El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, acaba de poner el dedo en la llaga.
Trump presentó un plan de paz. Hamás aceptó compromisos de desarme. Pero Huckabee lanzó una pregunta que desnuda el problema:
¿Cuántas balas han entregado? NINGUNA. ¿Bombas? NINGUNA. ¿Rifles y pistolas? CERO.
¡Qué maravilla! Los terroristas prometen dejar las armas, pero las armas siguen donde mismo.
Y mientras tanto, el mundo continúa hablando de paz, negociaciones y buenas intenciones.
Porque, al parecer, para algunos basta con que Hamás diga que quiere la paz, aunque siga armado hasta los dientes.
La paz no se construye con promesas de terroristas. Se demuestra con hechos.

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