martes, 30 de abril de 2024

 LO QUE ESTA SUCEDIENDO EN COLUMBIA ES UNA DESGRACIA


Por Jonathan A. Greenblatt
Abril 23, 2024
TRADUCIDO POR 

Marcela Lubczanski
(CNN) — El domingo fui a la Universidad de Columbia justo en la zona alta de mi oficina para ver por mí mismo lo que está sucediendo allí.

Mientras me aproximaba a las puertas de la universidad, vi una protesta agitada. Tambores y cánticos sonaban por la Avenida Amsterdam. Turbas a ambos lados del cerco se incitaban entre sí, repitiendo llamados a la intifada y la revolución. 
Y sin embargo la experiencia más aleccionadora llegó de una sesión de escucha albergada en el Hillel por la Fuerza de Tareas de Columbia sobre Antisemitismo. Aproximadamente 80 estudiantes judíos de toda la universidad llegaron para contar sus historias sobre sus encuentros con manifestantes anti-Israel, hacinados en una sala. Algunos estaban llorando. Algunos estaban gritando enojados. Ellos compartieron historias individuales, cada una más horrorosa que la anterior.
Los estudiantes me contaron que les arrojaron líquidos y les gritaron por simplemente llevar una estrella de David.
Los estudiantes ilustraron la locura mostrándome videos de sus teléfonos. Uno describía el ataque de un compañero de clase judío, una bandera israelí fue arrancada de su mano. Otro mostraba a un estudiante judío al que le gritó un individuo totalmente enmascarado que llegó justo hasta su cara, su voz se sacudía con furia.
Vi una foto de alguien parada frente a estudiantes abiertamente judíos; ella sostenía en alto un cartel que decía, "los próximos blancos de Al-Qasam," una referencia a un ala armada de Hamas. Vi imágenes de carteles de tamaño exagerado plantados en el patio de Columbia, cada uno enalteciendo a hombres que Israel ve como terroristas. Los manifestantes pidiendo abiertamente que Hamas incendie Tel Aviv. Otros gritando que el 7 de octubre está por ser todos los días.
Para ser justos, no está claro que todos aquellos acosando y atacando a estudiantes judíos en Columbia sean estudiantes de Columbia. Está bastante claro que personas ajenas al campus—incluso críticos de alto perfil de Israel como Mohammed el-Kurd, Norman Finkelstein y Nerdeen Kiswani—abundan en el campus.
Pero quizás el momento más desapacible llegó cuando dejé el edificio de Hillel. Parada en la esquina, una mujer joven que había visto durante la sesión de escucha se aproximó a mí. Ella se presentó y literalmente rompió en lágrimas. Ella sollozó y sollozó, superada por el agotamiento, y expresó lo que escuché durante la tarde: angustia, desesperación, miedo.
Lo que ví en Morningside Heights se sintió como una postal del futuro, una vista de lo que se encuentra adelante si no solucionamos este problema sin dilación. Eso se debe a que he visto de primera mano como se está desenvolviendo esta situación en numerosos campus a lo largo del país. Y no estoy hablando de protestas—e​stoy hablando de furia pura e irrestricta.
Y no deberíamos engañarnos. Aunque no todos los manifestantes son violentos, los llamados repetidos de "liberen Palestina" o "cese del fuego ahora" no se tratan de los reclamos legítimos de un grupo de personas. Se tratan de marginalizar a un grupo de personas, silenciándolos por la fuerza y empujándolos fuera de los espacios públicos—no debido a lo que ellos podrían creer, sino simplemente debido a quiénes son.
Columbia es una vista previa de un futuro donde la persecución ha sido normalizada. Este no es algún tipo de preocupación parroquial. El antisemitismo virulento claramente es un problema propio, pero es también un presagio de otras formas de odio. En ese tono, este virus se extenderá y otras minorías serán tomadas como blanco.
Por todas estas razones, es hora de acción inmediata y rápida en Columbia y a través del país.
En primer lugar, la presidente Minouche Shafik de Columbia puede estar haciendo su mejor esfuerzo, pero ella debería invitar al Departamento de Policía de la Ciudad de New York nuevamente a su campus para proporcionar la protección que la seguridad del campus no ha podido dar. Y los presidentes de las universidades a lo largo del país tienen que involucrarse con la policía local ahora para desarrollar planes para asegurar la protección de sus estudiantes judíos. Nadie debería esperar a que ocurra una tragedia para tomar acciones.
En segundo lugar, ninguna universidad debería permitir máscaras que cubran toda la cara en sus campus. Esto no sólo pondría en peligro la salud de cualquier persona—tu podrías llevar una máscara médica para prevenir la difusión de virus como el Covid. Pero las coberturas de cara entera intencionadas en disfrazar a un individuo no deberían ser permitidas en ningún ambiente universitario. Esta no es una cuestión de libertad de expresión. Es un imperativo de seguridad pública.
En tercer lugar, deberíamos volver a instituir la disuasión: una política de un ataque para los que violan las normas o quienes violan la ley. Si un estudiante viola el código de conducta, necesitamos la imposición de sanciones drásticas, incluida la suspensión. Si un no estudiante ingresa al campus y se involucra en comportamiento violatorio, debería ser arrestado por entrar ilegalmente, por no hablar de otros delitos tan apropiados. Si la policía local está en el sitio, esto será fácil de implementar.
Finalmente, los donantes, egresados y padres tienen que demandar acción—y tomar acciones ellos mismos. Cada donante al que le importa esta cuestión, que atesora su campus, tiene que involucrarse. Frenar los fondos atraerá la atención. Desviar fondos para apoyar a organizaciones sin fines de lucro tales como el Servicio de Seguridad Comunitaria que entrena voluntarios para proteger a los estudiantes judíos, o a universidades específicamente para apoyar la seguridad de los estudiantes judíos en el campus, podría ser aun más efectivo.
Anticipo que algunos críticos, incluso algunos estudiantes, protestarán. Primero, ellos abusarán a las víctimas judías y se quejarán que son los agitadores quienes están sufriendo de persecución política. Nada podría estar más lejos de la verdad. Sólo porque alguien diga que la tierra es plana no lo hace cierto.
Otros discutirán que estas directivas convertirían un campus en un estado policíaco. Sin embargo, los campus no pueden ser zonas sin ley donde reine la anarquía. Los estudiantes judíos tienen que ser protegidos.
Ya los agitadores están amenazando con replicar protestas estilo Columbia en otras instituciones, y de hecho ya está sucediendo en lugares tales como la Universidad de Yale y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Antes que esto suceda, las escuelas tienen que reafirmar alguna medida de autoridad y recuperar sus campus de estos manifestantes anti-Israel.

