Mignon, Nelly y su cuñado Ernst huyeron a la Ciudad de New York enseguida después. En marzo de 1939 las autoridades empezaron a concentrar por la fuerza a los judíos de Viena en Judenhäuser (casas judías) en vecindarios que, escribe el Sr. Smith, funcionaban como "semi-guetos."

Dos meses después, Leon trató de escapar a Cuba en el St. Louis, un transatlántico de lujo que trasladaba 937 pasajero­s, casi todos ellos judíos. Mignon y los niños esperaban seguirlo. Cuando se le rechazó el atraque en Cuba, Estados Unidos y Canadá, el St. Louis retornó a Europa y atracó en Bélgica, donde a Leon le fue concedida la entrada en Gran Bretaña. Mignon comenzó a escribir un relato de la vida en la Viena dirigida por los nazis el 18 de julio de 1939. “Lo que tanto temíamos ha llegado ahora a pasar, y siento el mundo hundirse," escribió el 6 de septiembre enseguida después de la invasión alemana de Polonia. Un mes después, el oficial Adolf Eichmann de las SS organ­izó la primera deportación de judíos de Viena. La familia se las arregló para que Manuela y Georg escapen a New York en diciembre. Los niños fueron inicialmente cuidados por Nelly y Ernst, pero fueron colocados en un orfanato cuando quedó en claro que su tía y tío no podían permitirse su cuidado. Leon partió de Gran Bretaña y se unió a ellos en octubre de 1940.

Para entonces, los documentos de Mignon para unirse a su esposo e hijos en Estados Unidos estaban listos. Pero sus padres enfermos, Moses y Char­lotte, no pudieron cumplir con los términos del visado, y era improbable que Char­lotte sobreviviera al viaje. Mignon permaneció en Viena para cuidarlos. Char­lotte murió en noviembre. Después del ataque japonés contra Pearl Har­bor en diciembre de 1941, la ruta de escape a Estados Unidos fue cerrada. Los judíos que quedaron en Viena, escribe el Sr. Smith, quedaron “aislados del mundo exterior.” La mitad de ellos dependían de su organismo comunitario, la Comunidad Religiosa Israelita (conocida por las iniciales alemanas IKG), para tener dinero y alimento. Mignon se formó como enfermera en la IKG, trabajando turnos de 20 horas en un hospital judío para los muy enfermos como para ser deportados.

Los nazis presionaron a la IKG para reducir su personal mientras deportaban a los judíos de Viena en oleadas, pero Mignon sobrevivió. En septiembre de 1942 alguien marcó su nombre en una lista de personal de la IKG con una nota que ella no debería ser deportada. El protector de Mignon y su motivo siguen siendo un misterio. Su edificio de departamentos se volvió una judenhaus cuyos habitantes los nazis arrastraron lejos en redadas. Moses murió a fin de 1943. Ella escribió que un ataque aéreo en enero de 1945 des­truyó su casa junto con sus “queridos anotadores + libros + cartas + fotos” y un collar de perlas rojas. “Estoy absolutamente sola.”

“He experimentado tantas dificultades,” escribió escribió en abril de 1945 cuando Viena cayó ante los soviéticos, pero se consoló en el hecho que no había abandonado a sus padres: "Permanecí con ellos hasta sus alientos finales + sé donde yacen enterrados.” Al final de la guerra, Mignon escapó a un campamento de personas desplazadas en Bavaria, Alemania, donde casi murió por una infección en la vesícula biliar y tifus.

En junio de 1946 Mignon se reunió con su esposo e hijos en New York. Ella murió tres años después a los 46 años de edad. “Ella había sobrevivido siete años bajo el régimen nazi,” escribe el Sr. Smith, “pero la experiencia había destruido su salud y debe ser considerada la causa última de su muerte." Georg co-editó una edición en idioma alemán de sus diarios en el año 2010. A través del uso habilidoso del Sr. Smith de esta y muchas otras fuentes primarias, Mignon Lang­nas se une a sus colegas autores de diarios como Anne Frank y Vic­tor Klem­perer como testigos oculares de la catástrofe y testigos para la posteridad.

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