IRGC Commander-in-Chief Ahmad Vahidi and Parliament Speaker Mohammad Ghalibaf.
Es domingo 19 de abril, y de acuerdo con el portavoz del Ministerio del Exterior de Irán, Esmaeil Baghaei, “Las declaraciones de funcionarios estadounidenses están llenas de contradicciones y mentiras”—una señal, afirma él, de su “desesperación e indefensión.” Israel y EE.UU. deben haber eliminado a todos los adultos en el Ministerio del Exterior, porque Baghaei está jugando efectivamente un juego geopolítico de “Sé quién eres, pero ¿qué soy yo?”
A pesar del anuncio del Ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi el viernes que el Estrecho de Ormuz estaba "abierto completamente" al tráfico comercial, la Armada del CGRI atacó a varios buques comerciales al día siguiente, declarando que ninguna embarcación de "cualquier tipo o nacionalidad" tiene permitido pasar. Esta asombrosa desconexión puede ser una señal de algo más serio que la desesperación: un golpe de estado.
Es una acusación grave, pero analicemos las pruebas. Más allá de las esquizofrénicas regulaciones de viaje del estrecho, el Ministerio del Exterior confirmó que ocurrirán nuevas conversaciones, aun cuando aun no ha sido establecida una fecha. Mientras tanto, los medios afiliados al CGRI anunciaron simultáneamente que Irán ha rechazado participar en otra ronda de negociaciones con Estados Unidos debido a las "excesivas" demandas de Estados Unidos.
Aparte, las instituciones del estado iraní parecen estar eligiendo bandos. El Cuartel General Central de Khatam-al Anbiya—aproximadamente el equivalente al Jefe del Estado Mayor del Ejército de EE.UU.—ha publicado una declaración defendiendo los ataques del CGRI en la vía fluvial. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional se unió al coro, declarando que Irán controlará el estrecho hasta que termine la guerra.
La división sigue un patrón bien conocido: Por un lado, el liderazgo político, representado por el Presidente Masoud Pezeshkian, Abbas Araghchi y el presidente del parlamento, Mohammad Ghalibaf; del otro, los hombres que tienen las armas, liderados por un CGRI firmemente bajo el control de Ahmad Vahidi.
Conozcamos a nuestro aspirante a generalísimo.
Vahidi ostenta un currículum notoriamente oscuro, empezando como el representante del CGRI durante la debacle Irán-Contra, que casi derribó al gobierno de Reagan, antes de tener un rol directo en el bombardeo en 1994 al centro comunitario judío AMIA en Argentina que asesinó a 85 personas. Su experiencia más reciente fue bañarse en sangre durante su mandato como ministro del interior en el 2022. Fueron las fuerzas de Vahidi las que golpearon gravemente y luego asesinaron a Mahsa Amini en el hospital por un “hijab inapropiado”—iniciando las protestas Mujer, Vida, Libertad. Esas mismas fuerzas bajo su mando ejecutaron las represiones implacables que siguieron, con una cuenta de muertos estimada tan alto como en 5,000 personas.
En resúmen: incluso The New York Times tendría problemas para etiquetar a Vahidi como un moderado en su obituario—esperemos que sea pronto.
Los ataques de ayer contra el transporte marítimo confirman que él ya ha asumido el control de facto sobre el aparato militar de Irán, pero sus ambiciones claramente se extienden más allá del dominio marcial.
Precediendo las conversaciones en Islamabad, Vahidi intentó según se informa insertar un comisario—al Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohammad Zolghadr—dentro de la delegación para supervisar las negociaciones, a pesar de la resistencia del liderazgo político. El mandato de Zolghadr estaba dirigido a informar a los líderes en Teherán si la delegación diplomática se desviaba de los deseos del líder supremo Mojtaba Khamenei. Sin embargo, dada la incapacidad continua de Mojtaba, llamarlos los deseos de Vahidi podría ser más adecuado. Finalmente, Zolghadr, probablemente resentido por su exclusión y opuesto a lo que veía gestándose en Islamabad—específicamente la flexibilidad de la delegación respecto al apoyo al Eje de la Resistencia—emitió un informe mordaz, provocando que los líderes de alto rango en Teherán retiren por completo al equipo negociador.