 



LOS MANIFESTANTES ESTAN DEMANDANDO QUE LAS UNIVERSIDADES DESINVIERTAN EN ISRAEL. AQUI ESTA EL MOTIVO POR EL QUE ESTO NO ESTA SUCEDIENDO
TRADUCIDO POR Marcela Lubczanski


Por Matt Barnum y Juliet Chung
Abril 25, 2024

Los manifestantes estudiantiles pro-palestinos agitando los campus universitarios a través del país tienen una demanda en común: que sus universidades desinviertan de empresas que hacen negocios con Israel.

Las escuelas, incluidas la Universidad de Columbia, la Universidad de New York y la Universidad de Yale han respondido con un resonante "No," sugiriendo escasas probabilidades de una rápida resolución a las manifestaciones que han dividido a los estudiantes y provocado arrestos masivos.

Los llamados a la desinversión han sido un rasgo de las protestas estudiantiles por años, más notablemente durante las protestas anti-apartheid en las décadas de 1970 y 1980, cuando los activistas tuvieron éxito en forzar a las instituciones de educación superior a cortar su exposición de Sudáfrica, entonces bajo control exclusivo blanco. Más recientemente, muchas universidades han prestado atención a las demandas de deshacerse de participaciones en empresas de combustible fósil.

Aquellos llamando a la desinversión de Israel dicen que están motivados por lo que ven como argumento moral: que Israel está cometiendo genocidio y forzando a los palestinos a vivir bajo una forma de apartheid. Ninguna escuela importante ha expresado apoyo a ese punto de vista a la fecha, y muchas han indicado que se están alejando de tomar posiciones en cuestiones candentes.

