lunes, 20 de abril de 2026

DEL WSJ

 

A medida que aumentan las presiones económicas, ¿cederá primero Irán o Estados Unidos?

El Presidente Trump está buscando influencia mediante la continuidad del bloqueo naval, mientras Teherán señala flexibilidad para abrir el estrecho

Satellite image of ship movement at the Strait of Hormuz.A satellite image showing ship movement in the Strait of Hormuz on Friday. European Union/Copernicus Sentin/Reuters

RIAD, Arabia Saudita—La interrupción del transporte marítimo del Golfo Pérsico está infligiendo creciente dolor sobre los aliados árabes de Estados Unidos, sobre Irán y sobre la economía mundial. La pregunta es quién sufre más—y quien cederá primero.

Hasta que Washington impuso el bloqueo naval de puertos iraníes el 13 de abril, el cierre del Estrecho de Ormuz sirvió como una carta de triunfo al régimen iraní. Teherán lucró de sus propias exportaciones petroleras durante el conflicto de 40 días, mientras privaba a los estados del golfo de ingresos cruciales e implementaba un plan para recaudar peajes elevados de las pocas embarcaciones que pasan. 

Ahora, cuando EE.UU. e Irán mantienen un cese del fuego frágil mientras negocian un acuerdo mucho más amplio sobre la complicada cuestión nuclear que provocó la guerra, el tiempo no necesariamente sigue funcionando en favor de Irán.

El ministro del exterior de Irán, Abbas Araghchi, dio un respiro a las negociaciones y provocó una fuerte caída en los precios del petróleo diciendo el viernes que el estrecho será "abierto completamente" durante la duración del cese del fuego, actualmente a punto de expirar el martes. 

El transporte marítimo, sin embargo, será permitido sólo junto a una ruta diseñada por el ejército iraní que pasa a través de un área de inspección en aguas iraníes—algo que cae lejos de abrir totalmente la vía fluvial, y no significa necesariamente que Teherán renuncie a su reclamo de recaudar peaje por el paso.

Mientras tanto, el bloqueo estadounidense de los puertos iraníes “seguirá vigente" hasta que sea alcanzado un acuerdo integral con Teherán, dijo el Presidente Trump en Truth Social poco después.

La economía de Irán, ya en mala forma antes que EE.UU. e Israel atacaran el 28 de febrero, ha sufrido mucho por la campaña de bombardeo, y está empezando a sentir el impacto del bloqueo estadounidense, mientras se agotan los ingresos petroleros y las importaciones cruciales. “Parece que Estados Unidos quiere que el régimen iraní pruebe su propia medicina,” dijo el analista político saudí Salman al-Ansari. “El bloqueo elimina la única carta que tienen los iraníes—el Estrecho de Ormuz—ya que obliga al régimen iraní a negociar en busca de discusiones positivas y constructivas sobre dejar ir sus ambiciones nucleares."

Los negociadores iraníes y estadounidenses podrían reunirse nuevamente en los próximos días, y Trump dijo que las dos partes están cerca de un acuerdo bajo el cual Washington asegurará la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán, enterrada bajo tierra tras el bombardeo estadounidense del verano pasado.

Teherán no ha desafiado el bloqueo estadounidense hasta ahora, pero eso no significa que no lo hará en los próximos días, especialmente si las negociaciones se estancan y el cese del fuego expira sin progreso diplomático significativo.

Un retorno al combate es algo que los estados del golfo como Arabia Saudita definitivamente no quieren. Los ataques de precisión por parte de misiles y drones iraníes, particularmente en los días finales de la guerra, han infligido fuerte daño a sus instalaciones de energía, tales como refinerías y plantas petroquímicas, mientras agotan las reservas de interceptores de defensa aérea. Su preferencia es mantener la presión económica sobre Irán—pero con las armas silenciadas.

En algún momento, sin embargo, a medida que se intensifica la crisis económica de Irán, enfrentará una opción aguda de si acceder a la reapertura misma del Estrecho de Ormuz, perdiendo su influencia de negociación y la ambición de recaudar peaje, o desafiar el bloqueo estadounidense—y arriesgarse a un retorno a la guerra total. Una guerra regional reiniciada por Irán aislaría mucho más a Teherán en el resto del mundo, ya que las economías en Europa y Asia se verían aun más perjudicadas por la interrupción en la vía fluvial vital.

“La idea que un país pueda controlar el Estrecho de Ormuz es anatema para todo país en el mundo," dijo Abdel Aziz Aluwaisheg, secretario general adjunto de asuntos políticos y negociación en el Consejo de Cooperación del Golfo, que agrupa a las seis monarquías del golfo. La última vez que ocurrió fue en el siglo XVI, cuando Portugal estableció un bloqueo sobre el comercio entre Europa e India, llevando finalmente a la creación de una coalición internacional que liberó la vía fluvial, dijo él.