Si hay un golpe en marcha, su efecto más inmediato será sobre las negociaciones. A pesar de las negaciones, el presidente del parlamento, Mohammad Ghalibaf, es el funcionario que habla con los estadounidenses. Pero aun si él acuerda en los términos, la lucha de poder actual no augura nada bueno para su capacidad de entregar el polvo iraní común, mucho menos la pólvora nuclear enriquecida.
Desde la perspectiva de Israel, la pregunta central que pende sobre el posible golpe es qué surgirá del otro lado. Un "modelo Pakistán"—donde un gobierno islámico todavía de forma pragmática se alinea con los intereses occidentales—sería visto como un resultado manejable, incluso exitoso. Pero si el golpe da ascenso a una dictadura aun más intransigente y radical, la situación podría ir de mal en peor.
Israel y EE.UU. probablemente tienen planes de contingencia para lo último, pero pienso que todos, incluidos los iraníes, están esperando que el pragmatismo prevalezca.
Fallen soldiers Command Sgt. Maj. Barak Kalfon, 48, and Sgt. First Class Lidor Porat, 31.
Si el objetivo del cese del fuego era el silencio, sus primeros tres días son un fracaso rotundo. Desde el viernes, la calma frágil ha sido destrozada por la pérdida de dos reservistas, el Sargento de Mando Mayor Barak Kalfon y el Sargento de Primera Clase Lidor Porat, en el sur de Líbano. Mientras tanto, las FDI han continuado sus operaciones, atacando activamente amenazas inminentes de Hezbola dentro del cinturón de seguridad.
Antes de tocar los tambores de guerra, debe notarse que el cese del fuego sigue en vigencia. Las operaciones de despeje israelí dentro de la zona de seguridad están permtidas en virtud del acuerdo, y los dispositivos explosivos improvisados que se reclamaron trágicamente las vidas de estos reservistas parecen haber sido plantadas antes que comenzara la tregua. La repercusión de estas muertes inflige una cuenta más pesada sobre la confianza del público en el acuerdo.
El alto al fuego comenzó siendo impopular. De acuerdo con un sondeo del Dr. Nimrod Nir del Agam Institute y la Universidad Hebrea de Jerusalén, el 65% de los israelíes se oponían al acuerdo antes que empezara, mientras que un mero 15% lo apoyaba. Además, aunque EE.UU. vendió la tregua como una sumisión estratégica por parte de Irán, el 70% de los encuestados israelíes lo vio como una concesión estadounidense a la República Islámica.
Esta falta de popularidad era predecible. Mientras el hebreo utiliza el idioma de "empujar un roca cuesta arriba" para describir una tarea interminable y sísfica, "invadir Líbano puede pronto reemplazar la frase por completo. Los israelíes estaban preparados para asumir la carga de un esfuerzo más—un avance final para neutralizar a Hezbola de una vez por todas—para poder descansar finalmente. Ahora, ellos se encuentran detenidos en mitad de la escalada, viendo como la presión diplomática empuja la roca en la dirección opuesta. La peor pesadilla israelí es volver a encontrarse en la misma situación.
El escepticismo del público tiene origen en una sensación de negocio no terminado. De acuerdo con la encuesta del Dr. Nir, apenas el 10% de los israelíes ve la guerra como un éxito significativo, mientras el 32% ve la campaña como un fracaso directo. Además, el 63% de los encuestados dijo que la guerra ha ido mucho peor de lo esperado, mientras que apenas el 13% sintió que había ido mejor.
Por decirlo simplemente, los israelíes no están de ánimo para celebraciones. Es difícil celebrar cuando una región entera del país puede todavía tener que huír a refugios en el medio de las festividades.
Netanyahu estaba esperando montarse a una clara victoria militar hacia el éxito electoral, pero no hará falta una derrota contundente que le cueste la elección—incluso un "empate" percibido es suficiente para llevarlo a una pérdida devastadora.
Pero con toda la conversación acerca de lo macro, no olvidemos a la gente más afectada por los acontecimientos recientes en Líbano.
“La semana que viene habrías celebrado el número 49,” dijo el primo de Barak Kalfon, Sapir, en su funeral. “Ni siquiera tenías que estar más en uniforme. Pero aún así, insististe en presentarte como voluntario para el deber de reserva. Ese eras vos. Siempre con una cara radiante, siempre sonriendo, siempre abrazando e incluyendo. Calmo, con un corazón rebosante de bondad.”
Que su recuerdo, y el recuerdo de Lidor, sean una bendición
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