En los últimos días se multiplicaron publicaciones acusando a Israel por la demolición de infraestructura de UNRWA en Jerusalén y por incidentes en otras instalaciones de la agencia.
Las imágenes circulan rápido.
Los titulares también.
Pero el contexto, casi nunca.
Detrás de esa decisión hay acusaciones graves, documentación y antecedentes que rara vez aparecen en los posteos virales: vínculos de UNRWA con Hamás, uso de sus instalaciones por el terrorismo y la participación de personal de la agencia en hechos del 7 de octubre.
Nada de esto suele mencionarse cuando la narrativa apunta solo a condenar a Israel.
En el posteo de abajo, los datos, el contexto y lo que muchos prefieren dejar afuera 

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