Israel ha negado firmemente las acusaciones de genocidio, y dice que sus operaciones en Gaza están justificadas por su derecho a la defensa propia en virtud del derecho internacional luego de los ataques del 7 de octubre cuando militantes de Hamas mataron a más de 1,200 personas, en su mayoría civiles, de acuerdo con las autoridades israelíes, y tomaron más de 240 rehenes.

Incluso si las autoridades fueran a concordar con los argumentos de los activistas, los jefes de las dotaciones dijeron que desinvertir establecería un precedente cuestionable en instituciones destinadas a alentar la investigación y debate intelectual, además de presentar retos prácticos y riesgos fiduciarios.

"Es extremadamente difícil hacerlo con alguna equidad y precisión," dijo Mark Yudof, un ex presidente del sistema de la Universidad de California y presidente de la Red de Compromiso Académico, que combate el antisemitismo en el campus.

Las demandas de desinversión varían a través de los campus y pueden ser expansivas, tomando como blanco elementos básicos rentables de carteras de inversión diversificadas. Una coalición conocida como Desinversión en el Apartheid de la Universidad de Columbia (CUAD) ha producido una lista de empresas que dice cumplen con sus criterios para desinversión, incluidas Alphabet, la propietaria de Google, Amazon.com y Microsoft, las que CUAD dice proporcionan servicios de nube al gobierno y ejército israelí.

"La universidad está implicada en el genocidio de gazatíes de Palestina," dijo Sueda Polat, una estudiante graduada en Columbia y organizadora estudiantil del acampe que es parte del comité negociador de los manifestantes.

En febrero, un comité que asesora a los fideicomisarios de Columbia sobre inversión socialmente responsable rechazó la solicitud de desinversión de CUAD, diciendo que no había "consenso amplio" en esta cuestión en la comunidad universitaria. El comité destacó que muchos afiliados y egresados de Columbia apoyan a Israel. En contraste, cuando la universidad desinvirtió de empresas de petróleo y gas, hubo de poca a ninguna resistencia, dijo el comité.

Un portavoz de Columbia señaló al informe de febrero en respuesta a preguntas sobre desinversión. Un portavoz de Google dijo que el trabajo del gobierno israelí que es apoyado por su negocio en la nube "no está dirigido a cargas de trabajo altamente sensible, clasificado, o militar relevante para armas o los servicios de inteligencia." Portavoces de Amazon y Microsoft no respondieron a solicitudes de comentarios.

En Yale, los estudiantes pro-palestinos están haciendo una demanda diferente: desinviertan de los fabricantes de armas militares que apoyan a Israel. Un comité universitario de inversión ha recomendado en contra de hacer eso.

"La fabricación de armas militares para ventas autorizadas no reunió el umbral de grave daño social, un prerequisito para la desinversión, porque esta fabricación apoya usos socialmente necesarios, tales como aplicación de la ley y seguridad nacional," dijo la universidad la semana pasada. 

En la Universidad de New York (NYU), los manifestantes están presionando a la escuela a "divulgar y desinvertir totalmente" de empresas "con un interés en la ocupación israelí."

John Beckman, un portavoz de la NYU, rechazó la noción. "Esto no es algo que estemos considerando," dijo. "La estrategia de la Universidad es maximizar el retorno en dotaciones para cumplir con las necesidades de la Universidad."

El debate rencoroso ha atraído la atención a las dotaciones de las universidades, que por décadas fueron un remanso durmiente del mundo de las inversiones que tenía una estrategia simple pero efectiva de poseer una mezcla sencilla de acciones y bonos. Eso cambió con el director pionero de la dotación de Yale, David Swensen, quien predicó la idea entonces radical de sacar ventaja de los horizontes a largo plazo de las dotaciones y diversificarse más allá de los hóldings tradicionales.

Las dotaciones ahora siguen ampliamente el modelo de Yale de tener una cartera diversificada de inversiones hecha a través de gestores de fondos. Ellos como es típico, dedican porciones de su cartera a clases de activos tales como acciones, bienes raíces y capitales privados, incluido capital de riesgo.

