viernes, 19 de junio de 2026

Del blog de Amit Segal

 

Acuerdo con Irán: Es peor de lo que pensábamos

También, el público israelí se amarga con Trump, y más.

 





 
Donald Trump attends UFC Freedom 250. (White House)
Es jueves 18 de junio y ya se conocen los términos oficiales del Memorando de Entendimiento estadounidense—y es peor de lo anticipado. La ceremonia de firma oficial no es hasta el viernes, pero el acuerdo ya fue firmado digitalmente anoche durante una cena en el Palacio de Versalles. Cualquiera interiorizado con la historia del palacio sabe que esto hace del MDE la segunda gran rendición firmada en Versalles. Excepto que esta vez Estados Unidos es el que está capitulando.
Hete aquí por qué es peor de lo pensado. A medida que los detalles se filtraban lentamente, quedó en claro que este acuerdo no es una pausa—el status quo se mantuvo mientras las negociaciones seguían su curso. Fue un retroceso, restaurando activamente a la República Islámica. La única pregunta que queda es cuán rápido sería, y de acuerdo con estas cláusulas, más rápido de lo que nos gustaría.
Los funcionarios estadounidenses, incluido el vicepresidente, tranquilizaron previamente a los periodistas que el acuerdo proporciona un mecanismo flexible, con el alivio económico y de las sanciones incrementándose sólo a medida que Irán demuestre buen comportamiento y cumplimiento. El texto es menos específico. La concesión financiera más clara involucra la emisión de exenciones petroleras en la Sección 10, la cual bajo su propi voluntad devolverá mensualmente ingresos de us$5,000 millones; mientras tanto, la Sección 11 parece dar a entender que todos los activos del régimen serán puestos a disposición inmediatamente—en el mejor de los casos, eso queda como crédito que la República Islámica puede usar para adquisiciones humanitarias; en el peor de los casos, les es transferida directamente. De cualquier forma, el dinero es fungible, y aparte, yo no estoy seguro exactamente qué influencia asume Estados Unidos que puede retener una vez que haya renunciado a los activos iraníes por adelantado.
Como ha quedado claro durante el último par de meses, dos de los cuatro objetivos del conflicto—la financiación de aliados y la finalización del programa de misiles balísticos—han sido abandonados. De hecho, Trump defendió la omisión. “Si otros países los tienen, es un poco injusto que ellos no tengan algunos," dijo Trump en Francia, donde celebró una conferencia de prensa en los márgenes de una cumbre del G-7. "Si Arabia Saudita y Catar, y ellos tienen algunos, yo diría que en proporción relativa, pienso que está bien" que Irán tenga misiles balísticos también. No he visto a Arabia Saudita disparando esos misiles a Estados Unidos recientemente, pero me voy del tema. El JCPOA, como es bien sabido, hizo la misma omisión—pero al menos no prometió la eliminación de todas las sanciones primordiales y secundarias sobre el programa de misiles balísticos y sobre el patrocinio del terrorismo. La Sección 7 dispone la eliminación de todas las sanciones en espera de un acuerdo final—para que aun si Trump en cierta forma logra una victoria inesperada a partir de las garras de la derrota y asegura un acuerdo nuclear fuerte, las otras actividades malignas de Irán pueden continuar sin sanciones. De hecho, fuentes libanesas y regionales dijeron a Reuters que Irán ha prometido incrementar la financiación de Hezbola "tan pronto como sea posible" un vez que Estados Unidos descongele los activos iraníes. Un punto a favor del JCPOA.
Al tercero de los cuatro objetivos originales no le va mejor: el MDE codifica el abandono de los manifestantes, consagrando la no interferencia en los "asuntos internos" de Irán—los que esperan un levantamiento en los próximos 60 días es probable que queden decepcionados. Eso deja sólo el frente nuclear—el último objetivo restante, y uno cuyo resultado sigue siendo completamente poco claro. El enriquecimiento cero ya fue abandonado por Trump la semana pasada, pero el MDE va más lejos, definiendo el nuevo mínimo estadounidense no como exportar su uranio enriquecido, sino como un procesamiento in situ bajo supervisión de la AIEA. En el caso del uranio, lo que se reduce también puede aumentar. Sin el material en manos más amistosas, y menos fanáticas, "para siempre" no es un adjetivo aplicable al acuerdo.
U.S. Navy warships and air assets patrol the Strait of Hormuz enforcing the blockade against Iran, June 12. (CENTCOM)

