jueves, 22 de enero de 2026

 Israel ya se sentó a la mesa de la llamada Junta de Paz. Confirmó este 20 Enero que será parte de los miembros del "Board of Peace"

Emiratos Árabes Unidos también se unió.
Dos piezas clave. Dos movimientos que no son decorativos.
Cuando Israel entra formalmente en esta estructura, todo se recentra en la nación judía. No en Gaza, ni la ONU. No el conflicto en abstracto. Israel, otra vez Israel. El eje histórico, espiritual y geopolítico alrededor del cual se ordenan los acuerdos.
La Junta de Paz se presenta como un organismo técnico, moderno, eficiente. Pero en términos reales es algo más: una mesa de poder donde la paz y la seguridad se administran desde arriba, con países seleccionados, aportes millonarios y asientos permanentes. No todos entran. Solo los que pueden pagar y alinearse.
Detrás de esta arquitectura aparece con claridad Jared Kushner, el arquitecto de los pactos. El mismo que diseñó los Acuerdos de Abraham. El mismo que habla de paz, seguridad y prosperidad como si fueran variables técnicas. Y por encima, Donald Trump, concentrando liderazgo, influencia y narrativa global. No es casual que muchos lo llamen, sin metáfora, un “gobernante del mundo”. El lenguaje importa. Y el lenguaje se repite.
Emiratos no es un actor neutro en este proceso.
En Abu Dabi se impulsó el proyecto de convivencia religiosa global conocido como la Abrahamic Family House, un complejo que reúne sinagoga, iglesia y mezquita bajo una misma estructura institucional. No es solo un gesto simbólico: es la sede física de una visión de unidad religiosa administrada, promovida desde el poder político y diplomático. Que Emiratos se siente ahora en la Junta de Paz conecta directamente el eje paz–seguridad–religión–orden global.
Desde Emiratos —donde se empujó este marco religioso común— hasta Israel, el trazado es claro: normalización, centralización, estabilidad gestionada. No es guerra. Es orden. No es caos. Es sistema.
Geopolíticamente, esto marca algo concreto:
Israel deja de ser solo un aliado estratégico y pasa a ser el punto desde el cual se promete la paz regional y global. Eso no había ocurrido nunca con esta claridad y esta escala. Los países árabes que ayer eran enemigos hoy comparten mesa. Occidente respalda. El dinero estructura. El relato legitima.
Por eso muchos sienten que las piezas se están alineando. No porque alguien esté “cumpliendo profecías” de manera consciente, sino porque la historia muestra una regularidad inquietante: cuando se promete paz y seguridad desde estructuras globales, con Israel en el centro, algo profundo se está reorganizando.
No escribo esto para generar miedo.
Es para despertar lectura.
Para mirar el mapa completo, no solo el titular.
Israel en la Junta de Paz.
Emiratos acompañando.
Los arquitectos de los pactos otra vez activos.
Las piezas no están sueltas.
Se están alineando todo, al menos yo lo veo así. ¿Cómo lo ves tú?

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