Pero a diferencia de las inversiones en energía, que conforman mucha exposición de los "activos reales" de las dotaciones, ninguna clase de activo está organizada alrededor de las relaciones de las inversiones subyacentes con Israel. Los clientes de administradores de dinero también tienen típicamente poco que decir sobre en qué invierten sus gerentes, firmando documentos que dan a los gerentes amplia discreción de inversión. 

Incluso en cuestiones que tienen consenso científico generalizado y apoyo estudiantil, la desinversión presenta riesgos. Las escuelas que redujeron su exposición a empresas de combustible fósil han perdido una rica fuente de retornos hace poco cuando precios más altos del crudo permitieron a los ejecutivos canalizar grandes retornos a los tenedores de acciones. Las acciones en Exxon Mobil han sido comercializadas hace poco a alzas récord.

Algunos inversores también preguntan si las campañas de desinversión promueven los objetivos de los activistas, diciendo que las dotaciones pueden tener más impacto en las empresas si ellas o sus administradores de fondos siguen invertidas y pueden presionar para el cambio a los tenedores de acciones.

Charles D. Ellis, un consultor en inversiones y ex director del comité de inversión de la dotación de Yale, preguntó si las campañas de desinversión cambian la política empresaria.

"Mucho más efectivas serían cartas bien razonadas, reuniones y presentaciones [a las empresas] presentadas en una forma calma y fáctica," dijo. "Es probable que los estudiantes obtengan una audiencia especial."

Algunos grupos han criticado los llamados al boicot a Israel como sosteniendo al estado judío en un doble rasero injusto. El Congreso Judío Mundial, un grupo judío internacional, ha dicho que la condena a Israel por "violaciones a los derechos humanos mientras se rechaza criticar a regímenes con abusos mucho peores de derechos humanos" equivale a antisemitismo. Los partidarios de la desinversión han rechazado las acusaciones de antisemitismo.

Pero, algunos estudiantes universitarios apoyan la idea de la desinversión como una forma de presionar a Israel. En un reciente referendo no vinculante, más de tres cuartos de los estudiantes de Columbia que votaron dijeron que querían que la universidad desinvierta de Israel

Del WSJ

 



LA CORTE PENAL INTERNACIONAL E ISRAEL

El fiscal tiene que escuchar de Biden y Sunak antes que sea demasiado tarde.