No sólo eso, la Cláusula 5 envuelve para regalo la carta de triunfo del régimen—la que ha jugado con tan gran efecto contra Estados Unidos. La influencia de Irán sobre la navegación del golfo siempre fue su amenaza más accesible, la válvula que podría apretar cada vez que necesitara la atención del mundo. Un acuerdo serio habría arrebatado esa carta de sus manos. En cambio, el MDE meramente insinúa la "negociación del estátus" de la vía fluvial con otros estados en la región—léxico que abandona calladamente la línea de base previa de libertad de navegación de los mares y entrega la cuestión a las conversaciones bilaterales entre Teherán y sus vecinos. Eso no es un acuerdo; es dejar a los comerciantes solos con la turba y diciéndoles que resuelvan el asunto entre ellos. Estados Unidos evitó asiduamente la palabra "peajes" para que Irán los renombrara como "honorarios de servicio." El término honesto es dinero a cambio de protección—y lo único que Irán está ofreciendo es protección de sí mismo.

La Cláusula 6, el fondo de reconstrucción, debe llegar como una píldora aun más amarga para los aliados del golfo—particularmente los que tomaron a EE.UU. al pie de la letra hace dos semanas, cuando prometió poner a disposición "los activos iraníes para que sus aliados del golfo apoyen, reparen y mitiguen el daño futuro que pueda causar Irán." Esa promesa ha sido invertida. En lugar que Irán pague por el daño que inflige, el MDE redacta un Plan Marshall mientras los nazis están todavía en el poder—y deja a Francia y Gran Bretaña para que paguen la cuenta de la reconstrucción alemana.
El problema más inmediato para Israel es la cláusula primera: Líbano, cuyo estátus no queda claro en el MDE. Una fuente de Hezbola dijo a los medios emiratíes que Irán había informado a Hezbola que el MDE prevé una retirada israelí de Líbano durante un período en fases de 60 días. La misma fuente agregó que cualquier retirada ahora depende de Israel, la cual, junto con Hezbola, no es una parte del MDE. Una fuente política libanesa dijo al mismo medio noticioso que Líbano "no ha recibido ninguna garantía oficial" de una retirada israelí y no ha planteado aun el tema con los funcionarios estadounidenses—un relato que se encuentra en polos opuestos con la afirmación de Irán que el MDE obliga claramente a Israel a retirarse. A pesar de la garantía del embajador estadounidense ante Israel, Mike Huckabee, que "Israel no necesita permiso de Irán para defenderse,” el acuerdo ha creado una circunstancia en la cual los ataques crecientes contra el país podrían distanciar a Estados Unidos e Israel si Israel es obligada a responder.
Y noten la secuencia, oculta en la cláusula final: las negociaciones sobre los términos sustanciales del acuerdo final—las restricciones nucleares, los techos al enriquecimiento, todo lo que aún está aparentemente en juego—sólo empezará después del cese del fuego, la eliminación del bloqueo, la apertura marítima, las exenciones petroleras, y el descongelamiento de activos ya estén implementados. Ese ordenamiento descubre el juego. Este no es el intercambio de "Ormuz por Ormuz" que está vendiendo la administración—abre el estrecho, levanta el bloqueo, quedamos en paz. Las concesiones que importan a Irán se adelantan, se reservan antes que Irán tenga que conceder algo importante a cambio. Para el momento en que empieza la negociación real, el alivio de las sanciones está fluyendo, el petróleo se está moviendo, y los activos están descongelados. El régimen es restaurado primero y después negocia. Ese es el retroceso en una sola cláusula—y va rápido.
El lado positivo, escaso como es, es que el ejército de EE.UU. no se está retirando hasta la conclusión de un acuerdo final. Como dijo Trump ayer, “Si no me gusta, si ellos no se comportan, vovleremos directo a arrojar bombas.” Con el alivio de las sanciones ya inminente, la amenaza de acción militar se está volviendo rápidamente en la única influencia que queda en el arsenal estadounidense. ¿Le creo? Menos que hace dos semanas, y menos aun que hace una semana—pero sigue siendo, muy al menos, una opción sobre la mesa.

