domingo, 25 de octubre de 2026

 Una innovación israelí permite a una paciente recuperar la vista.

Un avance prometedor en oftalmología se ha logrado en Israel.
En el hospital Rambam de Haifa, cinco pacientes se beneficiaron del trasplante de un implante corneal bioimpreso en 3D, desarrollado por la empresa israelí Precise Bio.
La primera paciente, ciega de un ojo, recuperó la vista gracias a esta intervención.
La primera operación fue realizada a finales de octubre de 2025 por el equipo de la unidad de la córnea de Rambam, dirigido por el profesor Michael Mimouni.
Se trataba entonces de una primicia mundial: el trasplante exitoso en un ser humano de un implante corneal funcional producido a partir de células humanas cultivadas en laboratorio, en lugar de extraído directamente de un donante.
La tecnología desarrollada por Precise Bio se basa en el cultivo de células corneales humanas, que luego se organizan en tejido gracias a una técnica de bioimpresión tridimensional.
El objetivo es reproducir las propiedades necesarias para el buen funcionamiento de la córnea, la membrana transparente situada en la parte frontal del ojo e indispensable para la visión.
Sin embargo, conviene precisar que el implante desarrollado por la empresa no reemplaza necesariamente la totalidad de la córnea.
Su objetivo principal es restaurar la función del endotelio corneal, una fina capa de células situada en su cara interna.
Estas células regulan la cantidad de agua presente en la córnea y ayudan así a mantener su transparencia.
Cuando se dañan, la córnea puede hincharse y volverse opaca, causando una disminución significativa de la visión.
Una de las principales ventajas de este método radica en su capacidad de producción.
Un donante fallecido permitió producir unos 300 implantes en laboratorio.
La empresa estima así poder multiplicar los injertos disponibles a partir de una cantidad limitada de tejido humano.
Hoy en día, el trasplante de córnea se basa principalmente en la extracción de tejido humano de donantes.
Sin embargo, las necesidades mundiales superan con creces los recursos disponibles.
Muchos pacientes con enfermedades de la córnea tienen que esperar un injerto, mientras que algunos no pueden acceder a esta intervención por falta de donaciones o de infraestructura médica adecuada.
Las necesidades mundiales superan ampliamente los recursos disponibles.
La bioimpresión podría cambiar esta situación permitiendo producir implantes en serie, siguiendo procesos controlados y reproducibles.
A largo plazo, este enfoque podría reducir la dependencia de las donaciones de córneas y facilitar el acceso a ciertos trasplantes.
Sin embargo, esto no elimina la necesidad de las células humanas que inician el proceso.
Su interés radica en la posibilidad de cultivarlas y multiplicarlas para fabricar varios implantes a partir de una misma muestra.
Se necesitarán datos adicionales para determinar la durabilidad de los resultados, las posibles complicaciones y la capacidad de este método para usarse a mayor escala.
Este avance ilustra, sin embargo, el potencial de la medicina regenerativa y de la bioimpresión 3D.
Al combinar el cultivo celular, la ingeniería de tejidos y la cirugía oftalmológica, los investigadores esperan desarrollar nuevas soluciones para los pacientes con deficiencias visuales.
Si su eficacia y seguridad son confirmadas por los ensayos clínicos, esta tecnología israelí podría ayudar a que los trasplantes de córnea sean más accesibles y a devolver la esperanza a millones de personas en todo el mundo.
Traducido por Lilian Rotter para Amando Nuestra Cultura Judía
Israj



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