TRADUCIDO POR Marcela Lubczanski
Por la Junta Editorial
Abril 26, 2024


Opinion | The International Criminal Court and Israel

La tarea colocada ante Karim Ahmad Khan, el fiscal de la Corte Penal Internacional electo en el 2021, era salvar a un tribunal fallido. Con un gran presupuesto pero pocos procesamientos exitosos, la CPI ha desperdiciado su prestigio. Ahora, al considerar órdenes de arresto para los líderes políticos y militares de Israel, el tribunal tiene una oportunidad de destrozar su credibilidad también.
Los medios de comunicación israelíes están llenos de informes de inminentes procesamientos de la CPI, aunque no ha habido ninguna confirmación o negación oficial. La candidatura del Sr. Khan fue defendida por su Inglaterra nativa y apoyada por Estados Unidos, así que ambos países pueden tener influencia si advierten al Sr. Khan de lo que sucederá si prosigue. Si no lo hacen, el Presidente Biden y el Primer Ministro Rishi Sunak corren el riesgo de encontrar a los estadounidenses y británicos luego bajo el arma.
El alto mando israelí ha proseguido una guerra limitada en legítima defensa contra un grupo terrorista genocida. Incluso mientras Hamas combate desde debajo de ciudades y detrás de escudos humanos, y Egipto bloquea el escape de los refugiados, Israel tiene una proporción de muertes civiles a combatientes que se compara favorablemente con otros conflictos urbanos.
Israel toma medidas extraordinarias para salvar a los civiles, y ha disciplinado y relevado a oficiales por malas acciones. Ahora facilita un aumento humanitario—25,000 camiones de ayuda a la fecha—mientras Hamas roba la ayuda y ataca a los distribudores. Lo que queda es guerra, la que Hamas inició y está tratando de ganar a través de la presión internacional. La CPI subvertiría sus propios principios si acompaña esa estrategia.
En primer lugar, se supone que el fiscal de la CPI investigue antes de acusar a un líder mundial, no al revés. Pero ha sido imposible una investigación apropiada de las acusaciones por parte de las ONGs anti-Israel ya que Gaza es una zona de guerra y el personal de la CPI está ocupado en Ucrania. Una acusación ahora sería altamente irregular y reveladora de sesgo o presión de gran potencia.
En segundo lugar, se supone que la CPI complemente los sistemas legales nacionales, interviniendo sólo cuando ellos son incapaces de investigar. ¿Es esa realmente la cuestión con la Corte Suprema de Israel—demasiado restringida, demasiado pro-Benjamin Netanyahu? El tribunal israelí es famoso por su activismo judicial e inclinación contra el gobierno.
El Sr. Khan ha dicho que Israel tiene un sistema "robusto" para investigarse a sí misma, y la Corte Internacional de Justicia está también en el caso. Lejos del "tribunal de último recurso" que está destinado a ser, la CPI estaría apilándose. El abuso de sus poderes causaría que los israelíes se concentren alrededor de la bandera.
El mayor ganador sería Vladimir Putin, cuya órden de arresto de la CPI habrá sido abaratada. Otra consecuencia no intencionada sería hacer explotar un acuerdo entre Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel. ¿Cómo podrían los saudíes hacer la paz con un régimen israelí etiquetado como criminales de guerra?
Los tribunales internacionales están mal colocados en tiempos de guerra para reunir los altos estándares probatorios de un juicio penal. En ausencia de pruebas y arrestos, el riesgo siempre ha sido que sus decisiones se vuelvan performativas y politizadas en lugar de serias y legales.
Hay una razón por la cual Estados Unidos no es parte de la CPI y el Congreso ha autorizado hace mucho tiempo a un Presidente "a usar todos los medios necesarios y apropiados" para resistir los arrestos por parte de la CPI de estadounidenses y aliados de Estados Unidos. Evitar los procesamientos contra un aliado democrático es también necesario.

del WSJ (Artículo de NATAN SHARANSKY)

 


LA LUCHA POR LA LIBERTAD, DESDE EL EXODO A GAZA
TRADUCIDO POR Marcela Lubczanski
Nuestros enemigos, como aquellos antes de ellos, serán arrastrados por las inundaciones de la historia.


Por Natan Sharansky
Abril 25, 2024


Las familias judías en todo el mundo el lunes, la primera noche de Pesaj, se sentaron alrededor de sus mesas de seder leyendo la Hagadá, la cual cuenta la historia del Exodo de nuestro pueblo de Egipto. El foco de este punto alto en el calendario judío es el inicio de nuestra historia como pueblo libre.