“Los iraníes están diciendo—si no podemos exportar petróleo, entonces nadie puede. Y nosotros estamos diciendo que el estrecho debe ser abierto para todos, así como dice el derecho del mar. Tú te beneficias, y todos se beneficiarán," dijo Aluwaisheg.

Las repercusiones de la interrupción del Estrecho de Ormuz, a través del cual solía pasar un 20% del petróleo del mundo y el 25% del gas natural licuado, no se distribuyen igualmente entre los estados del golfo. Todos ellos sufren, pero en proporciones vastamente diferentes.

Las dos economías más grandes del golfo, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos, pueden exportar aproximadamente dos tercios del volumen de petróleo anterior a la guerra a través de oleoductos que eluden el Estrecho de Ormuz y llegan a los puertos de Yanbu en el Mar Rojo y Fujairah en el Golfo de Omán, respectivamente. El aumento global en los precios del petróleo permite que Arabia Saudita y los E.A.U. compensen los volúmenes más bajos con ingresos más altos. Si bien las exportaciones de petroquímicos y fertilizantes no son redirigidas fácilmente, Arabia Saudita también se beneficia de convertirse en la principal ruta logística para abastecer a los estados del golfo más chicos de Catar, Kuwait y Bahréin.

Estos tres estados, por el contrario, no tienen formas alternativas de exportar su petróleo o gas natural, y por lo tanto enfrentan un colapso en los ingresos.

“Los saudíes han sido los ganadores económicos de esto, si hay un ganador. Muchos de los estados del golfo ahora son dependientes de los saudíes para transportar bienes a través de sus fronteras," dijo Dania Thafer, directora de la think tank Gulf International Forum de Catar. “Catar y Kuwait están encerrados en el Estrecho de Ormuz. En una forma, cerrar el estrecho es más peligroso para ellos que los misiles iraníes ingresando."

Pero, a diferencia de Irán, Catar y Kuwait cuentan con fondos soberanos equivalentes a varios años de sus PBIs, y pueden permitirse afrontar la crisis sólo recurriendo a préstamos con sus fondos de garantía. 

Si es necesario, todas las monarquías del golfo podrían soportar el cierre del Estrecho de Ormuz durante meses, reduciendo la influencia de Irán, dijo el economista saudí Fawaz al-Fawaz, presidente de la empresa consultora Jood en Riad. “Nuestras economías tienen mucho margen de maniobra, lamentablemente," dijo él. "Puedes recortar muchos gastos."

Tales cálculos, por supuesto, están basados en la presunción que Irán no intentará incrementar su influencia interrumpiendo las rutas de exportación alternativas de Arabia Saudita y los E.A.U. Una forma de hacer esto serían ataques renovados con drones y misiles contra Fujairah, Yanbu y los campos petroleros y los oleoductos que llevana  estas terminales—algo que Teherán ya perpetró, pero con éxito reducido, durante los 40 días de guerra abierta.
Fire and smoke rise from oil tanks in the Fujairah oil industry zone with two men watching in the foregroundFire and smoke last month in Fujairah, United Arab Emirates, caused by debris from an intercepted drone, the local media office said. Amr Alfiky/Reuters
Otra forma sería que las milicias hutíes apoyadas por Irán en Yemen reanuden los ataques contra el transporte marítimo en el Estrecho Bab-el-Mandeb que vincula el Océano Indico con el Mar Rojo.

Aunque Irán hace normalmente amenazas sobre Bab-el-Mandeb, los funcionarios y diplomáticos en la región dicen que los hutíes, hata ahora al menos, tienen pocas ganas de unirse a la guerra y exponerse a la retribución de EE.UU. y tal vez Arabia Saudita. Eso puede cambiar, no obstante.

“La noción que los E.A.U., o Arabia Saudita tienen una mayor tolerancia al dolor que Irán parece ser cierta porque, en este momento, no están siendo impactados directamente por más ataques contra la infraestructura crucial," dijo Esfandyar Batmanghelidj, director de la think tank Bourse & Bazaar. 

“La presunción de Irán es que, a largo plazo, podrá todavía ser capaz de tolerar más dolor que sus vecinos regionales y Estados Unidos. Yo simplemente no veo cómo, tras ocho años de sanciones de máxima presión, cualquier cosa que haga EE.UU. en términos de sumar más presión económica en las próximas semanas cambie significativamente los cálculos."

Las próximas semanas dirán si las presunciones de Teherán son acertadas.

“El conflicto ya no se centra más en qué lado puede atacar más objetivos fijos,” dijo Norman Roule, quien se desempeñó como el funcionario principal de la comunidad de inteligencia en temas de Irán desde el año 2008 al año 2017. “Ahora se trata de una contienda por mantener operativo el sistema comercial de la región—y quién puede interrumpirlo.”

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