Michael Katz trabajó durante décadas en la empresa de defensa Rafael, donde recibió un reconocimiento por su labor.
Había sufrido heridas críticas cuando un misil iraní impactó el edificio en el que se encontraba en Haifa.
Ese misil se cobró la vida de cuatro vecinos suyos.
Desde entonces permanecía internado luchando por su vida.
Su esposa, que resultó con heridas leves en el mismo ataque, expresó: “Ese día mi vida se hizo añicos con el impacto de un misil iraní. Para siempre me faltará esa sensación de plenitud.”
Además de su esposa, lo sobreviven sus dos hijos Itamar e Yohav, y seis nietos.

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