Surgen dos conclusiones. Primero, la libertad es un regalo del cielo—y segundo, aun cuando el plan del Todopoderoso es que nosotros seamos libres, siempre tendremos que luchar por ello. Cada día y en cada generación, la Hagadá nos cuenta, debemos levantarnos para defender a nuestro pueblo.
A veces ese mensaje sigue una máxima general. En otros momentos, nos inspira a actuar. Experimenté lo último hace 50 años, cuando asistí a mi primer seder en Moscú. Todos los reunidos ese día eran un producto del régimen soviético. Todos nosotros comenzamos como judíos asimilados, desconectados e ignorantes de nuestro legado. Pero pronto comenzamos a estudiar hebreo y tradiciones judías en secreto. Finalmente, cada uno de nosotros superó nuestro temor a la persecución y comenzó a resistir al régimen. Muchos de nosotros tuvimos "colas" de la KGB, agentes asignados para monitorear e informar nuestras actividades a las autoridades.
Como recién llegados al hebreo, nos esforzamos para leer la Hagadá. A pesar de nuestras dificultades, cuando llegamos a las palabras, "Todo judío está obligado a verse como si él personalmente hubiera salido de Egipto," sentimos una conexión inmediata. Nosotros buscamos la libertad tratando de abandonar nuestra versión de Egipto, y los agentes de la KGB parados fuera de la puerta eran el equivalente del ejército del faraón. Estábamos regocijados de ser parte de una cadena inquebrantable de historia antigua—a diferencia de nuestros opresores, cuya historia oficial comenzó con la Revolución Bolchevique.
No sabíamos que el final de nuestra historia sería tan espectacular como el mismo Exodo. El pueblo judío se unió en nuestro nombre y ayudó a derribar la Cortina de Hierro, permitiendo que millones de judíos retornen a casa en Israel. La dictadura más poderosa del mundo se ahogó en las mareas de la historia, como el ejército del faraón se ahogó en el Mar Rojo. Estábamos aprendiendo que la presencia del Todopoderoso es tan poderosa en nuestra época como lo fue entonces.
La caída de la Unión Soviética nos dio un indulto de las luchas de la historia. Aunque nuestros enemigos permanecieron, los judíos en las décadas recientes hemos estado relativamente seguros, fortalecidos por una Israel poderosa, la cual ha garantizado nuestra seguridad, y un fuerte aliado estadounidense, el cual ha apoyado nuestra prosperidad y logros.
El 7 de octubre todo cambió nuevamente. El terror y sadismo de ese pogrom, tanto como la nueva ola de antisemitismo que siguió a lo largo del Occidente, nos recordó que no podemos escapar de la historia. Terminó nuestra breve vacación de la lucha existencial.
Este año cuando nos reunimos alrededor de la mesa y leímos sobre los que aspiraban a matarnos, pensamos en Hamas. Recordar el sufrimiento de nuestros ancestros en Egipto evocó imágenes de los rehenes, quienes han pasado más de seis meses en cautiverio, soportando horrores que las mentes civilizadas se rehusan a imaginar. Reflexionar sobre la larga historia de odio hacia los judíos trajo a la mente las universidades estadounidenses, donde profesores y estudiantes han celebrado la masacre de los terroristas.
Pero revisar nuestro viaje de milenios fortaleció nuestra determinación y optimismo. Si nos paramos firmes al defender nuestros derechos como pueblo libre en nuestra tierra, nuestros perseguidores serán arrastrados por las inundaciones de la historia, como lo fueron el ejército del faraón y el imperio soviético antes que ellos.
Esa historia inspira no sólo a los judíos sino a muchos otros combatientes por la libertad. Un par de días antes de Pesaj el año pasado, recibí una carta desde mi alma mater, el gulag soviético. Su autor era el valeroso disidente ruso  Alexei Navalny. El escribió que la lucha de mi generación contra los soviéticos le recordaba su propia lucha contra la dictadura de Vladimir Putin y que la similitud le daba gran esperanza. Aunque se daba cuenta que podía ser asesinado por sus acciones—como lo fue, casi 11 meses más tarde—habló sobre el optimismo de la lucha. El concluyó con palabras en hebreo transcriptas en letras rusas: L’shana haba’a b’Ierushalaim, “el año próximo en Jerusalén.” Estas palabras, dichas al final de cada seder, expresan la esperanza judía por un retorno a nuestra patria antigua, donde podemos vivir como un pueblo libre como hicieron nuestros ancestros.
Le escribí que en pocos días mi familia estaría sentada alrededor de la mesa del seder, y que en mi cabeza llevaría el iarmulke hecho de paño para pies para mí 40 años antes por mi compañero de celda ucraniano. Como Navalny, él no era judío pero quería sentirse conectado con el Exodo y encontró esperanza en nuestra historia de liberación.
La Hagadá promete que si bien hoy somos esclavos, mañana seremos libres—y nuestros enemigos, como aquellos antes de ellos, serán arrastrados por las inundaciones de la historia. Déjennos, entonces, persistir en la esperanza y rezar por la libertad de todos los esclavizados, capturados, tiranizados y oprimidos. Permítannos también no olvidar que la libertad es un regalo precioso, y que debemos ponernos de pie para asegurarla cada día, en cada generación.
El Sr. Sharansky, un ex disidente soviético y político israelí, es presidente de la junta asesora del Movimiento de Lucha contra el Antisemitismo y del Instituto para el Estudio del Antisemitismo y Política Global.