Trump, por su parte, pareció indiferente a las lagunas en el acuerdo. En una conferencia de prensa en Francia—poco antes él declaró el acuerdo "firmado" en Versalles—el corresponsal Peter Doocy de Fox News le leyó nuevamente una frase suya: que Irán “nunca ganó una guerra, pero nunca perdió una negociación.” Trump preguntó quién lo había dicho. Se le dijo que fue él, él respondió que ya se lo imaginaba, entonces trazó la distinción que quería que quede registrada: esta vez, Irán "perdió militarmente."

Sí, Sr. Presidente, ellos siempre lo hacen, ése es el punto.

Donald Trump greets Benjamin Netanyahu, April 2025. (White House)
Incluso dentro del actual carnaval que es la política israelí, no hay precedentes para un cambio tan drástico en la actitud hacia un líder. Hace apenas tres semanas, en el apogeo de las negociaciones con Irán, preguntamos aquí por el apoyo al presidente estadounidense. Trump entonces era ya muy reservado acerca de regresar a la guerra y todavía gozaba de una tasa de aprobación del 58% contra el 35% que se oponía a él, significando que él es el político más popular en Israel: más que el presidente, más que el primer ministro, más que los jefes de la oposición, casi como el jefe del estado mayor de las FDI.
Han pasado tres semanas, fue firmado un acuerdo de rendición, y Trump está colapsando, nada menos. En lugar de un 16% más, él está en un 23% menos. Eso es menos que Eisenkot, menos que Bennett, menos que Netanyahu. El drama significativo ocurrió entre los votantes de la oposición del 2022, el mismo segmento exacto que decidirá las próximas elecciones: el mes pasado lo apoyaron en una proporción de 74%-20%. Ahora, la mayoría tiene una opinión negativa: 48% contra el 46% que todavía ve al presidente bajo una luz positiva.
¿Cuál es la razón para esto? Es fácil identificar las variables. Trump está debilitado en un 10% en general (incluidos los árabes, dicho sea de paso) debido a la rendición ante Irán. Y él se debilitó drásticamente entre los partidarios del bloque de Netanyahu porque insultó y maldijo al primer ministro. Si él hubiese tenido un asesor local, él habría repetido lo que fue repetido en el pasado a todo candidato contra Netanyahu, y no siempre con éxito: ¿Quieren a la derecha? No insulten a su líder.
Estas cifras tienen importancia política que puede ir más allá de una mera nota al pie. Uno, echa dudas sobre la visita de apoyo de Trump a Netanyahu, la cual está programada para tener lugar antes de las elecciones, no sólo por parte del invitado sino también por parte del anfitrión. Ya fue escrito aquí no hace mucho que los intentos del presidente por intervenir han fracasado en su mayoría, y cuando el presidente no es tan popular, se espera que se una a las estadísticas. Si puedo suponer, los intentos de Bennet por lograr el apoyo de Trump, que fueron conducidos vigorosamente durante el año pasado, también se espera que se debiliten.

Pero dos, y lo más importante, plantean por primera vez, la posibilidad que a Netanyahu le de resultado enfrentar al presidente de Estados Unidos, tan inconcebible como parecía eso hasta hace algunas semanas. Si él ya ha perdido su ventaja comparativa en su cercanía con Trump, tal vez él intente obtener una ventaja como el único que puede confrontarlo. Todo lo que falta es un cartel en la Autopista Ayalon con su foto y la nota al pie: “El no dictará.”

Por Amit Segal

Un acuerdo entre EE.UU. e Irán firmado en Versalles, las tropas israelíes todavía en Líbano sin ninguna garantía de retirada, alivio de las sanciones y activos descongelados ya fluyendo hacia Teherán—y una elección israelí pendiendo sobre todo ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.